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Bialet Massé, hacedor del país

Poco conocido entre los argentinos, recordado en Córdoba por el Dique San Roque, este erudito y constructor español fundó las bases de la antropología y los derechos de los trabajadores.

Historia
Juan Bialet Massé

Sabio. Esa es la entrada en el diccionario de biografías argentinas de Vicente Cutolo. Y es el único que merece el rótulo en los siete tomos. Juan Bialet Massé (1846-1907), que ya había formado generaciones de bachilleres y universitarios en Mendoza, San Juan, La Rioja y Córdoba, en su cátedra de medicina legal, que introdujo en la Argentina,  y era una de las mentes más “selectas” según el diario “La Prensa”, quedaba preso el 8 de Octubre de 1892 por "el crimen de haber construido el Dique" Una fecha que debería quedar en la infamia argentina. Se refería el ingeniero catalán al Dique San Roque,  inaugurado tres años antes, y que Eiffel, el mismísimo de la torre parisina, describía al embalse como la mayor obra civil de la época. Era parte del “Plan de Obras de Riego de los Altos de Córdoba” presentado en 1883 al gobierno provincial de Juárez Celman, en sociedad   con el ingeniero Carlos Casaffousth, a la sazón compañero de celda. Escupía Bialet Massé a un depuesto presidente Juárez Celman,  "escribo a usted desde el departamento de Policía donde estoy preso por el crimen de haber construido el Dique. Le garanto por mi honor que el Dique es bueno, y está bien a pesar de algunos desperfectos causados por el abandono pero no se asuste. Es cierto que hay que derribar el Dique para que no quede nada que venga de los Juárez!!! Bárbaros !!!", sintetizaba un momento donde los hermanos Juárez Celman eran los chivos expiatorios de las debacles económicas conservadoras de 1890 y 1893. Y que arrastró al fondo cualquier proyecto modernizador de la provincia mediterránea a los ojos del poder centralista. Algo que no ocurrió con el Dique San Roque que aún sigue en pie junto a la nueva infraestructura inaugurada en 1944.

La campaña de difamación había arrancado con las mismas construcciones en marcha, obras públicas que incluyeron también el nivelador de Mal Paso, los canales Norte y Sur, varios puentes ahora icónicos de las sierras, acueductos como en Saldán, y los canales de riego que son hoy orgullo de los cordobeses. Si bien los  propósitos fueron la irrigación y la prevención de inundaciones, las mentes de Bialet y  Casaffousth, y su socio Félix Funes, imaginaron la provisión de agua potable, la energía eléctrica y hasta de un canal de navegación hasta el río Paraná. Algo que quedó suspendido, a punto de firmar, cuando a los inversionistas extranjeros llegó el falso rumor del “estado ruinoso del dique” De haber sido realidad este proyecto del ingeniero Huergo, los productores regionales se hubiesen ahorrado un 50% en los fletes que abonaban a los ferrocarriles, controlados por los ingleses.

El punto cúlmine de los ataques fue la “campaña del miedo” que derivó en el famoso “el Dique se viene”, que alarmó a los cordobeses de la capital en la madrugada de 27 de julio de 1892. Unos meses después Bialet Massé terminaría preso, algo que lo llevaría a la bancarrota de su querida Fábrica de Cales y Cementos "La Primera Argentina" en Santa María –actual Bialet Massé, Córdoba-, la primera nacional, y donde puso en valor las propiedades de la cal autóctona ya conocidas por los jesuitas. El uso los materiales argentinos en el dique permitió un ahorro de un 50% frente a la cal francesa, y el cemento inglés. Y el agua nunca llegó a los barrios de la Docta, ni en la creciente de 1890 ni en la de 1897. Tampoco en la de 1903.  En vida Bialet Massé solamente una vez reparó el dique por 5 mil pesos, una cifra muy inferior a los 400 mil que solicitaba un falso ingeniero enviado por el gobierno nacional. Pero el daño se hizo y el sabio pasó catorce meses en prisión durante el proceso del juicio. Siendo abogado, una carrera que cursó en veinte meses, realizó su propia defensa. Y quedó libre de culpa y cargo junto a su socio. Leopoldo Lugones en 1917 sería uno de sus defensores acérrimos en las columnas de “La Nación”, el diario de los Mitre que había apoyado la campaña difamatoria.

