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El ángel de voz inigualable

Te contamos la historia de uno de los músicos más destacables del cuarteto cordobés. “El ángel” que hoy canta desde arriba.

Edgar Efraín Fuentes fue su verdadero nombre, pero todos lo conocieron en vida como “Gary”, el ángel que canta.  Su apodo surge de su nombre "Edgarito", que se fue acortando hasta quedar bautizado como el legendario Gary. Nació el 5 de febrero de 1962 en Amboy donde, en la actualidad, cada año se realizan actividades musicales y otros eventos para recordarlo. Este cantante fue cuartetero y cordobés por excelencia y su trayectoria se vio marcada por diferentes regiones que, a su paso, le regalaron momentos indescriptibles. Por ejemplo, el este cordobés fue uno de los lugares que más marcó su vida, ya que el artista popular pasó gran parte de su infancia y adolescencia en San Francisco.

Pequeño Gary

Edgar Efraín Fuentes llegó a San Francisco cuando era muy pequeño. Él era el mayor de tres hermanos y con su familia llegaron a la ciudad por razones laborales de su padre. Primero fue al colegio Sarmiento y luego a la escuela San Martín. A los 17 años se encontró con su voz, comenzó a cantar. Interpretó música folklorica desde pequeño y, a fines de la década de 1970, participó en un grupo llamado Los Felinos. Aunque con ellos no grabó ningún disco, pasó gran parte de sus comienzos. Luego formó un dúo con Héctor Nieve: así nació la exitosa dupla Héctor y Gary. Ya para este momento, Edgar comenzó a utilizar su apodo como nombre artístico.

Pequeño ángel en la gran ciudad

A comienzos de la década del 80, Gary ya tenía 18 años, y decidió moverse a Córdoba capital, donde había más movida. Tal vez allí, podría apostar a su futuro cantante. Así, fue convocado por Manolito Canovas para comenzar a ser integrante de Trulalá, uno de los grupos escuela del cuarteto cordobés junto con Chébere. Ese fue la clave del éxito: el paso que le daría el reconocimiento que el pibe merecía. El Ángel se convirtió en el alma de todos los cuarteteros porque su voz fue bandera. 

Las épocas que lo hicieron confiar en su talento, fueron con “Trula”. Su voz se identifica con grandes éxitos de la banda, como Mi libertad…no”, “Con la música en la sangre”, “Si no voy al baile me muero”, “En aquel rincón”, “La flauta de Bartolo”, “Sé que te quieres marchar”, “Elizabet” y “Te quiero tanto”. Pero, mismo así, decidió avanzar en su carrera solista...

Con la música en la sangre

Como solista, antes de terminar 1990, Gary ya había editado un disco para el sello BMG, titulado Así como lo siento. El tema promocional de este disco fue “Te burlaste”. Ya para comienzos de 1991, siguiendo el ritmo de las producciones discográficas de cuarteto, Gary saca a la venta su segundo álbum: El alma que canta.  Su canción promocional Detrás de la luna” fue otro éxito que Gary interpretó no solo en los bailes, sino también en programas de TV a los que fue invitado. A fin de año grabó su tercer disco, y la canción que le daba nombre a este fue un suceso: “Ángel”. 

El ángel de los escenarios

Gary y su orquesta comenzaron a hacerse populares en todas las provincias argentinas, incluso en Buenos Aires. A lo largo de su trayectoria fue consolidando su estilo que fusionaba elementos de varios géneros. Se iba alejando del cuarteto, tenía sus versiones lentas, pero nunca paraba de hacer bailar a su público.  En 1998 la Asociación de Cronistas del Espectáculo en EE. UU. otorgó a Gary el premio Golden Award por Mejor Cantante Latino. Sucedió en Nevada (EE. UU.). En el año 1999 se entregaron los premios Cuartetazo Award, y Gary cosechó tres de ellos: Mejor Solista, Mejor Disco y Mejor Tema. Ya para fines de ese año, las presentaciones eran internacionales: Chile, Paraguay y Uruguay. Al mismo tiempo recibía premios, distinciones y reconocimientos sin parar. Y sus grupos de seguidores aumentaban día a día.

Largo camino al cielo

Su trayectoria artística profesional duró 16 años de alegrías, reconocimientos, bailes y emociones. Durante ese período cosechó 11 discos de oro, 9 de platino y varios dobles platinos. Durante sus 10 años de cantante solista alcanzó la cifra de 11 millones de discos vendidos. Una estrella que nunca sería olvidada, un ángel que acompañaría a los más grandes cuarteteros con su luz.

Gary falleció el viernes 9 de noviembre del año 2001, a los 39 años de edad. Por eso, cada noviembre se lo recuerda con amor. Se trató de una “muerte súbita”, se sospecha que fue una consecuencia de la grave afección de diabetes padecía el artista. Fue un abandono sorpresivo, nadie se lo esperaba. Y hay quienes aún sueñan con volverlo a ver arriba del escenario agitando a las multitudes con sed de diversión. 

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