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La inesperada muerte de Pil Trafa enluta al rock argentino y deja al punk sin su figura más icónica

El sorpresivo fallecimiento de Enrique Héctor Chalar el viernes 13 de agosto en Perú fue el golpe de gracia para un bimestre nefasto en desapariciones, cuya partida física se sumó a las recientes defunciones de Willy Crook y Palo Pandolfo, dejando a la nación artística totalmente conmocionada.

Música
Pil-Trafa

Como si no bastase con la actual pandemia y otras situaciones biológicas que infieren en el calendario existencial, la verdadera música argentina y quienes la siguen desde finales de los años ‘70s no dan crédito a la tragedia que se ciñe recientemente sobre determinadas figuras del panorama artístico. El dolor que generaron las muertes de Willy Crook y Palo Pandolfo en las últimas semanas, dos personas que fallecieron muy jóvenes en la plenitud de sus carreras, provocó un abatimiento generalizado en una sociedad que vivenciaba las obras de estas figuras con admiración y felicidad. Los amantes de la buena música, no esa vergonzosa farsa que de un tiempo a esta parte pretenden convencernos que es ahora una camada de mediocres, que tienen como mérito una canción reproducida por millones de usuarios, viven realmente con mucho dolor la partida de figuras que honraron el arte de combinar los sonidos en tiempos donde no había Internet, YouTube, Autotune, y tampoco las tóxicas redes sociales inflingiendo resentimiento y odio gratuito las 24 horas.

 

Esto no se trata de una muerte que afecta puntualmente a cierta comunidad que conoció al artista y nada más que eso. El fallecimiento de “Pil Trafa”, el terrenal y generoso caballero cuyo nombre era Enrique Héctor Chalar, se convirtió desde la noche del viernes 13 de agosto de 2021 sin dudas en una de las mayores tragedias que han enlutado a la música mundial, esa que existe sin marketing de consumo ni horribles comunicados de prensa enrostrando patéticas cifras. Se fue “Pil Trafa “de manera inesperada y el dolor que genera su ausencia ha conmocionado a quienes comprendieron que su carrera fue un himno a la paz desde la brillante rebeldía del punk, en un arranque de milenio en el planeta donde la mayoría de los que se dedican al rock dan vergüenza, desilusión y sobre todo, “el asco que me da tu sociedad”, como solía cantar Luca Prodan en uno de los himnos de Sumo.

 

 

Radicado en Perú desde principios de siglo cuando Argentina colapsó con el corralito y la decadencia política haciendo su máxima expresión de patetismo, un país sudamericano que lo recibió a esa altura del nuevo calendario como un héroe asilado accidentalmente por cuestiones de tono sentimental, siguió sosteniendo su profundo nexo con nuestra nación mediante muy frecuentes viajes a Capital Federal, Buenos Aires, esas ocasionales estadías en las que grababa, ensayaba y concretaba actuaciones en un muy afiebrado y acotado lapso de permanencia porteña. La dramática noticia de su muerte, ocurrida en las últimas horas del viernes 13 de agosto, hecho que se conoció mediante un comunicado en las redes sociales, dinamitó la poca felicidad existente en esta parte del globo sumergida en una pandemia de espantosos profetas que dicen “haz lo que digo más no lo que hago”, cuando los cumpleaños bajo pandemia hoy asoman como ojivas atómicas de una perceptible sociedad cada día más hipócrita e impresentable.

 

 

Viviendo en suelo peruano a otra velocidad emocional que la existente en una desquiciada urbe porteña, “Pil Trafa” disfrutaba con calma del justo reconocimiento que tuvo su último álbum con “Pilsen” titulado escueta y focalizadamente “Carne, tierras y sangre”, disco que ganó el “Premio Gardel 2021”, un proyecto que admitió ante Ser Argentino que lo había disfrutado tanto como el primer vinilo con la icónica banda con la que alcanzó notoriedad mundial para deleite de los amantes del punk. El futuro, ahora trunco, de este deslumbrante artista, era viajar el 24 de septiembre de Perú a la Argentina, concretar una gran secuencia de shows en distintos lugares de Buenos Aires y cerrar a principios de diciembre la fuerte tournée con un recital final en el Teatro Broadway, un insólito lugar para concretar ahora en plena crisis sanitaria un espectáculo de punk. Ya no podrá ser, aunque quede como una microscópica postal de todo eso, la edición en vinilo de 180 gramos de alta calidad, de la última obra del majestuoso y brillante cantautor rockero publicada con su gran banda alternativa Pilsen.

