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Sin agua y sin gente

Por primera vez en su historia, las Cataratas del Iguazú están sin agua y sin gente. Un panorama incierto para la 7º maravilla del mundo.

El 100% de los argentinos las conoce, la mayoría alguna vez las visitó. Las majestuosas Cataratas del Iguazú son nuestra gran joya natural, la 7º maravilla del mundo. No obstante, hoy presentan una postal desoladora. Es una gigantesca roca sin agua y sin gente. Sin agua, debido a una histórica sequía; sin gente, por la cuarentena.

Naturalmente esta situación afecta terriblemente la economía de miles de misioneros que viven de esta inigualable belleza que regala la naturaleza. La ciudad de Puerto Iguazú se encuentra totalmente paralizada. Más del 80% de su población vive, directa o indirectamente, del turismo. El panorama que está por delante, lejos de tranquilizar, asusta. El riesgo de perder empleos y ser contagiados por la pandemia crece día a día. Como nunca antes en su historia, a la parálisis del turismo se le suma un fenómeno que no ocurría desde 2006. Una sequía voraz que produce que las Cataratas hoy se vean prácticamente sin agua.  

Las causas

La cuarentena obligatoria ha cerrado las puertas del Parque Nacional Iguazú, lo que devino en una inmediata liquidación del turismo. La ciudad de Iguazú es tan dependiente del turismo que todavía nadie empezó a imaginar nuevas alternativas de subsistencia. Los números son contundentes. La Semana Santa es la “temporada alta” de las Cataratas. Durante esa época, la ocupación hotelera es del 97,1% y se recibe un promedio de 11 mil personas por día. La Semana Santa actual registró un promedio de cero turistas.

La expectativa de un pronto regreso a la normalidad parece desalentadora. Recién se podrá aspirar a una recuperación dentro de varios meses, hacia fin de año. Y será condicionado, con poca esperanza de una próxima reapertura de fronteras. En consecuencia, la idea durante este 2020 es volver a apostar de lleno a los turistas argentinos.

Por otro lado, la sequía en las Cataratas se debe a un evento cíclico que ocurre cada 15 años. Y que lamentablemente coincidió con la pandemia. Habitualmente el caudal de agua es de 1500 metros cúbicos por segundo. Esto es lo que da vida, lo que mueve los hilos de la 7º maravilla del mundo. Ahora, el río Iguazú está en unos 280 metros cúbicos por segundo. Lo peor es que se teme que descienda por debajo de su record histórico de 1978, cuando se registraron 120 metros cúbicos. Si esto se debe a un proceso natural o a la acción de las represas brasileras, es un debate aún lejos de zanjarse.

Los otros afectados

Las personas no son las únicas afectadas por unas Cataratas sin agua y sin gente. Los animales se encuentran, también, frente a un escenario radicalmente nuevo. Sus comportamientos se vieron afectados ante la ausencia de turistas, que en algunos casos eran su fuente principal de alimentación. Los monos caí y los coatíes, por ejemplo, se alimentan habitualmente de lo que les dan los turistas. Hoy, estos animales andan en lo profundo de la selva, buscando una nueva forma de alimentación. “En los últimos días no los volvimos a ver”, contó Sergio Acosta, intendente del Parque Nacional Iguazú.

Otro animal que ha modificado su comportamiento es el pájaro vencejo de cascada. Este pájaro anida sobre la roca detrás de los saltos y utiliza como cobertura el chorro de la cascada para evitar la amenaza de depredadores. Ahora, a falta de agua, tiene que buscar un nuevo lugar.

Foto: lavozdemisiones.com

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