¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Martes 06 De Octubre
El capitán de fragata Fernando Azcueta y sus 34 hombres del submarino ARA San Luis no figuran en ninguna calle ni ninguna plaza. Pero están a la altura de los hechos heroicos por la defensa de la patria como el almirante Brown o Bouchard. Ellos solos, y tan solos en el pequeño gigante San Luis, preocuparon a todo al Task Force británico durante la Guerra de Malvinas. Navegando en medio de la mayor movilización naval de Occidente después de la Segunda Guerra Mundial, sumergidos como el único recurso en el agua que presentó combate real de las fuerzas navales argentinas, participaron valientemente de la defensa de nuestras Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur. El marplatense Pablo Melara vuelve a las aguas profundas de la Patria en “Solo contra el imperio” (El Cazador. 2023) para contarnos, en las voces de los protagonistas, un suceso poco recordado por los argentinos pero que debería alzarse triunfal acodado a los pumas de FAL de Monte Longdon y los cóndores a vuelo rasante en los Pucará.
El ARA San Luis, que espera ser reparado en el astillero Tandanor, el mayor de Sudamérica y paralizado desde diciembre de 2023, cobijó héroes. Motivo las acciones de en conficto de estudio de los submarinistas en el mundo, y que incluso cambió el entrenamiento de protección de los grandes destructores, el San Luis partir del 11 de abril de 1982, y casi por un mes, derrotó a todos las medidas de defensa naval inglesas. Navegó por los estrechos malvineros, unos que ya había visitado apenas unas semanas antes de la recuperación del 2 de abril, y operó militarmente en la zona, con semejante éxito que los invasores destinaron seis submarinos atómicos -el nuestro es de diesel, botado en Alemania, en 1974-, y los obligó a salir -ilegales- de la zona de exclusión entre Puerto Belgrano y Mar del Plata. Únicamente el coraje y la determinación del capitán del Azcueta y la tripulación mantuvo inutilizado semejante recurso enemigo, más una cantidad innumerables de explosivos que no alcanzaron a nuestro sumergible.
“Atacamos con torpedos a barcos de guerra, no unidades auxiliares -en las inmediaciones de Puerto Argentino, 1 de mayo de 1982-. Optamos por atacar y retirarnos rápidamente de la zona. Fuimos detectados y atacados, pero pudimos salir victoriosos de esa situación. Si se pudo hacer todo eso fue gracias a la tripulación y a su profesionalidad”, recogió de Azcueta el investigador especializado Melara, quien escribió en tono emotivo e intimista una trama apasionante, y que nos orienta en su prosa limpia, a las profundas y heladas aguas del Atlántico Argentino.
Del también autor de “Malvinas. Sentir la guerra” (2011), reproducimos un fragmento de esta travesía guerrera e inmortal del ARA San Luis, que es tomada por la Marina norteamericana como ejemplo de lucha y táctica submarina. Argentinos, memoria completa.
“A las 10 de la mañana, el San Luis puso proa hacia el buque inglés identificado como "destructor". Con una buena propagación del sonido, fue situándose en posición de disparo con la mayor discreción. Estaba listo para atacar. Al no funcionar la computadora de control de tiro en lanzamiento se haría a través de cálculos manuales. Se iniciaron las maniobras. El torpedo filoguiado SST-4 fue lanzado por el submarino, pero los tres minutos el hilo que brinda la información al torpedo se cortó. No se escuchó detonación. Minutos después de lanzamiento hubo evidencia de qué no se había logrado dar en el blanco. No se dispararon más torpedos en ese momento, ya que una vez que se produjo el primer lanzamiento comenzaron a realizar tareas de evasión. Producido el primer ataque, la respuesta británica fue instantánea. El San Luis estaba siendo buscado por las fuerzas antisubmarinas inglesas, buques de superficie y helicópteros. Habían pasado de ser los cazadores a ser la presa. Los británicos se lanzaron en persecución del San Luis arrojando cargas de profundidad. Un helicóptero arrojó un torpedo antisubmarino, que pudo ser evitado gracias a maniobras evasivas y a lanzamiento de cápsulas generadoras de cortinas de burbujas o "falsos blancos". El submarino argentino comenzó su retirada hacia la costa malvinense, e hizo maniobras para asentarse en el fondo rocoso. Allí, inmóvil y en total silencio, soportaron el ataque durante casi 20 horas, mientras los ingleses utilizan un gran número de bombas antisubmarinas en su intento por cazarlo. El San Luis permaneció allí hasta las cinco de la mañana del 2 de mayo. Seguros de que el enemigo se había alejado, el submarino argentino comenzó moverse y abandonar el lugar y la zona de peligro”
Agradecemos la gentileza de El Cazador Libros.
Imagen: Argentina.gob.ar
Fecha de Publicación: 02/04/2024
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