 

 

La partida física del máximo emperador del punk argentino aconteció inesperadamente a mediados de agosto, semanas después que se conmemorara el 40 aniversario del histórico espectáculo que “Los Violadores“ ofrecieran el 17 de julio de 1981 en la Universidad de Belgrano, un show que terminó con sillas volando por la sala, músicos agredidos durante su detención en la comisaría 33 y la polémica de medios que buscaron la gran excusa para desprestigiar al conjunto de punk. Aquél recital ocurrido durante los tiempos sociales que tuvieron a la Junta Militar y su Proceso de Reorganización Nacional como gobierno y una doctrina de supuesta reconversión civil, desnudaron ahora en el recuerdo lo que significó la música de ese grupo en tiempos de opresión, peligro urbano y un país dividido entre la política armada y quienes creyeron que podían atribuirse el derecho de reordenar toda esa absurda confrontación fruto de impresentables tendencias soviético-orientales. Plantear en esa durísima fase cronológica del país un grupo como “Los Violadores”, primero ante todo era marcar un rompimiento con la corriente folk-pop que Woodstock había sembrado sin olvidar en segundo aspecto, que esa música llegó como contracorriente de tiempos donde las bandas de superlativos ejecutantes, acaparaba el interés mediante formatos ligados a lo sinfónico o lo más sofisticadamente jazzero.

 

Pil Trafa, junto a fantásticos artistas como sus recordados compañeros Stuka, El Polaco y Sergio Gramática, encarnaron sin proponérselo la banda perfecta de punk mostrando todo su arte en plena dictadura militar, época donde las letras de la formación no le cantaban al amor, sino a las políticas represivas contra una sociedad herida primero por la violencia de los partidos políticos armados y después por la réplica del ejército desarticulando todas esas manifestaciones que sembraban terror en los años’70s. Aún planteando un decidido estilo tono punk a su arte, la música de “Los Violadores” no dejó de ser una alternativa pop de visceral tono que generó seducción en muchos fans y también en conocidos artistas que entendieron el contexto de ese sonido y perfil en las canciones. Por algo cuando gran parte de la cofradía soft-rock aceptó concretar un recital en Obras para enviar alimentos y otros elementos a los soldados en Malvinas, requeridos a los asistentes al show, los únicos grupos que se opusieron a ese estafador planteo sabiendo el trasfondo de todo eso, fueron Los Violadores y Virus, quienes alertaron a principios de 1982 el objetivo político de los militares de perpetuarse en el poder, algo que accidentalmente chocó contra la decisión de Margaret Thatcher de repeler la invasión a ese archipiélago, provocando meses después la partida de la Junta Militar y el llamado a elecciones para octubre de 1983.

 

 

La formación que publicó su disco debut homónimo bajo la gran producción del baterista de “Riff”, Michel Peyronel, desde el primer instante cautivó a un público disconforme por la actitud de ciertos rockeros que evadían la realidad con lanzamientos naif, época en la que Pappo y Vitico sostuvieron que la llegada de “Riff” a la escena musical, acontecía porque en el rock “la milanesa se estaba ablandando” (sic). El grupo Los Violadores, que por estar censurados por la dictadura, publicaban por aquél momento recordados afiches de show con el nombre de “Los Voladores”, para no sufrir la obvia omisión difusional en aquellas complicadas épocas. Dando a la música esa mácula de energía, adrenalina, rock sin miramientos y letras descarnadas de enorme crítica a la sociedad de aquél momento, la banda se hizo un destacado lugar en la escena artística de aquél momento, mientras la corriente pop explotaba paralelamente con la llegada de Los Twist, Los Abuelos de la Nada, GIT, Fricción, Suéter y obviamente los Soda Stereo como líderes de aquella época. Los Violadores fue una banda de punk, pero se nutrió de muchas corrientes musicales, por eso no sorprendió en absoluto que cuando grabaron en el Estadio Obras su primer disco en vivo, convocaran al tenor Darío Saidman para interpretar primero una muy deslumbrante versión de la “Novena Sinfonía-Oda a la alegría” de Ludwig Van Beethoven y enganchado a esta, su magnífico y universal clásico “Uno, Dos, Ultraviolento”, que se convirtió en un punkoso “Hey Jude” de la tendencia que ese estilo manifestaba contra las orquestaciones recargadas y los cantantes empalagosos.