 

Republicano de aquí y de allá

Poco se sabe de las tres primeras décadas en España del también agrónomo que dirigió en un tiempo récord para el embalse a 7 mil hombres, muchos especialistas hidráulicos que vinieron de Europa para quedarse, “moviéndose al resorte de mi mano, organizados como una máquina” Este industrioso hombre participó de la primera república española y, algunas circunstancias  que lo ubican en sectores extremistas de Castelar enfrentados al absolutismo, hacen que emigre a la Argentina en 1873. Nunca retornaría a la península ibérica. Presenta sus cartas y diploma de médico al gobierno del presidente Avellaneda y se lo destina a los colegios nacionales del Interior.   En San Juan se casa con Zulema Laprida, nieta de Francisco, el presidente del Congreso de la Independencia de Tucumán en 1816, y pariente de Paula Albarracín, la madre de Sarmiento. Y sella su destino profundamente argentino. Redacta manuales y códigos en medicina y derecho; y representa a Córdoba en el Congreso Nacional Pedagógico de 1882, que impulsaría la Ley de Educación Primaria Gratuita Universal.  En simultáneo se afirma como empresario constructor y minero en el Valle de Punilla y algodonero en el Chaco. Un esfuerzo personal que se coronará con el Dique San Roque, su mayor obra civil para los argentinos, y a la vez la que ocasionó su derrumbe económico por las injurias y presiones de los políticos nacionales y empresas extranjeras.

El mismo gobierno nacional que antes lo había hostilizado ahora lo convocaba en 1904. Reconocían su trabajo en el derecho laboral, allí un primer código de protección del empleo doméstico, aunque también deseaban contener el peligro anarquista con alguien que les decía a los obreros ferrocarrileros en su propia sede serrana, “yo no voy a decir aquí, aquello de guerra al burgués, fuego al capital, los derechos sagrados del proletariado, comuna, dinamita....eso, son macanas, que no sirven sino para retardar el progreso del obrero, calentarle la cabeza y remover lo que queda del salvaje en el fondo de cada hombre, trasmitido por la herencia y que la civilización no ha podido arrancar todavía…El primer deber de todo obrero y especialmente del ferrocarrilero, es instruirse… Instrucción y orden, unión y ley, libertad y responsabilidad, constancia y moderación, he ahí los dogmas del obrero, que conducen a un fin: el triunfo seguro de la Justicia”  Así que un reformista liberal,  Bialet Massé, fue la primera opción para el ministro del presidente Roca, Joaquín V. González. Base a su novedoso “Informe sobre el estado de las clases obreras en el Interior del país” se redactó la primera codificación de la legislación obrera, la resistida y rechazada  Ley Nacional del Trabajo, hecha a varias manos entre González, los socialistas de Alfredo Palacios y el mismo Bialet Massé.  Criticada desde París por Carlos Pellegrini, “He leído el proyecto de Ley de Trabajo. Es una olla podrida, pues hay de todo: reglamentación y organización del trabajo, higiene industrial, reglamentación de la inmigración, misiones de indios, prostitución, descanso hebdomadario, etc.”, en una actitud de veto que seguiría la cámara antes del recambio popular con la Ley Sáenz Peña. Algo olía mal en Argentina y eran los derechos de los trabajadores.

Continúa Bialet Massé en proyectos privados de colonias agrícolas y en el primer censo industrial de Córdoba, a la vez que rechaza el rectorado de la Universidad de La Plata por no renunciar a la ciudadanía española. Fallece en Buenos Aires en 1907 por un cáncer de garganta, una de las primeras voces de los obreros argentinos.

"Muchos, hasta los míos, me dijeron loco, y alguno hasta lo creyó de buena fe y con gran certeza. Oh !!! loco, quién me diera volver a concluir otra locura tal !!!. El hilo de la vida es tal delgado a los sesenta. Pero morir como se nació y vivió, subir y siquiera vislumbrar el paisaje de la cumbre, es hermoso morir y si es locura, es locura hermosa del destino", rescata su biógrafo Norberto Hubner de Bialet Massé, un loco por la Argentina.

