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Haciendo fuerza para no caer

Al no poder trabajar debido a la cuarentena, los gimnasios buscan otras opciones para sobrevivir ante la falta de ingresos.

Este año, un escenario inesperado nos tomó por sorpresa a todos. La vida dio un frenazo brusco y, para algunos, eso significó la pérdida completa de ingresos económicos. Es el caso de los gimnasios –tanto de los de barrio como de las grandes cadenas–, que necesitaron buscar fuentes alternativas para recaudar dinero.

Quienes entrenan regularmente, al cabo de un tiempo, comenzaron a sentir la falta de endorfinas en su organismo. Entonces, dos necesidades se encontraron. Los socios de los gimnasios comenzaron a buscar formas de acceder a equipamiento para poder entrenar en sus casas. Los dueños, pusieron en alquiler todo lo que pudieron para compensar el faltante de ingresos. Algunos, incluso, están vendiendo los aparatos. Desde barras, discos, mancuernas, pesas rusas y colchonetas hasta bicicletas fijas de spinning: todo vale a la hora de mantenerse en movimiento. Y de sobrevivir a la pandemia.

Además, del alquiler de equipamiento, los gimnasios tomaron otras medidas para paliar esta crisis. En primer lugar, la venta futura de abonos presenciales, para que los clientes puedan amortiguar un poco el peso de los aumentos que seguro van a venir. En segundo lugar, la venta de abonos para clases por Zoom: una forma de tener al profe “en casa”, pero a la distancia. Finalmente, el paquete se completó cuando comenzaron a alquilar el equipamiento.

Gimnasios vacíos y, ahora, algo desmantelados: otra de las imágenes producto de esta cuarentena que –esperemos– termine lo mejor posible para los negocios y comercios.

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