 

Pil Trafa lideró la famosa banda en todas las épocas, un conjunto que en 1992 sufrió su primera pausa por una inocultable dura crisis interna en la formación, regresó para una segunda etapa en 1995 que se prorrogó con algunos cambios de integrantes hasta el 2011, lo cual fue anunciado después de bastantes polémicas. Cuatro años después, el cantante en un programa de la FM Rock And Pop confirmó que la banda volvía con sus integrantes originales, aparición que sucedió el 24 de abril de 2016 en un Luna Park abarrotado que no daban crédito a semejante concierto, espectáculo que fue publicado después en los distintos formatos físicos de aquella época. La secuencia de recitales continuó con shows en el Teatro Fénix de Flores, el Cosquín Rock, una fecha en Lima, Perú, cerrando aquella fase en la renovada sala del Teatro Vorterix, probablemente uno de los conciertos más recordados por sus históricos fans. Durante el año 2018, Los Violadores ofrecieron sus dos últimas apariciones en vivo. La primera en el Teatro Gran Rex, con un caótico recital que terminó con una dura pelea verbal de los músicos sobre el escenario, espectáculo que dejó un sabor amargo para quienes querían disfrutar de la banda en un sitio como aquella sala tan tradicional e icónica de la Avenida Corrientes. Finalmente, el 15 de noviembre, ya con la decisión de firmar la paz y concretar un recital sin conflictos internos, el grupo hizo sin saberlo su última actuación con sus cuatro músicos originales, un increíble recital en el Auditorio Sur de Temperley, lejos de las mejores performances en la historia de la gran banda de punk argentina. El destino quiso que la despedida de esta formación ocurriese en un fantástico marco de paz y felicidad entre sus integrantes.

 

Pil Chalar

 

Paralelo a las apariciones con Los Violadores, Pil Trafa sostuvo paralelamente su grupo “Pilsen”, con el cual editó su álbum póstumo en 2020 llamado “Carnes, Tierra y Sangre”, formación con la que también tocó en distintos lugares del país con fantástica respuesta de público y críticas. Hablar de Enrique Héctor Chalar, es referirse a una persona que aun emergiendo en el arte desde una formación punk sin el virtuosismo de otros, mostró con cada etapa de su notable carrera una enorme formación cultural, sostenida en escritores y poetas de profundo prestigio, sin olvidar su contexto filosófico y su amor por el cine que lo cautivaba cada día un poco más. Querido por la totalidad de la comunidad artística, su partida física ocurrida el viernes 13 de agosto provocó la obvia conmoción nacional de un contexto socio-cultural herido gravemente por el fallecimiento de un artista mayúsculo en su estilo, un revolucionario de verdad sin poses de marketing que enfrentó lo peor de las últimas épocas sociales en el país con música contestaría de verdad y no de esos panfletos políticos para quedar bien con las administraciones de turno. El surgimiento de una banda como Los Violadores, fue el germen para posteriores famosas bandas como “Attaque 77” o “Dos Minutos”, tiempos donde el punk fue cultura de prestigio musical y no estas muy ridículas bandas actuales de rock “que se hacen pis encima como chicos”, tal la frase del rosarino Rodolfo Páez para aludir a encontrarse enemigos a la altura del conflicto.

