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25 de Mayo

Mucho no entendíamos, pero no importaba: la seño del cole designaba los roles, los puestos, los disfraces.

Mucho no entendíamos, pero no importaba: la seño designaba los roles, los puestos, los disfraces. Los más desenvueltos, tal vez, tuvieran algunas líneas que decir. Los más tímidos seguramente irían al fondo, acompañando desde un lugar que no fuera incómodo para ellos.

Alguna dama antigua, algún caballero con galera. Pero algo era seguro: si te tocaba hacer de mazamorrero, velero, farolero, vendedora de pastelitos o lavandera, tenías que pintarte la cara con corcho quemado. Porque esas oficios eran de negros, por supuesto.

Lo que para nosotros era divertido, en realidad, escondía un acto de discriminación e invisibilización: para la historia oficial, en esa época los afro se dedicaban a vender empanadas en contraturno, luego de terminar con sus quehaceres de esclavos. Sin embargo, muchos historiadores dan fe de que el papel de la población negra en las luchas por la Independencia fue mucho más que el de un personaje de reparto.

En ese entonces, mucho no entendíamos, pero ahora sí: tenemos en nuestras manos la posibilidad de enseñarles a los chicos de ahora que el blanco no es siempre el rico y que la negra no es la que vende pastelitos. Con cosas tan simples como esa, quizás algún día tengamos la sociedad que siempre soñamos.

Los negros y la Revolución de Mayo

Al momento de la Revolución de Mayo, aproximadamente un 30% de la población de lo que más tarde sería la capital argentina la constituían africanos o afrodescendientes esclavizados. Lo que incluye tanto a aquellos que efectivamente estaban reducidos a la servidumbre como los que habían logrado comprar su libertad o la habían adquirido fugándose.
Sin embargo, los descendientes de los africanos y afroargentinos esclavizados durante ese período dicen ser “los desaparecidos de la historia oficial” en la independencia argentina. Si bien hubo algunos afrodescendientes que lograron escapar de esta desaparición, solo su nombre logró trascender la historia porque sus retratos fueron “blanqueados” para conformar al público blanco. En particular hablamos del sargento Cabral o la denominada “madre de la patria”, la capitana María de Remedios de Valle.

Nadie cuenta que los esclavos negros, los pardos y los hombres libres de color fueron parte activa en varios de los combates patrióticos que desembocaron en las luchas por la independencia a partir de 1810. Y aunque pueda parecer que se los mandaba como carne de cañón, lo cierto es que muchos iban con la convicción de estar defendiendo la patria.

Una de las primeras actuaciones de los afrodescendientes fue bajo las órdenes del capitán general don Pedro Cevallos, en la toma de Colonia de Sacramento, contra Portugal, episodio con el cual fue inaugurado el Virreinato del Rio de la Plata. También formaron parte activa durante las invasiones inglesas en 1806 y 1807 y  en las luchas por la independencia principalmente como soldados del Ejército de los Andes.

Como si no fuese suficiente la omisión de estas historias en los manuales escolares, hay que sumarle la penosa representación de los afroargentinos en los actos del 25 de Mayo. Siempre se los representó como personajes subalternos y ocultando que no eran cuentapropistas. Al respecto, Pablo Cirio - titular de la Cátedra Libre de Estudios Afroargentinos y Afroamericanos de la Universidad de La Plata – explicó: “Es una manera de situarlos en la prehistoria de la patria porque ya en los actos del 9 de Julio, no están. Tampoco se los muestra como esclavos y hay un personaje ausente: el del esclavista. Normalmente servían en la casa del amo hasta el mediodía y después podían dedicarse a un oficio o labor, de la cual le tenían que darle la mitad. No es que eran monotributistas”.

Lo que se representa “es la historia de las revistas escolares”, según la cual “los vendedores salían alegres a vender”, porque a diferencia de otros países acá “se los trató bien”.

Afrodescendientes destacados

El sargento Cabral fue un actor destacado por su participación durante la gesta independentista. Todos sabemos que salvó la vida del general José de San Martín en la batalla de San Lorenzo, pero pocos saben que se trataba de un afrodescendiente esclavizado. Muchos historiadores lo dieron por blanco en un inicio. Así se lo representó en múltiples ocasiones, e incluso los que lo representaban de piel negra no lo hacían con sus rasgos africanos típicos, si no de tez morena y con rasgos guaraníes. Tal es así que hasta el día de hoy una gran parte de los argentinos se niega a creer que fuera negro e incluso se rechaza la idea de que era esclavo.
Otro personaje destacado era el “Negro Ventura” quien al delatar a su amo frustró una acción contrarrevolucionaria que pasaría a la historia como “la Conspiración de Álzaga”. “El Negro Falucho”, soldado de San Martín, fue fusilado al negarse a reemplazar la bandera criolla por la realista en el fuerte peruano de El Callao.

Y para cerrar, está el caso de María Remedios del Valle de quién nunca se conoció su rostro a pesar de la importancia que tuvo en las guerras por la independencia. Integró el Ejército del Norte del general Manuel Belgrano y combatió junto a su marido, además de asistir a los heridos como enfermera y, sin embargo, recién en 2010 se creó el primer proyecto de ley destinado a la creación de un monumento en su homenaje. Se realizaron concursos y becas para investigaciones sobre su figura a cargo del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y se sancionó el 8 de noviembre como el “Día Nacional de los afro-argentinos”, fecha elegida en conmemoración de su muerte.

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