clima-header

Buenos Aires - - Viernes 15 De Octubre

Home Argentina Historia Luján y el primer monumento a Belgrano

Luján y el primer monumento a Belgrano

El General Manuel Belgrano y Luján tienen su historia. Una tan profunda que llevó a la ciudad faro de la Fe argentina a eregir un reconocimiento fundacional, el primero en el país.

Historia
monumento a Belgrano Luján

“Entramos a la Villa del Luján a las 9 de la mañana con banderas desplegadas y todo el orden debido y hemos acampado al Oeste del puente” Así registró el por entonces coronel Manuel Belgrano su primera visita a Luján el 28 de enero de 1812. Pero no sería la única, en una ciudad donde su hermano Carlos formaba parte del Cabildo. A partir del 12 de junio de 1814 pasaría unos meses detenido, a la espera del juicio por su actuación al mando del Ejército del Norte, que había dejado en manos de un nuevo general patriota con acento canario, José de San Martín. Para un hombre que rechazaba los halagos sería una gran sorpresa que esa ciudad, en aquel Santuario donde depositó las banderas capturadas en la batalla de Salta, se levantaría su primer monumento en 1858. Y que fue el primero de toda la Argentina. Rivadavia por la ley había establecido en 1821 que el primer pueblo que se fundase en Buenos Aires lleváse el nombre del creador de la bandera, algo que recién ocurrió con el pueblo -actual barrio- de Belgrano en 1855. Y la primera estatua nacional, y porteña, la inauguró Sarmiento en 1873. En el homenaje al verdadero padre del Aula Nacional, el revolucionario Belgrano, los lujanenses cantaron primero, Viva Belgrano, Viva la Patria.  

 “Si bien la forma en que Belgrano consigna el lugar del campamento -al oeste del puente, consignan los historiadores Jesús Binetti y Federico Suárez en www.elcivismo.com.ar  - es bastante imprecisa, casi con seguridad se está refiriendo al espacio hoy conocido como Molino de Descalzo-Cordiviola en Luján. De hecho, ahí funcionaba una pequeña guardia militar y era habitual que los regimientos de paso lo utilizaran para hacer noche. El problema fue que el día 29 Belgrano emprendió marcha hacia el segundo lugar del partido donde iba a acampar, la posta de Cañada de Rocha -hoy camino a Carlos Keen-, y se perdió. Es decir, sólo tenía que hacer 8,5 kilómetros por un camino principal, casi recto, sobre el que ya venía avanzando, pero tomó un desvío que le terminó costando una legua -alrededor de 5 kilómetros- más de recorrido”, de unas calurosas jornadas de enero de 1812, en donde los lujanenses colaboraron con cuatro carretas, a través del párroco Francisco Argerich y el alcalde Estanislao Aguirre, y que llegarían a Rosario para ver flamear la enseña patria por primera vez el 27 de febrero.

Tras la separación de Buenos Aires de la Confederación el 11 de septiembre de 1852, el puerto como los pueblos de campaña vivieron un acrecentado embellecimiento urbano, fruto de las rentas de la Aduana gozadas en exclusividad. Entonces, dulces, los distintos municipios se abocaron a una acelerada modernización, con tintes europeizantes. Luján no permaneció ajena a las ínfulas que querían trastocar la cara virreinal, apalancada en una renovada economía rural merina. En la gestión de Eulogio Zamudio, el primer intendente del municipio de Villa de Luján desde 1856, comenzó a delinearse las obras que darían el aspecto de una pujante ciudad.

El 21 de agosto de 1858, reunidos Zamudio y los ediles con el maestro de albañilería catalán Jaime Palet, se procedió a un contrato en el cual será “ construído en la plaza de la Villa una columna de la forma que presentó  y las siguiente dimensiones: 3,5 varas entre la base y plinto y ocho y tres cuartas varas desde el plinto hasta la parte superior del capitel, donde habrá un busto…. el grueso del pedestal neto será de 6/4 cuartos y siete pulgadas… el remate de dicha columna ser un busto de barro cocido o de mezcla de de yeso y tierra hidráulica que poco más o menos represente (sic) al General Belgrano”, recoge el historiador Jorge Cortabarría. Palet tenía un afamado corralón en Luján desde 1854 y realizó varios trabajos para el municipio, el frontis del viejo cementerio y escuelas, y colaboró con su terreno para levantar la actual Casa Municipal “Fue un constructor, creador de trabajo, impulsor del adelanto de este vecindario que lo quería y admirada con respecto, fue un extranjero que hizo patria argentina con sus músculos y su cerebro”, aseguraban sus vecinos lujanenses. Y fue el primer escultor que rindió homenaje a Belgrano.

