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Bo-Tito: El robot que invita a jugar y cuidar el planeta

Bo-Tito es la propuesta de una empresa familiar santafesina que invita a los más pequeños a jugar con creatividad, mientras se reciclan miles de toneladas de plástico. Un proyecto que combina diversión con educación.

Esta es la historia de una familia santafesina que, con dedicación y creatividad, pero sobre todo con compromiso, desarrolló una propuesta de triple impacto. “Bo-Tito eco guardián” es el nombre con el que bautizaron a un juguete sostenible que invita a los más pequeños a divertirse y reflexionar sobre el cuidado del medio ambiente.

La propuesta fue desarrollada en 2016, por Daniela Czajkowski y José María Rodríguez. Hoy, llevan más de 5 toneladas de plástico reutilizado y cuentan con un equipo de más de diez personas. A lo largo del tiempo, fueron incluyendo otras aristas de impacto positivo. Así, no solo se enfocan en reciclar, sino también en llevar a cabo una propuesta social.

El lugar de la transformación

El taller principal de “Bo-Tito” está ubicado en la localidad santafesina de Carmen, a 185 km de Rosario. Además, la empresa también cuenta con una oficina de comercialización y comunicación en Buenos Aires. El proyecto no para de crecer, y cada vez buscan generar más impacto a nivel social y ambiental. De hecho, en 2016, la propuesta fue reconocida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación en INNOVAR como “mejor emprendimiento sustentable del país”.

 

La unión hace la fuerza

Estos emprendedores siguen generando alianzas para transformar la realidad de miles de niños en el mundo. En 2021, se unieron con Smile Train, la ONG internacional líder en tratamiento y capacitación de la Fisura Labiopalatina (FLAP) para festejar el día del niño. Así, por cada compra de “Bo-Tito”, otro robot fue donado a los centros de atención médica asociados en toda América Latina. 

Sin embargo, no solo las alianzas con fundaciones son parte del plan. También brindan capacitaciones en escuelas, establecimientos educativos y empresas. Entre las empresas que se sumaron a la propuesta de la firma, figuran Lenovo y Greenpeace.  

A su vez, la marca trabaja en un proyecto junto a la Universidad Nacional de San Martín, con quienes se lanzaron a crear anteojos sustentables. Los marcos comenzaron a fabricarse usando los excedentes plásticos que sobran de la producción de sus juguetes, es decir, el residuo de producción se redujo a cero. En torno al producto, están realizando un proceso de investigación para poder mejorarlo. Los marcos son donados a familias de todo el país, a través de la Fundación Zaldívar.

Seguir creciendo, seguir jugando

José María Rodríguez, uno de los creadores del robot, habló con los medios y dejó en claro que buscan expandir sus horizontes:

Los modelos de Bo-Tito

Existen varios tipos de Bo-Tito. El primero es un robot en tamaño pequeño, de 80 cm de largo por 45 cm de ancho, para que los chicos jueguen. Luego, ofrecen siete robots en gran formato (más altos que una persona), que son alquilados a empresas e instituciones y sirven para animar eventos de manera consciente

Modelo para armar

La diversión y el ingenio es algo que no falta en esta propuesta. Por eso, también ofrecen un kit educativo especialmente diseñado para que las infancias puedan aprender a armar su propio robot, con los residuos de casa.  

José y Daniela no paran de trabajar en nuevas ideas, y la próxima apuesta es una línea de juguetes de animales tipo mascota, los “Boti-Pets”.

Imágenes: Redes Bo-Tito

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