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Alicia Moreau de Justo. Siempre creí que este país merecía ser distinto

Médica, educadora, intelectual y política argentina vivió adelantada a su época. Su pensamiento, un feminismo que no es ajeno a la realidad social.

Historia
Alicia Moreau de Justo

La vida de la doctora Alicia Moreau de Justo enlaza los principales sucesos de la política contemporánea nacional, desde las primeras elecciones democráticas a la lucha por los derechos humanos. Y siempre como protagonista excepcional, en sus artículos punzantes del diario La Vanguardia, o en la dirección del Partido Socialista. Cuando no existían mujeres dirigentes, la doctora las inventó. Respetada y escuchada por sus adversarios ideológicos, desde los conservadores a los peronistas, nunca ejerció la función pública, ni cargos electivos, convencida de que la tarea era patear la calle, con sus compañeras, educando al soberano, el pueblo.  Moreau de Justo puso en cuestión la concepción la igualdad misma, y perfiló la idea de diferencia en muchos aspectos, aunque su eje fuera un feminismo de la igualdad. Su construcción identitaria de la mujer era como madre, como sujeto, como ciudadana, como militante, mucho antes de las mareas verdes, que poco la recuerdan en 2021. Alicia sigue siendo incómoda a los pensamientos oportunistas, ella una cientista profunda, conocedora de las necesidades concretas de sus hermanas, “Siempre creí que este país merecía ser distinto. Que un día íbamos a unirnos todos -hombres y mujeres- y el destino cambiaría. Recuerdo los barrios obreros de esta ciudad cuando llegábamos con las banderas rojas, y la gente se iba reuniendo y se iban logrando cosas. Cuando el Partido Socialista era una parte linda de la vida. Cuando las mujeres nos juntamos por primera vez y empezamos a pelear por nosotras", sin amo, ni gobierno, ni patrón pero donde la mujer se libera junto al hombre y no contra él. Ella no fue reformista, ella fue revolucionaria. De a de veras.

Resulta sorprendente que en su biografía personal se puede correlacionar las barricadas de la Comuneros de París de 1871 con las marchas de las Madres de Plaza de Mayo de 1978. Fue su padre Armand un socialista-anarquista que participó del levantamiento obrero francés, que luego de pasar por Londres, donde nacería Alicia un 11 de octubre 1885, arribó a la convulsionada Argentina de la Revolución del Parque de 1890. A través de su padre tomó contacto con el darwinismo y el marxismo mientras estudiaba magisterio en la Escuela Normal Nro. 1 de la avenida Córdoba al 1900. Entre sus profesores se encontraba Hipólito Yrigoyen, “me dijo que nunca más volviera a dirigirle la palabra -recordaba Alicia casi 80 años después, en los días del radicalismo conspirativo y sedicioso que culminaría con el Revolución de 1905- le dije que era enemiga de la violencia como medio de transformación social. Nunca, de todos modos, me pareció que él tuviera razón en sublevar. Eso lleva directamente al predominio del caudillo -la figura a oponerse a la largo de su carrera política, sea Yrigoyen, sea Perón- Yo continuó cada vez más profundamente convencida de que es el conocimiento y el respeto de la verdad, de la justicia y de la libertad lo que, en definitiva, ayudan al hombre”, comentaba de las etapas formativas que complementaba con textos escritos por los jesuitas y cursos de sicología experimental.

“Me atraía la filosofía pero creyendo en la necesidad de combatir el dolor humano ingresé a la Facultad de Ciencias Médicas”, siendo de las primeras mujeres en obtener el diploma en 1914,  y dedicándose a la atención femenina en un humilde consultorio de la calle Paso 17, de las pioneras en ginecología y puericultura. Sería en 1906 donde comienza su aventura ideológica y política, en el “Congreso de Librepensamiento”, organizado por la masonería, y al cual presentó un trabajo titulado “La educación”, “La escuela que elabora el porvenir es la escuela libre, sin dogmas, dirigida por el conocimiento exacto de la naturaleza humana y del desarrollo de la vida; la que tiene a sus educadores en todas partes: en la familia, en la ciudad, en el país, en el libro, en el museo; la que es una acción social a la cual todos deben contribuir, vivificada la gran ley de solidaridad que es la razón de ser de la humanidad” Si esto no es vanguardia, ¡1906! Comenzó Moreau de Justo a dictar cursos en la Sociedad Luz y en el Ateneo Popular de Barracas, orientando sus esfuerzos a instruir a las mujeres. Y a curarlas gratuitamente en las cercanías del Hospital de Clínicas, espacio de sus prácticas, y en esa década, un barrio alrededor pletórico de prostíbulos. A partir de allí empezaría una denodada campaña contra la trata de personas que sería hecha ley con su amigo Alfredo Palacios. También diseñó los primeros programas de educación sexual, que impartía entre analfabetas inmigrantes, prostitutas y obreras.

En 1907, junto a otras pioneras como Elvira Rawson, Raquel Camaña, Sara Justo y Julieta Lanteri, participa en el Congreso Feminista del Comité Pro-Sufragio Femenino, el primer antecedende sufragista femenino que recién en 1949 sería realidad. En 1910 fue una de las organizadoras del Primer Congreso Feminista Internacional. A la vez, colaboraba como periodista en la Revista Socialista Internacional, y desde mayo de 1919, Nuestra Causa, que exaltaba esta publicación el aporte de la mujer en variados campos. En 1918 fundadora de la Unión Feminista Nacional, que entre sus objetivos establecía, “Trabajar por la emancipación de la mujer en la familia y en la sociedad; en consecuencia, iniciará y propiciará movimientos tendentes a modificar las leyes que traban a la mujer en su acción individual, colocándola en situación inferior al hombre”, que tendría logros con leyes protectoras de mujeres y niños, los Derechos Civiles de la Mujer, por ejemplo la ley de amamantamiento, y que se inspiraron en la prédica sin remilgos de Moreau de Justo.  

Alicia Moreau de Justo

La dirigente del siglo

Se afiliará formalmente al Partido Socialista a comienzos de la década del veinte cuando su nombre era señalado, en soledad, “una mujer que hace política”, y retornaba de una exitosa gira por Estados Unidos. Poco después, cuando para los estereotipos de la época, Alicia parecía destinada a convertirse en una “feminista solterona”, con sus 37 años se unió en matrimonio al fundador del Partido Socialista Argentino, Juan B. Justo, y fue madre. A partir de 1928, conservaría su labor profesional privada para sobrellevar las vicisitudes económicas de una viuda con tres hijos pequeños, “No molesten, mamá trabajando”, se leía en la mesa del consultorio. Moreau de Justo concebía en la misión educativa de los hijos una escuela de ciudadanía, y democracia, que las mujeres no debían renunciar. Durante la década del 20 y el 40 encontramos el momento más rico de la doctora en la producción conceptual sobre feminismo y socialismo, con importantes publicaciones como “La emancipación civil de la mujer” (1919), “El socialismo y la mujer” (1933), “El Socialismo según la definición de Juan B. Justo” (1946) y “La mujer y la democracia” (1947) Sus posturas pacifistas, claramente expresadas en la Gran Guerra, reaparecen en la carrera militarista de los treinta, y apoya abiertamenta a los republicanos españoles, voz principal de un acto multitudinario en el Luna Park, denunciando el avance del fascismo y el nazismo.

La llegada del Juan Perón desorientó al socialismo entero, incluído a la misma Moreau de Justo, que veía que los viejos reclamos sociales que venían peleando por cuarenta años, de repente, se materializaban en meses. Por aquellos agitados meses son los escritos donde reconoce el secreto a voces del socialismo argentino, que es un partido que representa a obreros sin obreros, y argumenta el avance del justicialismo entre los sectores populares en la conquista de derechos. Entre las batallas de antaño ahora ganadas, el caro voto femenino, “que no se materializó hasta que el peronismo comprendió el valor político que tenía esa fuerza…tenían mayoría, ¿quién se iba a oponer? Eva Perón lo recibió hecho. Nunca se había ocupado del problema, que yo sepa. Era una mujer muy rebelde, ella quería salir de su medio, adelantar…cuando se dedicó a aliviar la situación de los trabajadores, expresaba también ese mismo sentimiento de rebeldía de las que querían el sufragio”, uniendo Moreau de Justo dos luchas en 1947, el feminismo y la justicia social, justo el año que Eva y Alicia recorren España siendo las figuras políticas femeninas más importantes -y únicas- de la Argentina. Elegida por el partido para un cargo electivo en 1952, no se puede presentar porque es perseguida por el regimen debido al apoyo a la huelga ferroviaria de 1951, y ni siquiera pueda asistir a las primeras elecciones sin distinción de género, ya que vive casi en la clandestinidad.

Con el golpe de 1955 se produce un cisma dentro del partido, ya que la autodenominada Revolución Libertadora forma un junta consultiva de partidos integrando a los altos dirigentes del socialismo, entre ellos Moreau de Justo. Sin embargo ella comienza en 1956 a denunciar la represión y el hostigamiento al movimiento obrero, tanto en su rol de líder del Partido Socialista como de directora de La Vanguardia, el veterano medio de izquierda que bajo su gestión supera los cien mil ejemplares diarios. En 1958, las diferencias internas produjeron la ruptura del Partido Socialista en el 44º Congreso, del que surgieron dos ramas: el Partido Socialista Argentino, con Moreau junto a Palacios, José Luis Romero y Carlos Sánchez Viamonte, dialogista con el peronismo; y el Partido Socialista Democrático, conformado por Américo Ghioldi y Nicolás Repetto, colaboracionista con los militares. Moreau de Justo fomentó la necesidad urgente de una reforma agraria, enemiga de los terratenientes y el modelo agroexportador, y apoyó la Revolución Cubana, como antes había apoyado la Revolución Rusa previa a la dictadura de Stalin. Cansada de los discusiones internas, en 1960 se aleja del diario. Entre las ideas publicadas allí se lee otra cuestión que se adelantó la doctora medio siglo, el reconocimiento del trabajo de las mujeres puertas adentro, “la agobiada trabajadora hogareña, sea ama de casa o empleada, no goza de límite de horario, remuneración adecuada, jubilación, vacaciones, seguro por accidente, ni ninguna de las conquistas de las que gozan los demás trabajadores; a pesar de exigírselo todo, poco se ha preocupado la sociedad”

Defensora de la Derechos Humanos: “¿Qué noticias tiene de su hijo?”

“Es preferible la lentitud a la violencia…no sería sorprendente ver aparecer a cualquier aspirante a dictador” acotaría profética del espiral de violencia que emergería en 1966, con el derrocamiento del presidente Illia, y enlutaría un país con el Terrorismo de Estado a partir de 1976.  Desde el Comité Central del Partido Socialista, orillando los 90 años, co-funda la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, de un papel fundamental para mantener la luz en los años de plomo.  En el recuerdo de Eva Giberti, “Septiembre de 1973. Acababan de llevarse a mi hijo Hernán y estaba desaparecido. Embadurnados por el miedo, la casi totalidad de amigos y conocidos no daban señales de vida a mi alrededor. Entonces, en el teléfono más "pinchado" de Buenos Aires, el de mi casa, surgió la voz de Alicia: –"Soy Alicia Moreau de Justo. Quiero hablar con usted. ¿Qué noticias tiene de su hijo?" –"Ninguna doctora, ninguna". –"Mire, Eva: usted sabe quién soy y lo que pienso acerca de Perón. Conoce mi línea como opositora. Eso ahora no importa. Si usted quiere, yo voy a ver a Perón y le pido por Hernán; le pido por un joven de veinte años que se ha equivocado. Seguramente me va a escuchar". Recuerdo bien qué le contesté, pero el resto del diálogo quedará entre nosotras dos. El trámite no se realizó, pero ese ofrecimiento, jugado entre la vida y la muerte, fue parte de lo que nos ayudó a sobrevivir.El episodio me permitió medir, desde otra dimensión, qué entendía ella por política y mujer”, cierra la afamada sicóloga de una valentía que Alicia repitiría en 1977, abriendo las puertas de su casa a las Madres de Plaza de Mayo. Y marchando en círculo con esas mujeres que pedían en silencio la aparición con vida de sus seres queridos, sean 9 mil, 15 mil o 30 mil “Si estamos unidas podemos hacer mucho”, repetía a cada madre destrozada por el dolor.

Cuando cumplió 96, soplando las velitas Alicia, con esa voz suave pero firme, un deseo en octubre de 1981, “que este soplido se transforme en un huracán que barra con este gobierno” En el abril pasado había sido la vocera ante la Organización de los Estados Americanos denunciando las violaciones sistemáticas de los militares a los derechos humanos. Al año siguiente Alicia Moreau de Justo estaría del lado de Raúl Alfonsín, su compañero en la Asamblea, no avalando la Guerra de Malvinas, sin por eso dejar de reconocer los derechos inalienables argentinos.

Con el retorno de la democracia, la doctora en 1984 fue elegida “La Mujer del Año” por la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, mientras que la Universidad de Buenos Aires la distinguió con el título de “Médica del Siglo” En su centenario se le rindió un homenaje en Unione e Benevolenza, sede porteña de míticos discursos de Moreau de Justo. A los pocos meses sufrió una severa desmejoría, hemiplejia, y fallece esta argentina imprescindible el 12 de mayo de 1986 en Buenos Aires “¿Los defectos y virtudes de los argentinos? En primer lugar, yo no creo que hay el argentino. Hay argentinos. Entre ellos, hay algunos miserables y explotadores que hambrean al pueblo. También hay argentinos de primer orden: hombres -y mujeres- de ciencia, artistas, gente que realiza diversas tareas…un defecto es la tendencia a la corrupción. La coima es una institución nacional…y lo que también creo, es que no basta con ser argentino para destacarse…Yo creo que somos pocos en el país los que comprendemos qué es la civilización. Tenemos detrás un pasado muy difícil…los que colonizaron América Latina vinieron en búsqueda de riquezas, robaron…no venían aquí para unir, venían para enriquecerse. Y ese tremendo error, lo estamos pagando todos”, reflexionaba sin tapujos Alicia, 500 años igual; la voz de la mujer militante que une, no agrieta.

Alicia Moreau de Justo-Alfonsin

 

Fuentes: Henault, M. Alicia Moreau de Justo. Buenos Aires: CEAL. 1983; Corbière, E. Alicia Moreau de Justo: socialismo y feminismo en revista Todo es Historia Nro. 183 Agosto 1982. Buenos Aires; Valobra, A. M. Recorridos, tensiones y desplazamientos en el ideario de Alicia Moreau en revista NOMADíAS. Julio 2012. Número 15. Chile; gandia.nueva-acropolis.es

Imagen: Ministerio de Cultura

Fecha de Publicación: 12/10/2021

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