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Derecho y obligación

Hoy damos por sentado el voto secreto y obligatorio, pero antes de la Ley Sáenz Peña el acto de votar era muy diferente.

10 de febrero de 1912: Sanción de la Ley Sáenz Peña

Cuando damos algo por sentado, corremos el riesgo de perder de vista el valor real de lo que tenemos enfrente. Cuando buscamos excusas para no ir a votar, nos olvidamos de la Década Infame, del “fraude patriótico”, de los golpes militares, de las proscripciones. Nos olvidamos de que, en muchos momentos de nuestra historia, alguien más decidió por nosotros.

El 10 de febrero de 1912 se sancionó la Ley N.° 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña, que estableció el sufragio universal, secreto y obligatorio, y el sistema de lista incompleta. Si bien no era perfecta y, en la práctica, excluía a algunos sectores de la sociedad –en especial a las mujeres–, le dio la voz al pueblo y el acceso al poder a la clase media.

Hoy, el derecho al voto es realmente universal y la decisión –para bien o para mal– recae sobre nosotros. No lo desaprovechemos, tomemos partido, involucrémonos. No menospreciemos las luchas de los que vinieron antes que nosotros, no ignoremos el camino recorrido hasta acá. Recordemos, más que nunca, que el voto es un derecho, pero –sobre todo– es un deber.

 

Sin libertad, la democracia es despotismo;

sin democracia, la libertad es una quimera.

Octavio Paz

 

¿Cómo eran las elecciones en Argentina antes de la Ley Sáenz Peña?

Hasta ese momento, los votantes (varones mayores de edad) realizaban el sufragio a través de un sistema que hoy se conoce cómo “voto cantado”. Cada elector se presentaba ante la mesa electoral y decía a  viva voz por quién votaba. Ese voto se registraba en una planilla que confeccionaba la autoridad electoral, ya que no existía un padrón único. Generalmente, el acto electoral se realizaba al aire libre, en lugares públicos, como el atrio de las iglesias.

El problema con este mecanismo era la posibilidad de regular la marcha de la votación y cambiar su resultado a medida que transcurrían los comicios. Mediante el clientelismo, la violencia y diferentes formas de fraude lograban controlar los resultados de las elecciones. Conseguían excluir del registro electoral a los opositores y los patrones y caudillos coercían a sus subordinados para que voten por sus candidatos predilectos. No fueros extrañas las prácticas del llamado “voto múltiple” -un mismo hombre votaba en diferentes lugares- el voto grupal, ni la compra de votos.

Se trataba de un voto cautivo y carente de privacidad, cruzado además por enfrentamientos violentos. El fraude en favor del oficialismo y el hecho de que los niveles de participación electoral no pasaban del 2 por ciento de la población total nos permiten hablar de que había una ausencia de democracia.

 ¿Qué modificaciones trajo consigo la Reforma Electoral impulsada por Roque Sáenz Peña?

La Ley Sáenz Peña, el nombre con el que se conoce a la ley Nº 8.871, estableció el voto secreto, individual -prohibía el voto grupal- universal masculino y obligatorio para argentinos y naturalizados mayores de 18 años, previamente inscriptos en un padrón electoral, quedando exceptuados los mayores de 70 años. Al momento de realizar la votación, el presidente de mesa entregaba un sobre abierto y vacío al ciudadano. En un cuarto contiguo, sin ventanas (o con las ventanas tapadas) y sin otra presencia que la suya, el votante introducía su voto dentro del sobre y luego lo depositaba, cerrado, en la urna sobre la mesa. El Ejército era el encargado de fiscalizar el desempeño del acto electoral. En el caso de las elecciones legislativas se estableció el sistema de lista incompleta: el partido más votado obtenía dos tercios de los cargos en cuestión y la fuerza segunda, el tercio restante. Otro u otros partidos quedaban excluidos de obtener representación.

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