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Buenaventura Luna: las canciones que dejaron un legado en nuestra Argentina

En Hualco, su pueblo natal, lo recuerdan con alegría en dos fechas específicas a través de sus célebres canciones: “Vallecito”, “Zamba de las tolderías”, “Puentecito de mi río” y “Pampa del Chañar”.

El 19 de enero no fue una fecha como cualquier otra en nuestro país: recordamos el nacimiento de Buenaventura Luna. Una figura destacada de Argentina por su labor en el mundo de la música folclórica. Fue autor de canciones que luego innumerables artistas interpretaron en su honor, como “Zamba de las tolderías”, “Vallecito”, “Pampa del Chañar” y “Puentecito de mi río”. También fue creador del conjunto La Tropilla de Huachi-Pampa que llevó más tarde a iniciar el programa radial “El Fogón de los Arrieros”.

Eusebio Dojorti era su nombre verdadero, y era descendiente de un prisionero irlandés de las primeras Invasiones Inglesas. En Huaco, provincia de San Juan, en 1906 nació el artista tan querido por los argentinos. Creció en el campo, y a través de travesías de potreros y de fogones arrieros que participó, lo llevó a conocer el padecimiento de los desheredados, los escuchó y atesoró su manera de hablar. 

Fue un artista polifacético, cuando tenía 49 años ejerció la militancia política y cultural; la autoría y composición de temas musicales; la creación, dirección y producción artística de grupos de música nativa; el periodismo; la redacción y animación de los guiones de sus programas radiales, y también la poesía. 

Luna dirigió La Tropilla de Hauchi- Pampa desde 1937 hasta 1945, donde esta agrupación se encargaba de difundir el repertorio folclórico, y su masiva repercusión llevó al inicio del programa radial “El Fogón de los Arrieros”. En cuanto a sus canciones, como mencionamos anteriormente fueron replicadas por figuras destacadas del ambiente musical como Mercedes Sosa, Horacio Guarany, Juan “Tata” Cedrón, Liliana Herrero, Horacio Fontova, Eduardo Falú, entre otros. 

El 29 de julio del 2020 se cumplieron 65 años de la muerte de Buenaventura Luna. En esa fecha, su nieto, el escritor Carlos Semorile, recordó la vida de su abuelo y sus grandes obras. 

En este sentido, comentó a un medio de Buenos Aires que antes de que su abuelo sea conocido como figura central de la cultura argentina, fue un joven periodista y militante de la UCR Bloquista, liderada por Aldo Cantoni y Federico Cantoni. Esta expresión regional estuvo a la vanguardia en leyes sociales y fue precursora de una de las conquistas que más tarde implementaría el peronismo, comentó a la prensa Semorile. 

Por otro lado, se refirió a que Dojorti cimentó su pensamiento sobre una matriz cultural mestiza como un legado sostenido en dos vertientes: de la sangre y del espíritu. A su vez, sostuvo que su abuelo  en lo que creía con vehemencia era la palabra como el arte supremo, y que los criollos de nuestro país encontraron en el programa radial (El Fogón de los Arrieros) como un espejo donde se reflejaba su dignidad. 

Buenaventura Luna es recordado en su tierra natal como “El Poeta” y en Huaco todos los años, durante los aniversarios de su natalicio y fallecimiento, los habitantes de ese lugar que son llamados los huaqueños salen masivamente a las calles. Por su parte, en Jáchal, cuando se escucha “Vallecito” los lugareños se ponen de pie para entonar las estrofas que los representan. En esta línea, cabe recordar que, desde 1962 se lleva a cabo la escenificación de su poema “El Fogón de los Arrieros” en el marco de la “Fiesta de la Tradición Jachallera”, una celebración cultural considerada como una de las más antiguas del país. 

Por último, se pudo saber que todos los 29 de julio de cada año, fecha del fallecimiento de Buenaventura Luna, arrieros llegan a la tumba donde descansan sus restos y le entonan canciones, hasta bailan al pie de la tumba. Así recuerdan los sanjuaninos a quien fue un poeta y figura central de la cultura argentina.

 

 

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