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Primera Historia del Tango por el Viejo Tanguero

El 22 de septiembre de 1913 aparece la primera historia del Tango en el diario Crítica. El camino de amor y rescate tanguero quedaba inaugurado por el misterioso Viejo Tanguero.

Historia
 historia del Tango

La revolución del diario Crítica de Natalio Botana abarcaría diversos aspectos que exceden la empresa informativa.  La cultura nacional nunca sería la misma desde esos inflamables titulares y artículos que se imprimían desde el moderno edificio de avenida de Mayo 1333 –inaugurado en 1927, hoy sede policial- Literatura y artes convivían en un diario popular  que “supo despertar la cólera, el asombro o la admiración de toda la sociedad: la única actitud que no toleró fue la indiferencia”, en palabras de Sylvia Saítta. Actor fundamental de la política y la sociedad de su época, apoyó el golpe al presidente Yrigoyen, y sostenía un sección plural al mundo obrero; entregaba columnas y suplementos a los jóvenes vanguardistas de Martín Fierro e imponía un sensacionalismo exacerbado que cuestionaba la institucionalidad al borde del contemporáneo “que se vayan todos” En el huracán que fue Crítica, que vendió un millón de ejemplares con la espectacular cobertura de la invasión nazi a Polonia,  el Tango no era indiferente en su ideología y lenguaje. Más aún. Estaba en su ADN en las crónicas policiales de Yacaré, el poeta lunfardo Felipe Fernández, o en los artículos profundamente porteños del poeta Raúl González Tuñón, “en nuestra cosmópolis no hay espíritu que nos represente más fielmente que el tango”, cita, y escribe con ese pulso mistongo desde la vibrante crónica de la caída del tranvía en La Boca, en 1930, a los días de luto por la muerte de Carlos Gardel. Al margen, el Morocho de la Abasto debe mucho de su carrera, y su posterior gloria eterna, al diario de Botana.

El mencionado Yacaré escribe profusamente sobre tango y el lunfardo a partir de 1915 en “Gramática del chamuyo rantifuso”, un género que volvía en barco y telégrafo legitimado en París, y se regodeaba en los salones aristocráticos argentinos.  Faltaba que las nuevas clases medias, en su mayoría inmigrantes y criollos de comercios y empleados públicos, ingresara el seductor, y turbio, mundo de los arrabales, los conventillos, cabaret y prostíbulos, en clave de mito. Ese mismo año Botana encarga a José Antonio Saldías, su periodista de policiales discípulo de Nemesio Trejo, comenzar con una sección fija denominada “Novísimo diccionario del lunfardo. Voces y expresión del arrabal porteño” en compañía de José Francisco Palermo. Para el editor uruguayo, Saldías era una joven promesa que descollaba con un estilo que ficcionalizaba arrabaleramente  descuartizamientos y balaceras y, el mismo tiempo, una promesa del teatro argentino que triunfaría esa misma temporada con “Noches de garufa” bajo las alas tangueras. Por ello resulta plausible que el autor de “El tango, su evolución, su historia. Historias de tiempos pasados. Quiénes lo implantaron”, el enigmático Viejo Tanguero, sea Saldías, tal cual sostiene el erudito de la Academia Porteña del Lunfardo, José Gobello.  Además, Saldías publicaba en Crítica sueltos y poemas con aroma de zaguanes, y quebradas, con el alias Rubén Fostras. Sendas que nos conducen a este periodista y dramaturgo como posiblemente el primer historiador documentado del Tango argentino.

 “Nadie hubiera pensado en aquellas épocas embrionarias de cosmopolitismo, que a través del tiempo y por acción refleja del movimiento progresivo, pudiera resurgir con violentos ímpetus, aquella exótica danza que ideara un día la gente de color, en sustitución del endiablado candombe de los legendarios africanos”, arrancaba el Viejo Tanguero/Saldías ubicando los orígenes del sentimiento bailado porteño en los tambores de los barrios del Sur, y continuaba en 1913 liquidando a futuros seudohistoriadores que negaran sus orígenes afroargentinos, “a la negra condenación en que vivió durante años por innegable sentencia social…le ha precedido un acto de gentil amnistía y amable exequátur reivindicatorio…ahora que su nombre se impuso en los regios salones de las naciones civilizadas, sus conciudadanos le otorgan carta de honestidad por el triunfo obtenido y le recepcionan con las trompetas de la fama”, afirma con un dejo irónico el periodista.  A lo largo del documento recuperado por Gobello describe la persecución, y cierres, de los piringundines y las academias, del barrio de los negros “Mondongo”, cercano al actual Parque Lezama, y una vez que lo adoptan los compadritos, malevos y criollos pobres, el arraigo en Barracas, San Cristóbal, La Boca y San Telmo. Y lista a las primeras bailarinas de renombre, Carmen Gómez, la Parda Refucilo, Pepa la Chata, La Mondonguito y María La Vasca. Anótese que nombra milongueras marcando los primeros firuletes, no varones como suelen aparecer en las canónicas fotografías sepias. En cuanto a la música, Viejo Tanguero/Saldías refiere a la Academia de Independencia y Pozos, “nombre que se daba por la modernización del tango” y para evitar las redadas policiales, acota, y nombra al negro Casimiro y el mulato Sinforoso que llevaron al tango a su mayor “apogeo” en la década 1870 –e inaugura imaginariamente una mirada nostálgica y tradicionalista del género mucho antes de la Guardia Vieja.

José Antonio Saldías, cronista de la nueva Argentina

Saldías (1891-1946) debe ser ubicado en el contexto de la profesionalización moderna de los escritores y periodistas argentinos. Hijo díscolo del historiador Adolfo Saldías, deja los estudios militares para vivir la bohemia del Centenario con personajes novelescos, Charles de Soussens y Antonio Monteavaro, lo más cercano que tuvo Buenos Aires a los bohemios parisinos del Moulin Rouge, u otros que integrarían la maquinaria cultural, Alberto Gerchunoff y Ricardo Rojas, entre ellos. Vivía una juventud en “piezas de casas de arrabal” y “tramoyas con malandras e inmigrantes”  En el caso de este periodista, iniciado en La Razón,  es en el naciente teatro nacional donde obtiene notoriedad, un anhelo de varios compañeros de ruta que fracasaron como Roberto Payró o Manuel Gálvez. Buenas críticas para la mencionada “Noche de garufa” preceden el exitoso “El distinguido ciudadano”, escrita en colaboración con Raúl Casariego, y que superó las cien representaciones consecutivas. Parte de la rápida aceptación en las obras fue “un teatro directo para el público”, en palabras del mismo Saldías, que no buscaba mostrar el desajuste entre la cultura letrada, y el público popular de los Podestá, sino que las ponía en diálogo sin grietas. Saldías era un hombre que podía entrevistar en el mismo diario una mañana a Mario Carlés, de la fascista Liga Patriótica, y a la tarde, al anarquista Alberto Ghiraldo. E ir tomar un café con ambos a La Brasileña. Director del Instituto de Estudios de Teatro y del Museo del Teatro, miembro fundador y defensor de la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores), también es recordado como autor de  tangos. Uno de ellos, el clásico “Perdón viejita” con música de Osvaldo Fresedo, lo grabó su gran amigo, Carlos Gardel. Su obra “De Gabino a Gardel”, compartida con Ivo Pelay, fue estrenada en el Teatro Nacional con el Cantor de Buenos Aires en el escenario en 1933.

“Por fin llegó el momento”, dice en sus memorias este eximio costumbrista de los porteños del primero medio siglo pasado, y agrega citando a los actores y actrices que protagonizaron su primera dramaturgia, hoy leyendas del espectáculo argentino, “En medio de un silencio absoluto se levantó el telón y empezó el primer cuadro. Empecé por notar con complacencia que allí donde yo había marcado una situación con parlamentos de circunstancias, la gente reía francamente, para silenciarse de inmediato y seguir con atención las incidencias dramáticas…El segundo cuadro gustó mucho; los dos canillitas encarnados en Olinda Bozán y Livia Zapata…Y llegó el cuadro final, el de “Hansen”. Panchito –Aranaz, actor español-, para darle más realidad al cuadro, había contratado una orquesta típica, cuyo bandoneón era tocado por un chico de catorce años que se llamaba el Pibe de la Paternal. Hoy en el mundo de las “broadcastings” se llama Osvaldo Fresedo. Era la primera vez que se ponía una típica en escena y eso también se contaba como un incentivo…lo cierto fue que “Noche de garufa”, estrenada en diciembre de 1913, fue un éxito”, concluye Saldías sobre el debut de una Orquesta Típica de Tango en el teatro nacional.

 Y salieron a taconear las italianas

“A pesar de haberse prohibido las casas de baile, consiguieron establecerse algunas de ellas en el tenebroso barrio de Corrientes que, como se sabe, fue el foco de los antros de vicios. Adoptaron el sistema del organito tapado con el colchón…”, avanza en la crónica Viejo Tanguero/Saldías a 1880, “La Stella di Roma, en Corrientes y Uruguay, conocida por el baile de Pepín, fue el primero en establecerse y el que tuvo mayor auge por la atracción que ejercían las hermanas Balbina, Rosa y María. Más tarde surgió el Scudo de Italia…la Casa de Provin, el Puentecito y otros vieron vida efímera, porque al cabo de cierto tiempo la policía concluyó con ellos…en este barrio el tango sufrió grandes innovaciones cambiando sus figuras…también su elasticidad y contoneos…Interpretado por muchachas en su mayor parte italianas, no se adaptaban al movimiento que le imprimían los criollos de cepa y fue entonces que se le dio el nombre de Tango Liso…el flaco Saúl…-y- Mariano el bailarín, asiduo asistente del Scudo de Italia, con una Paulina que tenía trastornada a toda la clientela…hacían rueda en el patio -los otros amantes del tango- para admirar y aplaudir las difíciles figuras que inventaban…-pero- tras un reinado de dos años desapareció –el tango- y con ellos las bailarinas y bailarines, muchos de ellos que se desparramaron por La Plata y pueblos de la provincia, donde las Academias hicieron irrupción” señala el periodista de los tiempos previos a la Revolución del Parque y la caída del presidente Juárez Celman. Y traza un tango que tendrá destino argentino en la aurora democrática. En este artículo matriz escrito por Saldías en la noche previa de un baile aristocrático en el Palace Theatre en 1913, esos que organizaban “los niños bien” del Barón De Marchi, se celebraba al “viejo tango que con vergonzoso estigma llegó a la vida nacional” para quedarse.

 

Fuentes: Viejo Tanguero. El Tango. Su evolución y su historia. Historia de tiempos pasados. Quienes lo implantaron. En diario Crítica, 22-9-1913. Buenos Aires: Academia Porteña del Lunfardo. 1987;    Saldías, A. La inolvidable bohemia porteña. Buenos Aires: Freeland. 1968; Crítica. Arte y sociedad en un diario argentino (1913-1941). Buenos Aires: Fundación OSDE. 2016; Labraña, L.-Sebastián, A. Tango. Una historia. Buenos Aires: Corregidor. 2000

 

Fecha de Publicación: 01/10/2020

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