Buenos Aires - - Jueves 06 De Agosto

Home Argentina Historia La momia del Aconcagua

La momia del Aconcagua

Es el mayor hallazgo arqueológico de Mendoza. Te contamos cómo, sin quererlo, un grupo de andinistas dio con una momia en las alturas del Aconcagua.

Historia
momia

El cerro Aconcagua es la cumbre de América. Se trata del punto más alto del continente y el segundo detrás de los picos del Himalaya. Como tal, es una montaña visitada por miles de andinistas todos los años. Así, frecuentemente, más de uno regresa con alguna anécdota o experiencia particular. Sin embargo, ninguna fue tan importante como la de un grupo de jóvenes, en la década del 80, quienes llegaron con la novedad de haber encontrado el cadáver de un niño.

El hallazgo

Todo sucedió durante el verano de 1985, ese año, el Club Andinista Mendoza (CAM) cumplía 50 años de vida y, como parte de las actividades conmemorativas, planificó numerosas expediciones al Aconcagua por cuatro rutas. Una de estas fue la poco frecuentada arista Sureste, por donde transitaban los hermanos Fernando y Juan Carlos Pierobon y Franco y Alberto Pizzolon. Este último integrante observó algo que le llamó la atención y les dijo a sus compañeros: “¡Ahí hay pasto!”, a lo que respondieron: “¿Cómo? ¡Si estamos a más de cinco mil metros de altura!”… Este diálogo, extraído de uno de los libros del Doctor Juan Schobinger, describe el preciso instante de un hallazgo arqueológico muy importante y que se transformaría en uno de los hitos de la arqueología de alta montaña.

Alberto Pizzolon se acercó para ver el “pasto” y se percató de que se trataba de plumas amarillas y negras que formaban parte de un tocado cefálico de un niño inca ofrendado en la montaña hace quinientos años, información que se supo después de realizarse los estudios. Era la momia del Aconcagua.

No tocar

Una de las cosas más importantes que ocurrieron durante esta expedición fue, sin duda, el excelente criterio que tuvieron los expedicionarios frente al hallazgo arqueológico. Muchos hubieran optado por ponerse a excavar y “ver” qué había en el lugar, casi como un instinto de jugar a ser explorador, arqueólogo, descubridor de tesoros ocultos y tantas fantasías que surgen ante la intriga de “descubrir” lo que está enterrado. Sin embargo, ellos optaron por regresar sin alterar nada y ver qué solución se podía dar a esa evidencia que los procesos erosivos habían desenterrado parcialmente en la montaña más frecuentada de nuestro país.

Buscando a un especialista

En Mendoza, junto con el presidente del CAM, empezaron a pensar y averiguar quién era entendido en estos temas, así llegaron al Dr. Juan Schobinger. Sin embargo, este se encontraba iniciando sus vacaciones en la Costa Atlántica. Pero la urgencia del caso y la pasión del arqueólogo lo hicieron renunciar al cálido clima de la costa para organizar una expedición a la alta montaña. Quince días después de producido el hallazgo, Schobinger junto a un equipo de voluntarios, integrado por G. Cabrera, Juan Carlos Pierobon, Alberto Pizzolon, J. Ferrari, Eduardo Guercio, Víctor Durán, Germán Bustos Herrera y Silvia Centeleghe, partieron en una camioneta desde Mendoza rumbo a Puente del Inca. Ingresaron por Horcones y montaron un campamento a los 3.800 metros, luego otro a los 4.400 metros, montaron un campo base a 4.600 metros y finalmente, un campamento de altura a 5.200 metros, donde encontraron el enterratorio con pircas, minerales y otras ofrendas.

Los estudios de laboratorio realizados tanto en la momia del Aconcagua como en los objetos que formaban parte del ajuar, fueron innovadores y completos, lo que generó una valiosa información sin precedentes que contribuyó al conocimiento de la cultura incaica y la ceremonia de ofrenda de niños, conocida como “capacocha”.

El niño

El cuerpo del niño apareció bien conservado, aunque deformado por una fuerte compresión lateral. Estaba vestido con dos “uncu” (túnica o camiseta andina, carente de mangas) de lana, estaba calzado con ojotas hechas en lana y pelo con la suela de fibra vegetal, y en el cuello conservaba un collar formado por cuentas de piedras multicolores. Por encima había una cantidad de otras piezas textiles (mantos, fajas, taparrabos, cordones, etc.). Algunos de los mantos eran de algodón y presentaban una decoración geométrica y de aves estilizadas en técnica de brocado, que corresponde a una tradición de la costa central peruana y que nunca se había encontrado en otros yacimientos de altura.

La momia del Aconcagua fue hallada en posición fetal, como se encuentra actualmente. Está conservada bajo gélidas temperaturas en un Centro Científico Tecnológico (CCT).

Fecha de Publicación: 18/07/2020

Compartir
Califica este artículo
0/5

Temas

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Historia
Cinco santafesinas que hicieron historia Cinco santafesinas que hicieron historia

En esta nota recordamos a cinco santafesinas que hicieron cosas muy importantes para la historia de...

Tradiciones
 Exposición Rural Histórico: un año sin la Rural

Por primera vez en 134 años, la exposición fue suspendida por la pandemia y se realizará en 2021.

Argentinos por el mundo
Masterpiece Daniel Strekier “¿Me voy para Nueva Zelanda o me compro una camioneta?”

“El que se conforma pierde”, pensó Daniel, y viajó a Nueva Zelanda. La historia de un misionero deci...

Espectáculos
Verify to Continue Christian Sancho participó de "Mateando con Amigos"

Entre risas y anécdotas, el actor y modelo argentino se sometió a "El cuestionario argento". Las res...

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades