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¿Por qué el 12 de octubre ya no es el Día de la Raza?

El concepto de raza se convirtió por mucho tiempo en parte de nuestra forma de hablar. Pero hoy, la ciencia confirma que no existe.
Historia
14 noviembre, 2019

Aparentemente, nuestra especie es demasiado joven. Apenas sobrepasa los 100.000 años de antigüedad. Cualquiera de las más avanzadas investigaciones en el campo de la genética lo confirman. La Celera Genomics Corporation de Rockville, ubicada en Maryland, a cargo del doctor Craig Venter, viene diciendo desde hace tiempo que en el campo evolutivo, los patrones migratorios humanos han terminado conformando poblaciones con características más o menos superficiales a los que desde antaño se llamó razas. Sin embargo las tradicionales divisiones utilizadas por la antropología física, no se basarían más que en características externas.

La diferencia así como la coincidencia entre una cultura, una raza, una lengua y un continente es imposible de confirmar. “Todos evolucionamos del mismo grupo reducido de tribus que emigraron desde África y colonizaron el mundo”, dice Venter en un extenso reportaje de Natalie Angier para el New York Times (reproducido por El País de España).

Utilizando cierta relación atávica entre estos términos ha corrido mucha sangre y se han creado fundamentos científicos que, a esta altura del siglo XXI, han perdido vigencia. Tratar de ver a los pueblos que preexistieron al descubrimiento según las descripciones de los conquistadores, puede parcializar nuestra visión de la humanidad, buscando en el pasado justificaciones para nuestros prejuicios actuales.

Sucede que, por muchos años, arraigó el concepto de “raza” como sinónimo de “diferencia”. Tanto es así que numerosos antropólogos e historiadores (con intención o no), trabajaron en favor de la segregación y el difusionismo europeo. Incluso agregaron apelativos definindo a ciertos grupos como “modernos” y a otros como “primitivos”. Sin más, terminaron creando nociones que prevalecieron esencialmente en nuestro lenguaje. Es probable que muchas de las palabras que definen a las personas, ya deberían haber quedado en el olvido. “La raza es un concepto social, no científico”, explica Craig Venter, refiriéndose a la costumbre de ver en las diferencias de color o rasgos de algunas poblaciones del mundo, un elemento determinante a la hora de dividir a la humanidad en grupos biológicos.

Existen muchos prejuicios, reflejados particularmente por el discurso cotidiano.La antigua  creencia que hace de Argentina un “crisol de razas”, presenta este tipo de fenómeno social y lingüístico a la vez.

Un “crisol” es un adminículo que expuesto a altas temperaturas, sirve para fundir sustancias y metales. Fue inventado para que desaparezcan las particularidades y olvidar el origen de las sustancias mezcladas. Cuando utilizamos esta vieja expresión, “crisol de  razas”, no nos referimos entonces a la diversidad, sino a la intención de que dicha diversidad se amalgame hasta desaparecer.

Atendiendo a esta noción y a fin de no caer en contradicciones anacrónicas, salvo Colombia, Honduras, México y El Salvador, el resto de los países de América, incluyendo Estados Unidos y hasta España, dejaron de utilizar la palabraraza”. La intención dio así otro sentido a la efeméride. Definiciones tales como Día de Colón, de la Hispanidad, de las Américas, de la Interculturalidad, del Encuentro, o del Respeto a la Diversidad, se utilizan en casi todas las latitudes. Con objetivos menos segregacionistas, el antiguo concepto del Día de la Raza ya casi se ha extinguido.

El descubrimiento de América el 12 de octubre 1492, había dado origen al desarrollo de un dogma: la existencia de una supuesta estirpe iberoamericana nacida del mestizaje. El concepto se cristalizó en el siglo XX. No obstante debe decirse que tiene sus bases en postulados muy antiguos.

Sucede que en tiempos de la reconquista española, que también tuvo lugar en ese mismo año, tras la antigua percepción que confundía raza, lengua y nación, los Reyes Católicos presentaron el Edicto de Granada. Un razonamiento muy simple convertía entonces a moros, judíos y cristianos en razas distintas. Idiomas diferentes, numerosas tonalidades de piel y culturas oriundas de continentes distintos al europeo, parecían argumentos suficientes a fin de hacer de aquellos individuos, naciones irreconciliables. Entendiendo algo tan común en la cultura medieval, ¿por qué el hombre de Iberoamérica no podía ser también una raza?  

Con el paso del tiempo la antropología primero y la “genética de población” después, demostraron que semejante argumento no era más que un arquetipo falso. “Los investigadores afirman que aunque pueda parecer fácil decir a simple vista si una persona es caucásica, africana o asiática, la facilidad desaparece cuando se comprueban características internas y se rastrea el ADN”, explica Natalie Angier, a propósito no únicamente de los dichos de Craig Venter, sino de muchos genetistas entre los que figura Harold Freeman, del Hospital General de Manhattan. “Si se pregunta qué porcentaje de genes está reflejado en la apariencia externa, sobre la que nos basamos para establecer las razas, la respuesta es aproximadamente del 0,01%”, dice Freeman.

El Día del Respeto a la Diversidad puede parecernos tal vez un título poco claro para todo lo que significa. Incluso es justificable que para algunos latinoamericanos resulte insuficiente. Pero la verdad es que, frente a los avances de la ciencia, la propia definición del Día de la Raza perdió completamente su sentido original.

Al final del camino, recordando el 12 de octubre y la especial hazaña de Cristóbal Colón, únicamente nos queda espacio para hacernos preguntas. ¿Quiénes eran aquellos hombres que atravesaron el Atlántico? Más allá de las razones que conocemos, ¿qué los movía? Además, ¿a qué poblaciones humanas pertenecían? Por otro lado, los pueblos que ya habitaban estas tierras tan antiguas, ¿hacia dónde iban? ¿Cuál hubiera sido su historia si el encuentro entre hombres europeos y autóctonos se hubiese producido en otras circunstancias?

Tanto nos queda por pensar, que aún resulta muy difícil llegar a alguna conclusión. Todas nuestras concepciones respecto a esta conmemoración local y universal, están aún abiertas a la reflexión.    

El descubrimiento de América el 12 de octubre 1492, había dado origen al desarrollo de un dogma: la existencia de una supuesta estirpe iberoamericana. Sucede que en tiempos de la reconquista española, que también tuvo lugar en ese mismo año, tras la antigua percepción que confundía raza, lengua y nación, los Reyes Católicos presentaron el Edicto de Granada. Un razonamiento muy simple convertía entonces a moros, judíos y cristianos en razas distintas.
Por mucho tiempo los grupos lingüísticos (personas que hablaban idiomas similares), fueron definidos con el nombre de raza.  Particularmente, muchos de los conquistadores que España envió, tendrían orígenes diversos. No únicamente por el origen genovés de Cristóbal Colón, sino por la cantidad de conversos al cristianismo que hubo entre los tripulantes de sus naves. Probablemente un 6% de los españoles venían del norte africano. Otros tantos de las invasiones visigóticas y muchos más de los celtíberos.
La humanidad moderna, en toda su diversidad, proviene del Homo Sapiens que habitó África hace 100.000 años. Harold Freeman, del Hospital General de Manhattan, explica al respecto: “si se pregunta qué porcentaje de genes está reflejado en la apariencia externa, sobre la que nos basamos para establecer las razas, la respuesta es aproximadamente del 0,01%”. El color de la piel, la forma de la nariz o el color de cabello son tan superficiales que más que definir grupos biológicos, definen poblaciones.
A principios del siglo XX estuvo muy de moda llamar “raza” a cualquier grupo humano. Aquí, un cartel que conmemora el Día de la Raza. La variedad innumerable de mestizos que se originó después de la conquista, produciría lo que en antropología se suele llamar “grupos de contacto”. Un grupo de contacto tiene características mixtas que, en sí, se alejan mucho más del concepto de raza. Sin embargo encajan en el más moderno concepto de población.
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4 Comentarios to “¿Por qué el 12 de octubre ya no es el Día de la Raza?”

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