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Rita Latallada de Victoria: una entrerriana que no para de enseñar

Te contamos la historia de un ícono de la sociedad entrerriana. Una mujer que revolucionó a la sociedad y se dedicó a educar hasta los últimos días de su vida.

Se trata de Rita Latallada de Victoria, una mujer entrerriana que entregó su corazón a la educación. Su vida es un hito en la sociedad de Entre Ríos y obtuvo muchísimos reconocimientos por su desempeño. Sin embargo, fuera de Gualeguaychú, su reconocimiento se disuelve porque pocas personas saben quién fue esta mujer de valor y corazón enormes.

Ella Nació en Ceibas, departamento Islas del Ibicuy, el 19 de diciembre de 1870. Estudió para convertirse en maestra normal y profesora de Ciencia y Letras. Fue alumna de Sara Eccleston y reconocida por Sarmiento, junto a su colega Rosario Vera Peñaloza, como figura esencial de la educación inicial. Rita fundó escuelas, llevó adelante las primeras creaciones de jardines de infantes en el país y fue distinguida en el Congreso Pedagógico de Chicago. Su vida fue un impulso a la educación de los pueblos argentinos, ya que su convicción de que solo una buena formación puede transformar al mundo la impulsó a seguir luchando para crear establecimientos y educar.

 

Pequeña Rita

Durante su infancia, su padre Juan Bautista Latallada desempeñaba en Ceibas tareas de agrimensor y maestro mayor de obras. Rita hizo su escuela primaria en San José de Gualeguaychú, donde estaba su casa y residía su familia. Desde pequeña asistió con su hermana Felisa y varias vecinas, acompañadas por su madre, a la Biblioteca del Educacionista Argentino, hoy Popular Sarmiento. Para el momento, el establecimiento se encontraba a cargo de don Justo Echazarreta, un librero cultivado y con amplios conocimientos sobre el mundo. Él cuidó con convicción y seguridad todo el patrimonio de aquella institución de la que fue su natural bibliotecario. Los ejemplares de esa biblioteca siguen siendo reliquias e icónicas obras, entre las que se encuentran libros clásicos, pero también modernos.

Rita seguía una tradición popular de la biblioteca al pie de la letra. La tradición constaba en que cada joven recibía por manos del bibliotecario un libro por semana. Lo debían leer en el transcurso de la semana, para luego comentarlo en la futura visita al joven librero. Era importante que cada lector o lectora tenga claro el contenido, el autor, el estilo, el género literario como también el contexto de la obra, para generar debates más consolidados y nutritivos. Se comenta que Rita participaba de esta dinámica desde los seis años.

 

Gigante Rita

Rita Latallada se recibió de maestra normal en Paraná y luego cursó en forma simultánea los profesorados de Ciencias y Letras y el de Kindergarten.  Dilecta alumna de Sarah Eccleston, recibió felicitaciones de Domingo Faustino Sarmiento cuando este observó una de sus clases. Ejerció el magisterio en el nivel preescolar desde 1888 a 1893. Todos esos años consolidaron su personalidad como una figura emblemática de la educación y como una profesional sin límites, pero con objetivos claros.

A sus veinte años, Rita fundó la Escuela Superior de Niños de Paraná que luego se llamó Escuela Modelo. La dirigió hasta 1895. Además, también fundó la Escuela Normal de Maestros de Esperanza (Santa Fe), de la que fue regente y directora. 

 

Unidos por la educación

En 1899, se alejó de la docencia para casarse con Maximio Victoria. Otra figura de la educación, que acababa de crear la Escuela Popular en Curuzú Cuatiá (Corrientes), después de actuar en Tucumán y Santiago del Estero. Junto a él fue madre de sus siete hijos. En 1904, Rita Latallada vuelve a ejercer la docencia cuando suple a su esposo que se encontraba gravemente  enfermo. Luego de eso, se mudan a  Catamarca donde Victoria funda la Escuela Normal Regional y dicta las cátedras de Francés y Pedagogía. En 1907, vuelven juntos a Paraná.

En ese momento, Maximio Victoria sucede a Leopoldo Herrera en la dirección de la Escuela Normal de Profesores. Ella, sedienta de conocimiento, toma las cátedras de Pedagogía, Metodología y Crítica Pedagógica hasta 1921, año en que se jubila.

 

Reconocimiento y un adiós

Además de ejercer la docencia, fue presidenta de la Sociedad Hermanas de los Pobres y miembro fundador de la Sociedad de Beneficencia. En 1935, funda la Asociación Prodifusión del Kindergarten, entidad que dicta cursos para formar maestras jardineras. Desde 1937 gestiona ante el Gobierno Nacional la creación de Jardines de Infantes en el país. Así se funda el Jardín del Instituto Bernasconi, el de la Escuela Normal Sarmiento y el de la Escuela Normal de Gualeguaychú, entre otros.

Sus trabajos pedagógicos son prolíferos e indispensables para una época en la que la educación necesitaba un impulso sobrenatural. Rita contaba con esa fuerza, esa inquietud y esas ganas de educar. Por todo eso, en 1898 recibe el diploma de Vicepresidente Honoraria del Congreso Pedagógico de Chicago. Rita falleció en Buenos Aires el 26 de enero de 1958, luego de haber influido en el ámbito educativo de muchas provincias argentinas. Tenía 87 años al momento de su muerte, vivía rodeada de amigos y se encontraba en pleno estado de lucidez. Rita murió, pero su fuerza y lucha sigue viva en cada uno de los docentes argentinos. 

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