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La leyenda del primer presidente argentino

Argentina ha forjado innumerables mitos alrededor de gran cantidad de próceres, acontecimientos y objetos relacionados con su historia. Uno de los más enigmáticos es sin duda el Sillón de Rivadavia.

Historia
PORTADA HISTORIA 24

Capítulo I

Alguien dijo alguna vez que era real. Sin embargo se trata de un objeto mítico que se ha convertido en el símbolo mágico de la democracia. Es muy llamativo ver cómo una fantasía puede ser capaz de remontarnos al nacimiento de nuestra república. Tal vez el exceso de imaginación haya sido el creador de este sillón que encierra tantas connotaciones. Por otro lado,además de no haberse conservado resto alguno del mobiliario oficial de Bernardino Rivadavia, sus contemporáneos retacearon cualquier información al respecto.

Resulta que el primer presidente argentino estuvo únicamente un año y medio en el poder y su vida pública fue particularmente accidentada.

Todo comenzó cuando Rivadavia viajó a Europa. Ahí conoció a muchos de los grandes filósofos y escritores que estaban de moda en la primera mitad del siglo XIX. En París renacían los conceptos republicanos surgidos en la Revolución Francesa. Pese a la gravitación de la filosofía parisina, fue el economista escocés Adam Smith quien finalmente lo terminó cautivando. Leyó unas quince veces “La  Riqueza de las Naciones”. Al mismo tiempo, extendió su entusiasmo a los autores de la Revolución Industrial y los filósofos liberales. Suele decirse entonces que,de aquel viaje, Rivadavia volvió más europeo que nunca.

Una vez en el antiguo Puerto de Buenos Aires, lo recibió el Gobernador de la Provincia, su viejo amigo Martín Rodríguez. Tenía una petición. Necesitaba que Rivadavia aceptara ser su Ministro de Gobierno.

El trabajo de Rivadavia consistiría en estudiar la manera de organizar los diversos territorios de la región, en una única fuerza económica y militar. El Reino del Brasil amenazaba con la guerra. Era lógico desplegar todas las estrategias posibles, para desarrollar un territorio equivalente al del enemigo. Debía albergar la misma cantidad de ejércitos y la misma capacidad de decisión centralizada. Rivadavia tenía que poder enfrentar a Brasil.

Ya en el puesto de Ministro de Gobierno, se ocupó de organizar una reestructuración tributaria a fin de asegurarse la contribución económica de las regiones más alejadas del Río de la Plata. Necesitaba dinero para la guerra. Posiblemente semejante medida no hacía otra cosa que atentar contra el desarrollo de las gobernaciones del interior. El tributo excesivo a cambio del acceso al puerto, se convirtió en una pesada carga para todos.

Precisamente, parece que Inglaterra en ese momento comenzó a reconocer a las naciones hispanoamericanas, después de que cada una de ellas estableciera un compromiso comercial con Londres. El famoso préstamo de la Baring Brothers, tuvo lugar en esos días. La necesidad de ampliar el puerto hizo que Rivadavia y otro ministro bonaerense llamado Manuel García, solicitaran aquellos fondos ala corona británica. Si el puerto del Río de la Plata mejoraba, no solo podía agilizar el cobro de gravámenes a las provincias, sino que se podía convertir en una base naval capaz de enfrentar el poderío marítimo del Brasil.

El empréstito conseguido por Rivadavia fue de muy compleja y larga facturación. Sin embargo, la posibilidad de ver a Buenos Aires como la capital naval de un gran territorio dividido en provincias, le pareció al Gobernador Rodríguez la mejor opción para enfrentar  al enemigo. Escuchando a sus ministros, aceptó el empréstito.

Para todo esto pasó un tiempo, así que, antes de llegar al final del gobierno de Martín Rodríguez, él mismo comprendió que el proyecto de Rivadavia había tomado supropia forma. Por eso pidió que el Congreso se reuniera en Buenos Aires en 1824 e hizo visibles todas estas demandas. Dedujo que la única forma de llevarlas acabo, sería unificando el Poder Ejecutivo. Entonces, los diputados bonaerenses, desproporcionadamente numerosos respecto a los del interior, propusieron centrar el poder en la figura de un presidente. Dicho de otro modo:nacionalizaron el gobierno de Buenos Aires y lo extendieron al resto del país.

A Rodríguez lo sucedió Gregorio Las Heras, quien a su vez no tardó en cumplir el mandato del Congreso. Los diputados habían votado a Bernardino Rivadavia como el Primer Mandatario del Poder Ejecutivo Nacional.

En1826 asumió la presidencia y fue entonces cuando sucedió lo impredecible. ¿A quién se le podía ocurrir algo así en tiempos de guerra? Llevó el sillón de su escritorio personal a la antigua Casa de Gobierno. No había muebles suntuosos en la sede de la calle Balcarce. Hay quien cuenta que se distribuían en un par de salas ciertos bancos monásticos pintados de verde oscuro. También unas sillas de estilo románico.

El Primer Presidente hizo que su despacho se viera mejor. Mandó decorar la sala con objetos que había traído de sus viajes. Además llevó una pesada biblioteca colonial con libros europeos finamente encuadernados.

Pese al esfuerzo, la Casa de los Virreyes, que estaba donde se encuentra la actual Casa Rosada, era húmeda y oscura. Todo parecía venirse abajo. Del mismo modo, la administración presidencial de aquel hombre cultísimo que admiraba a John Locke y Adam Smith, entró desde ese momento en una profunda decadencia. Se tornó trágica y fantasmal. Aquel “tiempo dorado” del que hablan los idealistas, jamás existió. El trono dela democracia, era un sillón prestado.

Rivadavia jamás escuchó los reclamos de los representantes de las Gobernaciones del interior. Lo más probable es que viera a los caudillos de las diversas regiones del país, como bárbaros incapaces de comprender su concepto de un Estado Moderno y Centralizado. Al mismo tiempo le resultó imposible manejar la última tapa de la guerra con el vecino Brasil. Finalmente, la deuda con la Baring Brothers, jamás se pudo pagar.

Pasado un año y medio de haber sido nombrado Primer Presidente Constitucional de las nuevas Provincias Unidas del Río de la Plata, Rivadavia pensó que aquel esfuerzo estaba menoscabando su salud. Entonces, renunció.

La leyenda cuenta que, frustrado, retiró los muebles que había llevado al despacho de la Casa de los Virreyes, incluyendo el sillón que era de su propiedad. Quizás sean nada más que habladurías. Sin embargo, aquel sitial emblemático, desapareció del despacho de la calle Balcarce en 1827, cuando Rivadavia dejó el edificio. Era un hombre de buena posición. Tal vez pensó en ese instante que únicamente en Europa podría volver a encontrar la felicidad perdida.

Bernardino Rivadavia tuvo una historia atípica. No siguió la estructura del modelo instaurado por George Washington en Estados Unidos o por José de La Mar, el primer presidente de Perú. Ambos hombres detentaron el poder de maneras distintas, pero con mandatos sólidos. Mucho menos seguirá el derrotero de Guadalupe Victoria en México, que completó su período entre 1824 y 1829 a pesar de todos los contratiempos surgidos Centroamérica. Cuando se retiró, en 1827, el lugar de presidente no volvió a ser ocupado hasta 1853.

El sillón que hoy se encuentra en el Museo de la Casa Rosada, es el que usó Santiago Derqui es el más antiguo de todos los sitiales de mando existentes en Argentina. Pertenece al período que va desde 1860 a 1861.
Otros presidentes tuvieron sus propios sitiales: Urquiza, Presidente de la Federación Argentina en 1854; Mitre, Presidente del País Unificado en 1862; Sarmiento en 1868 (quien emprendió las reformas del Despacho Presidencial) y Julio Argentino Roca en 1898, quien llevó adelante la tan controvertida Campaña al Desierto. Fue él mismo quien pidió las reformas definitivas de la Casa de Gobierno.

Como tantas otras leyendas nacionales, el Sillón Presidencial jamás fue ocupado por Bernardino Rivadavia. Se conoce que el actual fue ocupado por Julio Argentino Roca.

Fecha de Publicación: 17/11/2020

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Comentarios


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Por: Martín 30 junio, 2019

Es extraordinario Algo que no existe y creemos que sí. Ohhhhyy Dios!!!!!!!

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Por: JO 30 junio, 2019

ME PARECE MUY ARGENTINO HABLAR DE COSAS QUE NO EXISTEN. MUY APROPIADO. LASTIMA QUE LA INTRODUCCIÓN SE NOTA QUE ESTÁ CORTADA. NO VEN ESAS COSAS EN EL DIARIO???????????

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Por: Juan de Capital 30 junio, 2019

no lo sabía la cantidad de mitos que tenemos los argentinoa

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Por: Jony 30 junio, 2019

estamos rodeados de mentiras se miente todo el tiempo gracias profe por desnudar una mentira más

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Por: Carlos 30 junio, 2019

Siempre hay un primero....

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Por: Andrés 30 junio, 2019

Capítulo 1 quiere decir que habrá mas? Y este además fue el primer deudor. Quién pagó esa deuda con los ingleses????

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