En el basamento de la columna de 14 metros de alto, aparecían cuatro placas, que rezaban, “al esclarecido patriota e ilustre General Belgrano, dedica esta columna el pueblo de Luján”, el este, “a la noble y unánime inspiración que juró la Independencia el 9 de julio de 1816”, en la cara a la parroquia, “a la fundación de este santuario de Nuestra Señora de Luján en el año de 1763”, y en la que miraba al norte, al Buenos Aires secesionista, “Al 12 de agosto y al inmortal 11 de septiembre de 1852 en su aniversario de 1858 en que se colocó la primera piedra fundamental siendo padrino el señor Gobernador del Estado Dr. D. Valentina Alsina” En representación del gobierno porteño/bonaerense asistiría el prefecto de Policía, José Oyuela.  Y así una ciudad de 4 mil almas, con 45 casas de tejas y 1200 de paja, contando los alrededores, que poco habían variado desde la Colonia, saludaba en el centro de su principal plaza, al gestor de la Revolución de Mayo.

 

Proceso a Belgrano, acusado de mal desempeño y corrupto, 1814

En julio de 1814, Belgrano en una vivienda de la calle 9 de Julio al 900, comenzaba a escribir sus memorias en Luján. Aún tenía el sabor amargo de los derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, ambas en el Alto Perú -actual Bolivia. En especial la primera que estaba prácticamente ganada pero un inesperado cornetazo, sumado a la falta en el mismo campo de los superiores como Díaz Vélez y Dorrego, hizo que los patriotas no persigan a los realistas hasta vencerlos definitivamente. El godo Pezuela aprovechó el error táctico, el desconcierto criollo y, volviendo sobre sus pasos, cambió el signo del combate, que lo harían reconquistar la clave ciudad de Potosí en unos meses -y que retrasaría la liberación del Alto Perú una década, sin contar que fue el inicio de la pérdida de esos territorios para las Provincias Unidas del Río de la Plata, futura Argentina.

Las tropas de Buenos Aires presentadas en Vilcapugio y Ayohuma, es menester confesar que tienen una disciplina, una instrucción y un aire despejo natural como si fueran francesas -el mayor  elogio que se podía estar en aquellos años napoleónicos, en el informe del experimentado Pezuela al virrey Abascal- pero si la mandan Belgrano…serán sacrificadas, estos caudillos no supieron hacer el menor movimiento cuando obligandoles yo a variar su primera posición, no se dieron disposición de tomar las alturas”, ocultando que los pardos y mulatos de Superí, Forest y Echevarría habían destrozado a los realistas a fuerza de coraje y osadía. Hasta la infame corneta.

“Pezuela nos presentó la más bella ocasión de vencerlo, bajando tan lenta como estúpidamente una cuesta que era un verdadero desfiladero”, sentenciaba el general José María Paz en sus memorias sobre Ayohuma, el mejor estratega militar argentino del siglo XIX, y pese al enorme respeto que tenía por Belgrano, de quien admiraba su valor y su grandeza, agrega, “el General Belgrano no se movió, para esperarlo en el campo su elección… más tarde, el enemigo se colocó casi a nuestra derecha, y el plan de nuestro general se tratornó del todo: demasiada aferrado a su idea, no puedo salir del círculo que él mismo se había ceñido”, remataba Paz de la derrota final que empujaría a los patriotas hasta Tucumán, y que dejaría la defensa de la endeble frontera de la Puna, a los infernales del Martín Miguel de Güemes “Estamos como el principio” anotaba un desalentado Belgrano a finales de 1813.

