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Abel Pintos. El Himno a nuestro corazón

El consagrado artista nacido en Bahía Blanca aceptó la propuesta de cantar el himno patrio, más otras piezas del cancionero escolar y público, para un proyecto cultural de gran alcance.

Es usual que sea común pedir a ciertos intérpretes que uno no tiene completamente en el radar sonoro “una que sepamos todos”. Ese tema nos une, incluye y también nos permite cantarlo sin preocupación temiendo que la letra se nos vaya a chispotear delante de todos, pasando un histórico papelón. Que mejor entonces que cantar las canciones patrias, esas que además de haber estado desconsideradas por múltiples fallas culturales, ahora ganan a la luz de ciertos hechos públicos ocurridos recientemente otra significación. Meterse con el repertorio oficial no es chiste, pero si no lo hacen los que saben, ¿en manos de quienes quedan estos eternos himnos? En las últimas semanas se conoció un atractivo proyecto al respecto encabezado por Abel Pintos, que incluye varias canciones patrias, y grabado en la Usina del Arte de La Boca. Luego hubo una presentación oficial en el Teatro Colón para todo el país. 

 

 

A finales de los años ‘60s, la mayoría de estas obras que se cantan en los colegios y otros ámbitos culturales tenían versiones fonográficas sencillamente bochornosas. Grabadas en estudios con orquestas armadas de compromiso, coros poco calibrados, comprar un vinilo de aquellas versiones era adquirir un pasaje de ida a la frustración de escuchar canciones de alto impacto emocional encaradas con desgano, abulia y muy poca onda. Como suele ocurrir en muchos casos, la rebeldía de algún rockero o un artista emergente de los barrios más humildes terminaría torciendo la durísima inercia de conformarse con las versiones existentes plagadas de cartón troquelado y mucho olor a naftalina. Buscando desacartonar uno de esos clásicos, Billy Bond y la Pesada del Rock And Roll habían encarado con gran adrenalina una especial versión de "La marcha de San Lorenzo", pero quien logró quebrar la total intrascendencia sin dudas fue Charly García, quien grabó a su manera el Himno Nacional Argentino, dándole al clásico de Vicente Lòpez y Planes otra estética, tema que se conoció en el álbum “Filosofía Barata y Zapatos de Goma”.

De Charly a Pintos 

Denunciado legalmente por afectar los valores patrios, el fundador de Seru Giran soportó hasta lo imposible, sin modificar su planteo. Cerrando todos sus recitales de 1990 con esa histórica pieza, Charly dejó construída la autopista para que cualquiera sin temor durante esa década y las siguientes pudiese encarar estas composiciones ajeno a todas las críticas, prejuicios y tonterías que poblaban la realidad cotidiana. Después de haberla interpretado primero con Mercedes Sosa en el Festival de Cosquín y después con Maximiliano Guerra en el Teatro Colón, el Himno Nacional Argentino dejó de ser propiedad fonográfica del entorno conservador. En 1998, Lito Vitale con inteligencia y buen tino encaró el proyecto “El grito sagrado”, una grabación de todas las canciones que guardan íntimo vínculo con la patria, sumando las maravillosas gargantas de artistas como Jairo, Alejandro Lerner, Sandra Mihanovich, Fabi Cantilo, Víctor Heredia, Pedro Aznar y Juan Carlos Baglietto. El resultado fue excelente y las versiones sonaron en radio y tevé.

A principios de milenio, tres grandes figuras musicales llevaron las canciones patrias a los principales estadios o espacios deportivos. Esos artistas fueron Miguel Mateos tocando en la cancha de River solo con el piano nuestro himno,  la versión que Marcela Morelo hizo de esta obra en un amistoso del interior con el equipo argentino y Sandra Mihanovich en una definición de la Copa Davis, sin olvidar que en su momento Ciro Martínez haría con su armónica un arreglo muy emotivo del tema. El miedo a encararlas se había perdido en el cruce de milenios, sin dejar de lado que la gente también volvió a recuperar con varios mundiales y otros torneos esa necesidad de cantarlo a viva voz con los demás. 

La canción de todos

Convertido en uno de los consagrados intérpretes que más emoción despierta cantando en eventos masivos frente a multitudes, Abel Pintos recibió de su sello una propuesta a la que no pudo resistirse. Gestado con la mayo confidencialidad posible, finalmente en los primeros días de julio el cantautor editó el álbum titulado “Alta en el cielo”, para el cual grabó y filmó ocho emblemáticas canciones patrias, en su gran mayoría con sus partituras originales. Ellas son: el Himno Nacional Argentino, el Himno al General San Martín, el Himno a Sarmiento, la Marcha de San Lorenzo, la Marcha de las Malvinas, Aurora, A mi bandera y Saludo a la bandera. Para la interpretación de estas ocho canciones e himnos patrios contó con la especial participación de la Orquesta Académica del Teatro Colón y la dirección de Ezequiel Silberstein, grabación que tuvo lugar en el Auditorio de la Usina del Arte.

En esta muy particular grabación y posterior publicación han colaborado distintos actores públicos y privados entre los que se destacan los Ministerios de Educación, de Cultura y del Interior de la Nación, los Ministerios de Educación y de Cultura de la Ciudad Autónoma de Bs As, la Universidad de Bs As, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Consejo Federal de Educación, el Teatro Colón, la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), la compañía Sony Music, la Asociación del fútbol Argentino (AFA) y Plan Divino, la productora del cantante. Este aporte a la cultura tiene como principal objetivo destacar los puntos de encuentro que tiene el pueblo argentino y que hacen al sentir nacional sin divisiones de ningún tipo. Al respecto Abel recibió en los últimos días más de diez reconocimientos, distinciones y declaraciones de interés de los distintos organismos públicos y privados. Entre ellos se destacan la Declaración de Interés Nacional  decretada por el Presidente de la Nación y publicada el viernes 7 de julio de 2023 en el Boletín Oficial.