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Una silla que contiene mil veranos

La silla Rambla fue diseñada por una pareja marplatense como homenaje a su familia y a su ciudad.

¿Cuántos de nosotros pasamos veranos de vacaciones en La Feliz? Remontémonos a esos tiempos: llegar a la playa con los bolsos, seguir el camino de tablitas de madera para no quemarnos los pies, llegar a la carpa, dejar las cosas y comenzar a acomodar los muebles. Una mesita, un par de reposeras y algunas sillas. ¿Les suena esa imagen? Piensen ahora en las sillas que poblaban la mayoría de los balnearios de Mar del Plata. Así es, ya todos tenemos la imagen en la cabeza. Bueno, esa silla es la que quiso homenajear esta pareja de diseñadores marplatenses. ¿El nombre elegido?: Rambla. No podía ser de otra manera.

Para Paz Cano y Santiago Rolón, esa silla es mucho más que un recuerdo de verano. Es un tributo a sus abuelos y una forma de reivindicar a la propia ciudad. El nombre hace referencia al paseo de la Rambla, el más típico de Mar del Plata, que data del año 1888. En 1941, fue rediseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo, quien también se encargó de darle forma a la playa Bristol, al Hotel Provincial y al Casino. Con respecto al legado familiar, tanto el abuelo de Paz como el de Santiago tuvieron oficios muy vinculados con la ciudad.

La silla ícono de los veranos marplatenses de antaño hoy fue reemplazada por otras plásticas que requieren menor mantenimiento, pero también le quitan encanto a la experiencia. La original estaba tejida en mimbre artesanalmente, lo que demandaba ajustes periódicos. Miguel Cano, el abuelo de Paz, aprendió la técnica de manos de su padre. Luego, fundó la canastería La Obrera, una tienda emblemática de Mar del Plata. El abuelo de Santiago, por su parte, era fotógrafo y se dedicó a retratar las vacaciones de miles de familias en la postal típica de la ciudad: los lobos marinos.

Una colaboradora de lujo

El abuelo de Paz falleció hace algunos años y la canastería familiar cerró. Sin embargo, quedó alguien más que pasaba sus días al frente del negocio: su abuela, Irma Novo. Ella participó activamente del proceso creativo de la silla Rambla, ya que aportó su saber absorbido durante décadas de trabajar en la canastería. Además, conserva algunas de las sillas originales, que fueron fundamentales para dar con el diseño perfecto. ¿Su veredicto? Está feliz con el resultado que mantiene el espíritu de la silla original y también es apilable.

La silla Rambla

La historia de la silla comienza con la historia de sus diseñadores. Paz y Santiago se conocieron mientras estudiaban en la Universidad Nacional de Mar del Plata. De ser solo compañeros, pasaron a ser algo más. Hoy 10 años después, son pareja en el amor y en la profesión: son socios del estudio de diseño industrial Cano Rolón. Desde allí surgió la idea de crear esta silla como homenaje a su ciudad, a su familia y a los miles de veranos de vacaciones familiares.

La silla Rambla posee una estructura metálica: cuatro curvas en forma de arcos se entrecruzan y componen el respaldo y el apoyabrazos. Su asiento está tapizado en pana y cuenta con tecnología 3D y sistema textil antimanchas. Sus colores invocan amaneceres y atardeceres frente al mar. Rambla fue seleccionada por el Fondo Nacional de las Artes y también obtuvo el Sello Buen Diseño 2018 y 2019, y el Premio Museo de Arte Decorativo 2016.

Todo lo que nos traiga recuerdos de tiempos felices, bienvenido sea.

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