 

 Bialet Massé, el primer trabajador

“Sin saber leer, tienen mucho que enseñar” decía en sus escritos el sabio catalán de los criollos y los indios que eran humillados por la generación del 80 “El indio está siendo exterminado” y Bialet Massé le preguntaba directamente a Roca en el recuerdo de su bisnieta, Patricia Días Bialet, “¿Se querrá exterminar el pueblo entero? ¿Con quién se van a quedar los exterminadores si matan a todos? ¿y de qué vivirán? ¿Traerán una falange de ángeles del cielo para hacer un nuevo pueblo?”. Continúa explicando el trabajo de su bisabuelo, compañero de ruta del socialismo argentino, “Él propone como otras personas de la época las ocho horas de trabajo. Es muy interesante porque él era médico y hace todo el viaje con un aparato que se llama dinamómetro, y que permite medir la fuerza y el estado físico de las personas. A todas las personas que entrevistó les hizo estas pruebas, en distintas horas del día, y anotó todos esos datos. Las conclusiones a las que llega son muy importantes. Por ejemplo con el tema del trabajo él dice que el explotador hace trabajar al obrero 15 ó 16 horas, porque piensa que de esa manera rinde más. Él dice: -“Por el contrario, si el obrero trabaja ocho horas produce más”. ¿Qué significa esto? Que una persona que trabaja ocho horas tiene la energía óptima para incrementar la producción. No se cansa porque duerme bien, come bien. Obviamente está feliz, está satisfecha, tiene tiempo para la familia, para los hijos, para la recreación, el teatro”, sostenía en una dirección que recién recogería el conservadorismo nacionalista de los treinta, y luego el peronismo. Bialet Massé levanta un impresionante panorama de la Argentina profunda con  “Informe sobre el estado de las clases obreras en el Interior del país (1903), tan lamentablemente perdurable que hacía que Osvaldo Bayer se preguntara “¿Qué hicimos los argentinos en cien años, después de este informe?” y que seguía doliendo con el documental “Bialet Massé, un siglo después”, dirigido por Sergio Iglesias.

Trabajo inaugural de la antropología argentina, con su gente de carne y hueso, “¿qué  es lo que pasa en los obrerajes de la Sábana y su continuación en el Chaco? En verdad, no se hace con el indio sino exagerar la explotación que se comete con el cristiano, a pesar de su habilidad con el trabajo del hacha. Aprovechando su ignorancia se le roba el trabajo…el arraigo se hace efectivo con el cepo y la barra, por un policía complaciente. La llamada colonización se hizo con la obligación de plantar caña para un establecimiento”, decía mucho antes que los antropólogos norteamericanos, e ingleses, realizaran observación participante. Bialet Massé trabajaba en la zafra de sol a sol antes de escribir. En Chilecito (La Rioja) bajaba con los mineros para comprobar que “la atmósfera es sulfurosa y fría. El termómetro que llevo mide 0 grados a 15 metros, igual a 25 y 39 metros. En un replano formado por el hielo ennegrecido por el polvo, dejo una chapita de plata y seguimos. A la vuelta la recojo ennegrecida por el sulfuro y arsénico de plata, es la prueba irrefutable de que los gases envenenan”, comentaba quien era una de los mejores científicos del novecientos. Y viendo a los últimos laguneros de San Juan, exterminados durante las guerras a las montoneras, se lamenta pensando en que hubiesen sido “los colonos del mañana” junto a los inmigrantes, mejores aún, enseñando sus saberes a una inexpertos “gringos” –tal vez daba una clave cultural del fracaso de la colonización agraria argentina. A caballo, mula y ferrocarril recorrió desde las pampas a las montañas con la música más maravillosa de “una Nación grandiosa, con un pueblo rico y feliz…¡Patria de mis hijos y mis nietos! –una de sus hijas, Zulema, trabajaría con el Premio Nobel Bernardo Houssay y sería héroe como médica durante los bombardeos nazis en Londres- ¡República Argentina, salve!” Y quien quiera oír, que oiga.      

 

Fuentes: Bialet Massé, J. Informe sobre el estado de las clases obreras. Buenos Aires: Hyspamerica. 1986;  Gutiérrez, G. El “informe” de Bialet Massé y el nacimiento de la antropología nacional en revista Crisis nro. 37 mayo 1976. Buenos Aires;  http://www.bialetmasse.com/; https://www.lavoz.com.ar/numero-cero/el-costo-del-viejo-dique-san-roque-todavia-enredado-en-acusaciones-de-corrupcion; http://www.empresalud.com.ar/revista/nota/bialet-masse-injustamente-olvidado/

Fecha de Publicación: 16/10/2020

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