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Un desvío a la raíz

Desvío a la Raíz es un valioso proyecto agroecológico del interior santafesino. Su impulsor es hijo del reconocido cantante Rubén Patagonia.

Jeremías Chauque nació en Comodoro Rivadavia, Chubut, y tiene sangre mapuche. Es músico, autor, compositor y productor artístico, hijo del reconocido artista Rubén Patagonia, cuya banda musical integra hasta hoy. También ha acompañado a León Gieco, Almafuerte, Divididos, Fabulosos Cadillacs, La Renga, Víctor Heredia, Lito Vitale y Peteco Carabajal, entre muchos otros.

En una de sus giras artísticas por el Festival de Cosquín, conoció a una bella mujer proveniente de Desvío Arijón, provincia de Santa Fe. Comenzaron a noviar, hasta que un día decidieron juntarse, tuvieron dos hijos, y mientras tanto, decidieron vivir en el pueblo de ella. El proyecto era trabajar la tierra, una huerta familiar de cuatro hectáreas.

Desvío Arijón tiene unos 4000 habitantes, en su mayoría gente humilde que llegó del norte para las cosechas de las frutillas y se fueron quedando. Es que queda a 32 kilómetros de Santa Fe capital y a 11 de Coronda, centro frutillero por excelencia.

Con el tiempo, los jóvenes fueron descubriendo muchas falencias en esa comunidad y en ese pago, al punto de quedar frente a una disyuntiva: o nos vamos o nos quedamos, pero comprometiéndonos en cambiar esta dura realidad. Tomaron esta última opción. Comenzaron a organizar reuniones con sus vecinos, con largas mateadas. Paso a paso fueron derivando en una naciente cooperativa, hoy en vías de ser registrada, entre todos los campesinos. Allí se desarrolla lo que llaman agricultura ancestral, agroecológica, de huertas orgánicas, a la que bautizaron Desvío a la Raíz.

Fue una lenta labor de recuperar los valores y las tareas que, casi sin darse cuenta, habían ido perdiendo, hasta quedarse sin identidad. Trabajando apenas para subsistir. Sin tiempo ni oportunidades para tener sus vaquitas como antes. Muchos, con enfermedades causadas por fumigar ellos mismos, a mano, o de a pie, las frutillas.

Volver a las bases

En aquellas reuniones comenzaron a recordar que hubo un tiempo en que el pueblo respetaba a sus abuelos, que sus hijos y nietos jugaban libres y sanos. Que el campo era sinónimo de salud respecto de las ciudades contaminadas. Recordaron que el pueblo se cubría por completo con un exquisito y fresco manto de aroma a frutillas. Por eso, hoy insisten en que “hay que avanzar retrocediendo”, recuperando todo aquello bueno del pasado, que consideran nunca debieron haber perdido.

No fue fácil. Pero tanto esfuerzo dio sus frutos y, recuperando la cultura de los patios de pueblos chicos, fueron consiguiendo semillas. Cultivando, rearmando sus gallineros y creando huertas orgánicas, se organizaron para ir a vender a la capital, captando clientes por las redes. Hoy hay muchos vecinos que poseen entre 1 y 4 cuatro hectáreas cultivadas. Ganan más que cuando eran contratados.

La cooperativa ya integra a 35 grupos familiares agrupados, que llevan sus cosechas para consumir entre unas 150 familias de la ciudad. Cuando llegan a vender a Santa Fe con precios módicos, los clientes se sacan fotos con sus productos saludables, y junto a ellos. Los reciben como a “superhéroes” que llegan con vida y esperanza de un mundo mejor para nuestros hijos.

Jeremías fue desarrollando su capacidad de líder. Hoy es coordinador de Desvío a la Raíz. También es referente del Foro de Agricultura Ancestral en Santa Fe y, además, del Grupo de apoyo santafesino a las comunidades Mapuche.

El colectivo trabaja mucho para concientizar a la comunidad. En el centro de salud local, ya logran que se ofrezcan hierbas medicinales al lado de medicinas occidentales. También organizan cursos para la creación de huertos con instituciones educativas de Santa Fe y la municipalidad. La idea es seguir multiplicando la agroecología en la región.

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