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Los unicornios rosas existen

Silvina Moschini es la dueña de la primera empresa dirigida por una mujer que logró convertirse en unicornio: tiene una valuación de mercado de USD 1.000 millones.

Mujeres fuertes. Mujeres empoderadas. Mujeres que no sienten que haya universos “masculinos”. Mujeres que lo logran. Silvina Moschini es una de las tantas mujeres que cada día nos demuestran que nosotras también podemos, a pesar de que nos quieran hacer creer lo contrario. Ella siempre lo supo y ahora lo de demuestra con creces: es la dueña del primer “unicornio rosa”, es decir, es la primera mujer latina en conseguir que su empresa tenga una valuación de mercado de 1.000 millones e dólares. Te contamos su historia.

En su cuenta de Twitter, Silvina Moschini se define como una “empresaria tecnológica que trabaja para hacer del trabajo remoto la nueva normalidad”. Y esa fue la clave de su éxito: estar un paso adelante cuando explotó la pandemia y todas las compañías necesitaron volcarse de pronto a esta nueva modalidad laboral. Esta experta en economía digital –conocida como “Miss Internet” (tal es el nombre que utiliza en las redes)– vive desde hace años en Estados Unidos. Antes de lanzarse al mundo emprendedor, trabajó en Visa, Compaq y Patagon.

Pero hablemos de su unicornio rosa. Silvina es fundadora de TransparentBusiness, una plataforma de software en la nube (SaaS, por sus siglas en inglés) para la gestión de equipos distribuidos y trabajo remoto. La idea es romper con el modelo de trabajo de oficina de 9 a 18, y convertirlo en algo mucho más efectivo: un nuevo paradigma que mide el progreso del trabajo realizado. No más horarios, lo que vale son los objetivos. La solución resuelve tres cuestiones fundamentales en la gestión de equipos remotos: la confianza, la coordinación del trabajo distribuido y la responsabilidad del equipo por las tareas realizadas.

Aunque algunas empresas aún se mostraban reticentes a aplicar la modalidad de trabajo remoto, con la pandemia no les quedó mucha alternativa. Más de 3000 millones de personas alrededor del mundo comenzaron a trabajar desde sus casas. Y, entonces, llegó la hora para TransparentBusiness. A través de la plataforma, se facilita la gestión del trabajo a distancia y se puede contratar talento bajo demanda.

Rompiendo esquemas

Silvina experimentó en carne propia lo difícil que es conseguir inversores para una compañía dirigida por una mujer, que encima es latina. Los grandes fondos no invierten en ese tipo de proyectos. Entonces, fue por un camino diferente. Utilizó la Regulación D, una figura de inversión que permite a las empresas vender acciones por medio de una Oferta Privada Global (OPG). Así, logró eliminar el sesgo de género y conseguir capital de riesgo para financiar su emprendimiento. Según las estadísticas, solo el 2% del capital de riesgo invertido se destina a mujeres y apenas 0,4% es destinado a startups lideradas por mujeres latinoamericanas.

Sabiendo que tenía mucho viento en contra, Silvina siguió adelante convencida del valor de lo que estaba haciendo. Y el tiempo le dio la razón. No solo fue una visionaria en el tipo de producto que desarrolló, sino que logró “hackear” el sistema y conseguir los fondos que necesitaba y que, siendo mujer y latina, no hubiese podido obtener de otra forma.

Nada más que decir. Su unicornio rosa habla por sí solo.

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