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Cristino Tapia: el tanguero que se llevó nuestro corazón

Te contamos la historia de uno de los tangueros más representativos de la provincia de Córdoba. Un héroe sin más capa que su voz...

Música
tango argentino

Cristino Tapia tiene el peso de una leyenda en nuestro imaginario colectivo cordobés. Sin embargo, en vida no tuvo esa fama. Se la fue ganando de a poco, trabajando su encanto y sus habilidades. Fue un experto en música, profesional desde niño, incansable, inquieto, de espíritu empresario. Sus creaciones fueron alimentadas por el alma popular cordobesa y llegó a lo más alto que podía aspirar en su época un músico del folklore del interior argentino. Fue un artista tradicional, de oído fiel a los sonidos y los ritmos impregnados de raíz histórica. Pero también se amoldó a los cánones de la industria cultural, ya que grabó doscientos discos para compañías internacionales y mantuvo temporadas radiofónicas nacionales sin perder nunca su identidad. 

Los comienzos del Juglar

Cristino nació en San Carlos Minas en 1891, pueblito del Oeste cordobés que fuera zona de comechingones agricultores, hasta 250 años antes de su nacimiento. Sus orígenes provincianos lo constituyeron como una personalidad única en su pueblo.

Cuando llegó a la capital cordobesa se refugió en la famosa y concurrida zona del Mercado Norte, donde su padre tenía un puesto de carnicero. Su educación existencial se dio en el suburbio de principios de siglo, cuando encontró a su fiel compañera: una guitarra que rasgueaba desde niño. Así, de a poco, Cristino fue entonando canciones criollas que sus destinatarios ovacionaban. Su repertorio era un regalo del cielo para los clientes de bares y bodegones del mercado, como el local de Don Ciriaco, o el As de Copas, donde también otros músicos y cantores se encontraban con su público de pertenencia. De joven se ganó el apodo de “El Juglar de la Segunda”.

Cristino: potencia creadora

Algunos dicen que como autor y recopilador, Cristino fue el primero en difundir la jota cordobesa, ritmo sobre el cual compuso sus temas La Flor del aire, Cordobesita serrana y Sauce Punco. La Jota era un baile criollo nacido en las sierras de Córdoba en el año 1750. Además, quienes saben de música y tradición, le atribuyen haber marcado vanguardia, ya que fue el primero en poner letra a valsecitos criollos instrumentales.

Una carrera veloz

Cristino inició temprano su carrera profesional. Formó el dúo Los hermanos Tapia con su hermano José María, con el que debutó en 1919 en el Teatro Olimpo de Rosario contratados por la compañía de Blanca Podestá y Alberto Ballerini. El formato de dúo fue siempre predilección de Cristino, quien fue armando sus duplas dinámicas con el paso del tiempo. En los escenarios hizo pareja con el italiano Amado Simone, Francisco Almada y, de 1928 a 1945, el Dúo Tapia Orellana junto a su esposa Elisa Orellana. Con esta última se decidieron a recorrer el país de punta a punta profesando el amor por la música.  

El dúo Tapia-Orellana fue el más exitoso. Cosecharon publicaciones, entrevistas, muchísima presencia radiofónica e incluso una gira por Uruguay. En 1930 fueron contratados por la Víctor, luego de grabar para discos Nacional y Odeón un centenar de placas. Desde 1943 integraron la Orquesta Nativa Flor de los Cerros hasta que en 1950 Cristino decidió retirarse de la actividad artística.

Metamorfosis de la música nacional

Cristino Tapia cultivó, recopiló e incorporó a su repertorio las tradiciones musicales criollas: zambas, cuecas, chacareras, gatos, tonadas y estilos variados. Todos sentidos y producidos por este cantor de una manera única. Sin duda, generó una revolución en la música nacional.

Una de las más felices y justas influencias, fue la que ejerció en la etapa criolla de Carlos Gardel, con quien tuvo una estrecha y duradera amistad. Fue él quien inició al dúo Gardel-Razzano en la interpretación del repertorio folklórico del centro y el noroeste argentino. Incluso,  Gardel grabó con el dúo o como solista, en total doce canciones de Cristino, entre ellas "La Tupunganita", el vals "¡Qué linda es la vida!", la "Chacarerita del Norte" y la zamba "La Cordobesa".

Su historia marca la música de todo un país. Su música sigue endulzando oídos aún a años de su pasar por esta Tierra.

¡Gracias, Cristino de nuestro corazón!

Fecha de Publicación: 23/02/2021

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