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Yerba Mate CAÁ, un paso más allá de la producción orgánica

El modelo Yerba Mate CAÁ apunta a sumar al sector yerbatero al desafío de la conservación de las selvas y campos. Impulsado por la organización Aves Argentinas, promueve de manera directa la protección de la biodiversidad.

En sus ansias de progreso, la humanidad arrasó con todo. La industrialización fue derribando ecosistemas en pos de producir cada vez más, a cualquier costo. Hasta aquello que nace de la propia tierra fue intervenido y, en el camino, se fue destruyendo la biodiversidad propia de cada región. Afortunadamente, no todo está perdido aún y existen quienes luchan por proteger estos territorios vitales para el planeta y para las especies. Hay otra forma de hacer las cosas: el modelo Yerba Mate CAÁ (Cultivo Amigo de las Aves) es un claro ejemplo de esto.

Se trata de un proyecto impulsado por la organización Aves Argentinas, que apuesta a conservar la selva junto al sector yerbatero. Convertida en el principal producto agrícola generado a partir de la biodiversidad argentina, la yerba mate es un árbol nativo de la Selva Misionera, de relevancia comercial y social en Misiones y Corrientes. Desde su Proyecto Bosque Atlántico, Aves Argentinas presenta este modelo para sumar al sector yerbatero al desafío de la conservación de las selvas y campos. 

Con un equipo de trabajo en territorio, en alianza con instituciones públicas y privadas, la organización se encuentra creando, fortaleciendo y restaurando áreas protegidas; activando proyectos con especies de aves amenazadas; produciendo información de calidad; capacitando recursos humanos; y promoviendo el desarrollo de las comunidades donde trabaja. Todo ello, con el fin de conservar la biodiversidad con áreas protegidas, aportar a la educación ambiental y al ordenamiento territorial, pero también desde las góndolas, a través de un consumo responsable. Allí apunta el proyecto Yerba CAÁ.

El impacto del cultivo industrial de la yerba mate

La yerba mate o ka’a, en idioma guaraní, es una especie arbórea nativa que forma parte del dosel intermedio del Bosque Atlántico en la Argentina, Paraguay y Brasil. Crece en estado silvestre y, originalmente, se cosechaba de sus manchones naturales. 

Andrés Bosso, el titular del proyecto NEA de Aves Argentinas, señala que “en su cultivo industrial, igualmente debería mantener remanentes en fajas ecológicas y bosques protectores. Pero mayormente no ocurre y ‘hacemos que se comporte’ como cualquier otro cultivo, con un poder de transformación total, aunque sea una especie nativa, lo que conlleva a la disminución de la cobertura vegetal natural. Perdemos selva, para siempre”. Asimismo, aclara que, al tratarse de una especie nativa, brinda un escenario de posibilidades reales de convivencia con el ambiente de selva: “Un aliado para la conservación a nivel predial, con potencial para incidir a escala de paisaje. Y eso es lo que estamos explorando”.