 

Pilsen

 

Amante de la literatura, pero también de las cervezas y las reuniones con amigos, armó su propio micro planeta en Lima, Perú, donde residía hace dos décadas con Claudia Huerta, oriunda de esa nación, con quien tuvo a su hijo Ian. En charlas difusionales del último CD de Pilsen, Pil Trafa había anunciado su decisión de regresar a Buenos Aires para que este primogénito pudiese estudiar en una universidad porteña, sin olvidar que planeaba editar un libro sobre el inicio de su histórica banda escrito con un redactor contratado a tal fin, proyectos entre los que también figuraba lanzar una gran serie de cervezas artesanales, utilizando el nombre del último álbum publicado para etiquetar cada sabor de estas. Tras la novedad de su defunción, ocurrida por un sorpresivo paro cardíaco cuyos motivos se desconocen a la fecha, el punk argentino ha perdido sorpresivamente a su máximo rey e inevitable emperador cultural, una muerte que obviamente destruyó cualquier chance de una nueva reunión de la famosa banda nacional que marcó un antes y después en la gran escena a principios de los ‘80s, cuando todo era caos y descontrol generalizado. Respeto y mucha paz para un hombre muy bueno, muy afectuoso y enormemente formado para los tiempos que corren, una figura artística que se extrañará más de lo debido por su bagaje musical y sobre todo por la autenticidad de un hombre que no traicionó sus ideales bajo ningún motivo, fuera cual fuera el costo de esa decisión.       

 

Pil Trafa

      

Muerte y Periodismo Actual: Los insólitos bloopers de fallecer en la víspera de un fin de semana largo

 

Faltando apenas veinte minutos para que comenzara el sábado 14 de agosto, un nuevo fin de semana largo por el corrimiento del feriado vinculado al aniversario del prócer San Martín, en las redes sociales apareció en la cuenta del grupo “Pilsen” el comunicado del inesperado fallecimiento del músico, noticia que desnudó la dejadez de los medios que desde el área gráfica trabajan en el devenir cotidiano. Es sabido que ante esa clase de jornadas no laborales en formato de saga, los diarios dejan listos sus suplementos de espectáculos armados hasta el primer día hábil siguiente. A juzgar por la manera en que se manejó esta información, asoma gravísimo aceptar que algunas personas encargadas de publicar noticias, se crean más artistas que los propios músicos, incapaces de suspender el descanso y escribir sobre lo que amerita publicar con profundidad y cuidado. La muerte del brillante artista que lideró Los Violadores, finalmente el domingo apareció en cuatro diarios de distinta manera.

 

En dos matutinos de perfil más popular, inesperadamente esta infausta noticia ocupó una página completa de estos periódicos, algo similar en un famoso medio que tuvo como editor a Jorge Lanata y que ahora es un house organ partidario de una tendencia política. Lo patético fue advertir en los dos principales matutinos, esos que podían haber consagrado una producción especial vinculada a la muerte de alguien de los quilates del líder musical punk, desandaron muy erráticas conductas que no condicen con su prestigio del viejo milenio. Uno de ellos, con una gran sede en la zona de Barracas, lo colocó displicentemente en la sección de Información General, como si fuese un choque en la Panamericana, mientras que el otro, con oficinas en Vicente López, decidió notificar del hecho en su página web y evitarse de gastar algo de centimetraje en el tradicional diario de papel, conducta que mantuvo hasta la fecha, lo que también podría leerse elípticamente como un mensaje revolucionario de“Pil Trafa no murió!”, aunque los lectores sepan lo contrario. Sugerencia respetuosa para los músicos que tengan previsto abandonar la vida terrenal de manera consciente o accidental, por favor no se mueran en la víspera de un fin de semana largo, porque además de la muerte, el destrato mediático es un brutal desplante cultural que amerita de una buena vez, una muy seria revisión del nivel profesional de algunos redactores, quienes erróneamente se hacen llamar “periodistas”, no honrando esa palabra.

 

 

Imágenes: Télam // Redes Pilsen Oficial

Fecha de Publicación: 24/08/2021

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