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Buenos Aires - - Sábado 17 De Abril

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Feliciano Brunelli: ilusión de mi vida

Uno de los más grandes músicos populares argentinos hoy olvidado. Con su Orquesta Característica alegró a generaciones y hermanó la música sin fronteras.

Música
Feliciano Brunelli

Quien visite las oficinas centrales de la RCA Víctor en el Rockefeller Center encontrará un paseo de la fama con las figuras del sello en estos cien años, entre ellos Arturo Toscanini, Elvis Presley, Diana Ross y Britney Spears. Pero seguramente llamará la atención en pleno Nueva York una sonrisa ganadora, bien argentina, que sobresale entre las luminarias que construyeron la prestigiosa discográfica a nivel mundial. Miles y miles de discos vendidos ubicaron a Feliciano Brunelli entre sus mayores artistas, el Mago del Acordeón que hizo bailar un Continente.  Hoy pocos recuerdan sus casi 25 años en el prime time de la poderosa Radio Belgrano de Jaime Yankelevich, o que su clásico de 1933 con el Cuarteto Criollo, el vals “Ilusión de mi vida”, fue tan inmenso que el autor recuerda “haber vivido diez años con los derechos percibidos”  En la Era de las Orquestas Típicas fue una fija tocar en tándem con su amigo Aníbal Troilo, con quien compartió el Cuarteto del 900 junto a Elvino Vardaro, el violinista elegido por Ástor Piazzolla para revolucionar el tango a principios de los sesenta. Pichuco sabía que las dos orquestas juntas en los cuarenta eran imparables. Y lo fueron principalmente con el ritmo irresistible de la Orquesta Característica de Brunelli, que sería el germen de la cumbia santafesina y el cuarteto. Semejante legado cultural merece mucho más que una calle en su ciudad natal en Santa Fe, Rafaela.  Buenos Aires que lo catapultó al estrellato, y lo adoró durante treinta años, aún no reconoce al Acordeón Mayor de la Argentina.

Nacido circunstancialmente en Marsella, Francia, el 7 de febrero de 1903, de una cuna de luthiers italiana; en 1905 arriba casi completa la familia a Rafaela, incluyendo parientes. Comienza Feliciano sus estudios de piano con el profesor Luis Ricci pero sus manos iban mejor con los botones de los acordeones que fabricaba su padre Juan. Ya allí destaca un oído absoluto que será una herramienta más para este multiinstrumentista y compositor.  A mediados de los veinte se gana algunos pesos como pianista en los cines de Santa Fe,  y realiza sus primeras giras en una carpa que oficiaba también de iglesia de campaña. Participa de algunas formaciones orquestales de su pueblo, entre ellas con Miguel Cetta, aunque por consejo de su padre cambia el piano por el acordeón, “Mirá, si bien el piano puede ser tu instrumento del futuro porque sos estudioso y buen intérprete, el acordeón puede llegar a ser tu pan” Este cambio sería fundamental no sólo en su carrera sino para toda la música argentina, que con el éxito de Brunelli con el acordeón al frente tomaría su ejemplo en las futuras agrupaciones populares,   entre ellas el género Tropical.

Sus destrezas llaman la atención de Odeón, el sello de Carlos Gardel, en 1928 y allí registra los tangos “Por mal camino”, “Esclava rica”, “El gran triunfo”, “Aquel palquito” y “Cuidado con la morocha”, todos de su autoría, y que incluían tal vez por única vez el acordeón en este género.  Unos años después conoce a Vardaro, con quien se instala definitivamente en Buenos Aires, y comienza a grabar asiduamente debido al éxito de esos discos de 78 rpm, que son un telón amable para una década dura como los treinta. Rancheras, polcas, valses, tarantelas y hasta shimmy, estilo cercano al jazz, se suceden en grabaciones de la RCA, el sello que permanecerá Brunelli hasta mediados de los sesenta. Esta relación fructífera arranca con el pie izquierdo, debido a que se presentó a la audición con el acordeón a cuestas, en un momento que casi se desconocía ese instrumento en el medio. Fue rechazado. Fastidiado arrancó en el pasillo con una canción campera que llamó la atención de los empleados y, el fin, de los directivos en los estudios de la calle Suipacha. Al día siguiente, 9 de septiembre de 1933, grababa con el cuarteto cuatro temas de su autoría,  los valses “Ilusión de mi vida” y “Sueño mío”, la ranchera “La enana”, y el tango “En la vía y bien varao” En ese pasillo comenzó a gestarse la leyenda que darían como resultado el debut el 12 de mayo de 1936 de la Orquesta Característica de Feliciano Brunelli con “Amor gitano”, que se usó hasta el cansancio en el recordado programa radial Glostora Tango Club, y el vals “Charming”, uno de sus hitos en los bailes. Hacia un sonido más internacional incorpora los célebres estribillistas, dejando de lado el rasgo instrumental de los años de aprendizaje, aquellos que sólo cantaban las estrofas más pegadizas, y se expande con el acordeón en la batuta, y secundado por un par de acordeones, piano, flauta, trompeta, clarinete, batería, contrabajo y guitarra.  Oscar Veleta y Alejandro Radamés ponen sus voces a simples que navegan de la rumba, y el corrido mexicano, al chamamé y, los muy solicitados, pasodobles “Durante  estos largos y prolongados bailes…puede observarse siempre en sus postrimerías, el aspecto somnoliento de ciertos espectadores y aún de los mismos bailarines. Pero rompe la Característica con un pasodoble y los ojos se despejan por encanto…inyectándonos de nuevo buen humor y alegría. El pasodoble nos es muy necesario, para que accione a manera de contraste con nuestro melodioso y somnoliento tango”, confesaba Francisco Comas a Sergio Pujol, en una invisible línea de un ritmo de gran libertad de movimiento, y base repetitiva,  que llega a la cumbia contemporánea.

No existían las fronteras musicales para Brunelli, que podía conmover al inmigrante y al criollo por igual, el sentimiento  urbano y el recuerdo campero en la misma pista. Los valses “Loca de amor” y “Frou Frou”, tema de Homero Manzi que había popularizado Libertad Lamarque, son los éxitos de una orquesta que se populariza en las broadcasting más populares a partir de su debut en Radio Splendid.  Más adelante los bailables Geniol en  Radio Belgrano, en compañía de Francisco Canaro, tuvieron tal repercusión que hubo funciones especiales en el Luna Park. Brunelli entendió pronto el poder de penetración de la radio, y en una sinergia inédita, impulsó sus presentaciones en vivo desde las sociedades agrícolas a los bailables de Palermo.   

Las siguientes décadas serán las de dominio absoluto en la industria cultural en su totalidad, y la Característica de Brunelli será la más vendedora de discos dentro y fuera del país, muy lejos sus números dejaban a las Orquestas Típicas, e incluso a las competidoras como la orquesta de Enrique Rodríguez o el conjunto Los Cuatros Acordeones.

Los años dorados de Brunelli o vamos todos a bailar

“La orquesta de Feliciano Brunelli reflejaba en su creaciones la alegría, la despreocupación, la inocencia  y también la cursilería y el sentimentalismo de la época “En un bosque de la China”, “El caimán”, “Oh, señor Colón” y “Zazá” marcaban la frontera de la picardía”, recordaba Félix Luna del imperio del Mago del Acordeón en al auge del peronismo, y el aluvión de los “cabecitas negras” al –temeroso- corazón porteño.  Incluso el suceso del santafesino impulsa hasta bien entrados los sesenta una avidez por el estudio de la pequeña verdulera y el acordeón a piano, una semilla que contagiará a futuras generaciones.  

Brunelli fue un autor prolífico, con casi 800 temas registrados, que también se rodeaba de grandes compositores populares como Carlos Bahr, con una cantidad similar de composiciones en tono alegre y festivo. Juntos lanzaron “El baión del Iará-Iará” (coescrita con el hijo de Brunelli, Carlos), que todavía se escucha la melodía en los estadios de fútbol latinoamericano.  Otro de los grandes himnos rompedores de Brunelli lo registra la voz de Fernando Raymond el 5 de marzo de 1947, el fox trot del español “Mi vaca lechera”, y que tuvo una segunda vuelta de popularidad cuando sonaba con los títulos de cierre de la película “Esperando la Carroza” en 1985 –y claro, en cuanto padre argentino con niños infantes.  

“Felichín”, como le decían en su querida Rafaela, a medida que nos adentramos en los cincuenta amplía el radio de acción sumando la música popular de la región, e incorpora bossa nova, bolero, booggie y tropical, sin descuidar sus fuentes que eran el café concert italiano, el teatro musical hispano, las melodías tradicionales latinoamericanas  y las polcas europeas. Justamente la polca “Mi viejo acordeón” de 1955 fue su homenaje al instrumento que marcó su vida y uno de sus canciones perdurables.  También su particular arreglo para “La cumparsita”, que tanto en 1949 como en 1965 conquistan a la audiencia y las pistas.    

“Es imposible enumerar todos los sitios donde se presentó. Su estilo consiguió la aceptación a lo largo de todo el país y sus éxitos más destacados se escuchaban por las radios permanentemente, a tal punto que era imposible que no se aprendiera por lo menos los estribillos de las letras. Los pibes y los ya adolescentes las incorporaban al habla cotidiana, ya como una nota de humor o un canturreo habitual”, recuerda Emilio J. Pichetti en todotango.com los años donde Roberto Morales era el cantante principal (registró 162 temas con Brunelli), “Los que éramos chiquilines en los cuarenta, supongo que aún recordamos aquello de “Cae, cae, no se puede levantar...”, “Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla...”, o aquella vaca lechera que no era una vaca cualquiera porque daba leche merengada. Y mucho tiempo después, aquello de “Deben ser los gorilas, deben ser”, en colaboración con Delfor,  en su éxito radial de La Revista Dislocada”

Nada más queda tras los peinados de Jolly Land

A fines de los cincuenta se aproxima un monstruo grande y que pisa fuerte: el rock and roll. Pero nada inmuta a Brunelli  que incorpora a la Característica ritmos norteamericanos, el twist, o afro-cubanos.  Estos vientos de cambio reducen las formaciones, al igual que los Típicas tangueras que pasan a quintetos o dúos, en sintonía a las exigencias televisivas, y vuelve a los géneros camperos de sus comienzos con unos modernos acordeones Honner alemanes, hechos a medida. Incluso vuelve a grabar “Barrilito de cerveza” de 1941, “Cancha de Rueda” de 1930, o una nueva versión de “Loca de amor” Cada vez es menos requerido en Buenos Aires en los sesenta pero sigue siendo un indiscutible en el Interior, especialmente en Santa Fe y Córdoba, en donde establece un nuevo punto de partida para recorrer pueblos y pueblos. En 1966 registra las últimas interpretaciones, la “Rancherita gaucha” y  “A ti madre”, un vals que compuso para mamá Ardovina en 1930.

La última presentación de Brunelli fue un verano de Villa Gesell en 1966 ante un público ralo, el músico decidió retirarse convencido del escaso apoyo de su grabadora, que en esos años sostenía la carrera de los epígonos del Club de Clan, con Jolly Land, Palito Ortega y Raúl Lavié, entre otros. Sus últimos años atendió en persona un local de ventas de long play, casetes, instrumentos y accesorios musicales en la avenida Rivadavia 2743 del barrio de Balvanera. Allí en persona afinaba los acordeones para sorpresa de los admiradores,  con su “oído finísimo” según el nieto Omar. Fallece el 27 de agosto de 1981 y sus restos descansan en el cementerio de la Chacarita.

“Nadie quedaba al margen de las Orquestas Características, aunque los correntinos prefieran el chamamé y los porteños el tango” El espíritu ecuménico de la música argentina, crisol de culturas y razas, tuvo en Feliciano Brunelli, el Dueño de la Alegría, su hacedor incansable por las rutas argentinas “ La bailanta está de fiesta/Contrataron siete orquestas/Se agregaron veinte luces al salón” canta Cacho Castaña,  o “Que lindo tu bum bum bum/Que mueves tu bum bum bum/Que lindo tu bum bum bum/Que mueves tu bum bum bum” de la Mona Jiménez, y miles de hitos populares argentinos, bailarán eternamente al ritmo del Mago del Acordeón.   

 

Fuentes: Saavedra, N. Feliciano Brunelli, el Mago del Acordeón en revista Todo es Historia nro. 492 Julio 2008; Brunelli, S. “El Mago del Acordeón” en revista Club de Tango Nro. 24 abril-mayo 1997; Risetti, R. De corazón a corazón. Memorias del bolero en Argentina. Buenos Aires: Corregidor. 1996      

Fecha de Publicación: 24/02/2021

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