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Gustavo Santaolalla. Aclamada visita porteña y la ardua batalla de salud

El exitoso músico y productor argentino visitó Buenos Aires para tocar con Divididos, recibir un premio, recordar a Arco Iris y seguir su dificultosa recuperación física.

Es Gustavo Santaolalla uno de los artistas más destacados no solo de nuestra nación sino de la órbita mundial en el cruce de milenios. Habiéndose formado en tiempos donde el incipiente movimiento rockero argentino estaba en pañales, el presente lo encuentra como uno de los productores más destacados a nivel mundial, convertido en el mesías que todos los músicos anhelan al encarar un proyecto discográfico o como el artífice clave de situaciones artísticas que solo alguien como él puede llevar a buen puerto. Después de un tiempo bastante importante en su carrera incursionando en Argentina con diversas tendencias sonoras, abocado también a colaborar con otros artistas en sus proyectos artísticos, a fines del viejo milenio decidió establecer como cabecera geográfica la ciudad de Los Ángeles, desde donde construyó en las últimas décadas una brillante carrera como productor a nivel mundial. Admirado por una gran cantidad de artistas, Gustavo Santaolalla estuvo en Buenos Aires y su presencia no pasó desapercibida por muchísimos motivos.

 

 

El miércoles 10 de mayo, en un vuelo comercial que lo depositó en Ezeiza en las primeras horas de la mañana, llegó a la Capital, sabiendo que lo esperaba un ensayo con Divididos a pocos días del recital que la banda concretaría en Vélez para celebrar 35 años de carrera con sus incontables fans. Ubicado en un famoso hotel céntrico a muy pocas cuadras del cementerio de la Recoleta, entendió que debía regular energías y desde una muy cómoda habitación se puso a diagramar una agenda intensa de compromisos que incluirían su presencia no solo en el recital del grupo de Ricardo Mollo en Liniers, sino también su esperada presencia en la primera proyección oficial de un documental sobre Arco Iris, grupo que formó a fines de los años ‘60s en la localidad del Palomar. La estadía, además de algunos encuentros a nivel social con amigos y mucha gente que suele manifestarle inagotablemente su afecto, sumó  como era de esperar su presencia en la última entrega de los Premios Gardel, ceremonia a la que asistió por su nominación por “mejor banda de sonido”, una categoría donde era un candidato firme para llevarse el “Carlitos” por su trabajo para una difundida plataforma digital.

 

Rock en tempo folklore

El sábado 13 a la noche, tal como estaba previsto, Gustavo estuvo desde temprano en los camarines del estadio José Amalfitani, lugar donde aguardó el momento de sumarse a la fiesta del grupo Divididos, en la conmemoración del 35 aniversario del conjunto formado en el país tras la disolución de Sumo. Invitado por Ricardo Mollo en uno de los pasajes más celebrados por el público, el productor del exitoso álbum “La era de la boludez” acompañó al conjunto argentino en la recordada canción “Que ves”, donde sumó su icónico charango, composición de la que tomó parte el violinista Javier Casalla, uno de sus socios y compañeros en el grupo “Bajofondo”. Entusiasmado por el cariño y las oleadas de afecto de la audiencia, siguió con banda rockera en la celebración posterior al concierto y luego volvió a su hotel a pocas cuadras de la avenida Del Libertador. El resto del domingo, dedicado en buena parte a contactar amigos y descansar de su primera acción artística en Buenos Aires, lo halló muy feliz por la circunstancia de reencontrarse con un par de integrantes de su primer conjunto profesional, algo que ocurrió el lunes 15 en el Museo del Libro y La Lengua, amplio espacio cultural en la Avenida Las Heras al 2500.

Convertida en la primera proyección del material ya editado y listo para difundirse en el circuito cinematográfico a principios de agosto, se llevó a cabo la premiere para medios especializados del film “Arco Iris, música y filosofía, la película”. Este largometraje es el fruto de un conocido proyecto conceptual que involucra al libro homónimo escrito por Fabio Scartucchio, que entusiasmado por la respuesta de su publicación decidió abocarse a la concreción de una película sobre el trabajo literario lanzado el año pasado. Gustavo Santaolalla llegó a este espacio cultural con suficiente antelación y se ubicó en la primera fila del microcine para ver esta proyección que dura sin los títulos, un total de 118 minutos describiendo el inicio y desarrollo de la conocida formación liderada por el exitoso músico desde 1968 hasta la mitad de la siguiente década musical. Unas 80 personas, muchas de ellas medios que se encargan de cubrir actividades musicales, asistieron al evento coordinado por Marcelo Oliveri en ese espacio de Recoleta muy cercano a la Biblioteca Nacional. En los segundos posteriores al final del largometraje se vivió un momento de tensa calma, cuando el artista dijo muy distendido “a esta película le sobra media hora”, instantes que se subsanaron con una risa entre los participantes.


 

Sos Gardel

Provocando una distintiva alegría en quienes lo reconocieron durante la gran ceremonia de coronación que los “Premios Gardel” llevaron a cabo el martes 16 en el gran estadio Movistar Arena, el productor del grupo Café Tacuba disfrutó la compañía de numerosos colegas que se acercaron a saludarlo, minutos antes que subiese al escenario para retirar el premio por “mejor banda de sonido” por la producción “The House”, soundtrack que el artista compuso para el programa de la plataforma digital Netflix. Minutos después de su estadía en el moderno estadio de la zona de Villa Crespo, el artista cenó con amistades y volvió al hotel convertido en su base de operaciones, porque antes de empacar todas sus pertenencias e iniciar su regreso a los Estados Unidos, quería coordinar algunas acciones de tono personal vinculadas estrictamente con temas personales. Naturalmente lo que más llamó la atención en sus apariciones públicas, fuera de lo estrictamente artístico, fue que el exitoso músico y productor exhibió serias dificultades para caminar, situación que lo obligó a utilizar un andador, implemento metálico con ruedas y soporte estructural para que pudiese caminar en sus distintas e intensas actividades públicas. Esta muy complicada situación sanitaria ya se había advertido, cuando el famoso artista había participado de la recordada gira “Soda Stereo – Gracias Totales” por toda América Latina.     

 

Una difícil batalla por vivir sin cuartel 

Sin manipular de manera mediática sus inconvenientes de salud, Gustavo Santaolalla se muestra activo y mentalizado positivamente para ofrecer lucha a una enfermedad que lo afectó antes de la reciente pandemia de COVID19”. El músico y productor que ganó en su carrera un premio Oscar en el 2007 por la banda de sonido de la película “Secreto en la montaña” afronta dificultades de salud desde mediados de la década anterior, cuando un equipo médico detectó que el artista atravesaba una muy complicada situación física, momentos en los que este plantel de profesionales sanitarios le comunicó sin titubeos que desafortunadamente debería ultimar medidas personales, al contar con poco tiempo de resistencia física.