En el juicio ante el tribunal impulsado, por el primer director supremo Gervasio Posadas -a instancia de Alvear-, se acusó a Belgrano, además del mal desempeño militar, y dejar municiones y parque en Potosí,  de haberse quedado con los cuantiosos bienes que había reunido en la Casa de la Moneda“Entre las cargas abandonadas que esa noche hice salvar, estaba una en que iban alhajas de diamantes y tejos de oro por más el valor de 40.000 duros. Una fortuna que no cayese en otras manos. Al otro día el general Belgrano, creyendo asegurarla mejor, distribuyó entre sus ayudantes -para que las “taparan”  Al mayor Toro le tocó un tejo de oro cuyo valor era de cerca de tres mil fuertes, se lo robaron y quedó perdido, se hizo averiguaciones y sumarios, más nada se consiguió”, recogería el general Paz, pero reconocería que el austero Belgrano trajó  lo que “se pudo” de esa carga a Buenos Aires.  Posadas regalaría estos botines a quienes “bien habían servido”, y a obispos, “Orellana, de Córdoba, recibió parte”, anota un resignado Paz. Los “tapados”, el tesoro que escondían los patriotas en su retirada, causó una fiebre de codicia, y muerte, en realistas y criollos, por igual, en los años venideros.

En tanto,  a fin de año Belgrano era  declarado inocente de los cargos, y viajaba en misión diplomática a Europa, en compañía de su amigo Rivadavia. Atrás quedaban las burlas de Dorrego en Tucumán y Santiago del Estero, cuando habían hecho desfilar a un insano vestido como Belgrano, y el recelo de San Martín, que en envidiaba el trato estrecho que tenía el triunfador de Salta, y Tucumán, con el pueblo.

 

De aquel busto “vela” al Belgrano de porte militar

Para 1889 una comisión de vecinos lujanenses se decidieron a cambiar la columna porque el pequeño busto del prócer se parecía “más bien una vela” En 1907 el concejo deliberante local impulsó un nuevo monumento a Belgrano, a inaugurarse en el Centenario. Una modificación en el trazado de la plaza, que pretendía que una gran avenida llegara directo a la Basílica inaugurada en 1910, demolió la columna, y la reinstaló en 1918, hacia un costado. En 1929 se coloca la piedra fundamental del actual monumento ecuestre, inaugurado el 16 de noviembre de 1930, y obra de Luis Brunninx, belga que desarrolló importantes obras en Buenos Aires y Santa Fe, como la estatura de Samuel Morse, frente al Centro Cultural Kirchner, o el busto de José Marmol en la Plaza del Lector de la Biblioteca Nacional.

¿Qué pasó con la columna y el busto de 1858? Todavía pueden apreciarse en un área del Complejo Museográfico de Luján, donde se montó en uno de sus patios, en 1932. Y que frecuentemente pasa completamente desapercibida, la primera en homenaje del hombre que soñaba una América unida por un monarca inca. Un Belgrano Libertador, como se lo conocía en la campaña, un Belgrano Estadista, que promovía maestros que inspiren a sus alumnos, “un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado, y estimar más la calidad del americano que la del extranjero” Viva Belgrano, Viva la Patria.  

 

Fuentes: Cortabarría, J. “Dos monumentos de Belgrano en Luján” en revista Todo es Historia Nro. 515 Junio 2010. Buenos Aires; Mitre, B. Autobiografía del general Don Manuel Belgrano en Historia de Belgrano y de la Independencia argentina. Buenos Aires. 1960; Paz, J. M. Memorias póstumas. Buenos Aires: emecé. 2000

Fecha de Publicación: 01/07/2021

Compartir
Califica este artículo
5.00/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

belgrano-carta Entrevista a Manuel Belgrano
PORTADA HISTORIA (22) Belgrano y el Rey Inca

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Arte y Literatura
Albino Fernandez Malvinas. Corazón de América, Corazón de artistas

A un año de la recuperación de las islas el 2 de abril 1982, la editorial Albino y Asociados present...

Editorial
Empatia "Empatía": tan de moda; ¿tan argentina?

Queda tan bien hablar de "empatía" en estos días, que me pregunté si los argentinos somos empáticos...

Arte y Literatura
César Pelli César Pelli. Los arquitectos hacemos pedacitos de ciudades.

El arquitecto argentino más conocido en el mundo dejó su legado en las principales capitales. Pragma...

Historia
Alicia Moreau de Justo Alicia Moreau de Justo. Siempre creí que este país merecía ser distinto

Médica, educadora, intelectual y política argentina vivió adelantada a su época. Su pensamiento, un...

fm-barcelona

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades