¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Domingo 11 De Octubre
Una buena parte de la sociedad Argentina, se había mostrado permeable a la parafernalia nazi. Mientras tanto, en el Viejo Mundo, la antigua esperanza pangermánica debía llegar a lo más llano del pueblo alemán para poder prender. ¿Cómo hacerlo?
Adolfo Hitler, en principio, no parecería el mejor candidato para ser financiado por un grupo de millonarios que deseaban volver a poner a Alemania en el mapa del mundo. Integraba el Partido Obrero, era muy poco atractivo y tenía un discurso demasiado exagerado.
Sin embargo nada de esto resultó ser un obstáculo. Al contrario. Fue, paradojicamente, aquella grotesca oratoria de Hitler, desbordante de cierta exagerada mímica, la misma que encarnó el más acabado producto imaginado por los diseñadores del partido nazi.

No es casual que, hasta 1928, presenciar un acto donde Hitler era el orador principal, fuera en realidad como ir a ver a un actor salido de las pantallas del cine mudo. Con aquellos ademanes, la única y sustancial diferencia entre él y los artistas silentes, era que todos sus discursos estaban especialmente amplificados. Utilizaba altavoces de última generación. Suele decirse que si no fuera por la microfonía pagada por mecenas como Richthofen, Thyssen y Epp, Hitler jamás hubiera llegado a las masas.
Atentos a esto, sería imposible definir semejante proceso como una conspiración, porque en realidad se trató de una desgraciada construcción política. El grupo organizó una nueva y original fuerza utilizando recursos nefastos, pero no ajenos a otros movimientos de su tiempo. Por ejemplo, se encargó de construir un enemigo. Judíos, masones, comunistas y hasta homosexuales encarnaron para el nazismo las minorías capaces de pervertir a la sociedad.

Alemania, desgastada por los vaivenes políticos y económicos, entró en nuevas disputas sociales. Rápidamente, los hacedores del partido apuntaron hacia sus enemigos más visibles y los responsabilizaron por todas sus desgracias.
Aparentemente los talleres gráficos de la Editorial Eher Verlag, comprada con fondos del Ejército Nacional a instancias de Franz Ritter von Epp, influyeron enormemente en la difusión del movimiento tanto en obreros como en desocupados. Aquellas personas no entendían la importancia de conservar la república. Compraron fácilmente la idea de luchar contra quienes supuestamente menoscababan su sociedad.

El nombre utilizado para identificar al Partido Nacional Socialista, sustituyó paulatinamente al original Partido Obrero. Fue la misma Eher Verlag la empresa que terminó popularizando su producto en panfletos y periódicos con muchas ilustraciones de gran tirada. También se obsequió radios a los obreros de las fábricas, con las cuales podrían escuchar los discursos de Hitler.
Tanto éxito alcanzó esta forma de trabajo, que los lectores y radioescuchas con frecuencia comenzaron a utilizar una contracción del término Nacional Socialista. Había nacido así el vocablo “nazi” y ya bien entrada la década de 1920 era de común utilización entre la mayoría de sus afiliados.
Desde entonces, la infausta serie de símbolos germinaron en la Eher Verlag acompañaría la escalada del mal en sus más variadas formas, alcanzando su máxima virulencia entre 1939 y 1945. En el transcurso de esos años, el Reich, con Hitler a la cabeza, cometería en Europa los mayores y más aberrantes crímenes contra la humanidad.
El propio Hitler se encargó de llevar adelante un Boom de propaganda bélica, capaz de poner a la opinión pública a favor de la fabricación de armas. Thyssen se hizo muy famoso en esos momentos y sus ganancias en la industria del acero fueron cuantiosas.

Pese a todo, es preciso recordar, como establecimos en nuestra primera crónica sobre este ciclo, que durante el 10 de abril de 1938 se organizó en Buenos Aires el más importante mitin nazi fuera de Europa. No es casual que de esta época provengan las observaciones de Ritter von Epp señaladas en el IX Congreso de Historia de la Fotografía Argentina celebrado en Rosario. Cabe preguntarse entonces si dicho análisis de la Patagonia no respondería a algo que escapaba al propio Reich.
La verdad es que el crecimiento del partido instituido por Epp, Richthofen, Thyssen y otros, fue exponencial hasta tal grado que superó sus capacidades. El nazismo tomó vida propia y se independizó de sus financistas. Por lo tanto, el grupo de millonarios terminó subordinado a Hitler, que ahora ya obraba solo y sin aceptar órdenes.
Fue en ese preciso momento que los socios comerciales del régimen enloquecieron y miraron hacia Sudamérica. ¿Estaría en este hecho la ruptura del grupo económico de Thyssen y su destino predeterminado en Argentina? La historia oficial asegura que la causa de la ruptura de Thyssen con Hitler, se debió a la invasión de Polonia en 1939. Sin embargo, es muy probable que se haya centrado en el descontrol surgido del propio crecimiento del nazismo. Ahora mandaba el Führer. Nadie podía o quería hacerse cargo del monstruo que habían creado.
Por eso, muchas de las fortunas alemanas más grandes de la historia, aprovecharon la simpatía que por el Reich tenían algunos sectores de la sociedad argentina y marcaran su objetivo aquí. La ruptura había hecho que, los dueños de la plata, comenzaran a llegar a nuestro país.
Fecha de Publicación: 15/12/2019
Los dueños de la plata - Parte II
Los dueños de la plata - Parte I
La histórica Batalla de San Lorenzo
¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónCosas que no se hablan en el relato de nuestra historia
CLARA, MUY ILUSTRATIVA. ¿CUÁNDO LLEGAMOS AL PERONISMOO? ME INTERESA. GRACIAS
importantisimo saber estas cosas
Comentarios
Selenios. Súperpoderes para el reclutamiento
La nueva plataforma argentina que es sensación entre las startups, especializada en la selección de...
Malvinas Une: Nuevos murales en Palermo.
En el Histórico Regimiento Patricios, cuna del ejército argentino, latinoamericano y de los ideales...
Jorge Newbery. Argentino hasta el cielo
Niño prodigio, alumno de Edison, impulsor del deporte argentino, la aviación local e YPF, de los pri...
Más oficios que se llevó puesto el Progreso
En la tercera entrega nos detenemos en algunos que acabaron con la llegada de las heladeras, bromato...
Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades