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Un inglés hablando de la “posverdad”?

Por qué no nos decicimos a crecer de una vez? Por qué conviven la verdad y la posverdad?
Editorial
15 noviembre, 2019

La posverdad nos va a matar.

La policía londinense acaba de develar que el piloto que llevaba a Emiliano Sala en el vuelo siniestrado en el Canal de la Mancha no tenía brevet de piloto comercial, sino de piloto privado. Es decir: no podía llevar la cantidad de pasajeros que llevó y no tenía horas de vuelo suficientes como para hacer vuelos con responsabilidad comercial.

Según un experto piloto local, en esa pequeña avioneta, con esas condiciones de tiempo y en esta época del año, no fue una tragedia; fue una locura. Nunca deberían haber intentado cruzar de Francia a Inglaterra en ese avión.

Esa es la verad. Lisa y llana. sin posverdad.

En todos lados hay truchos; hasta en el sobrio Reino Unido

Lo que sí es bien argentino, sería la reacción, si eso hubiera pasado, ponele, en el Río de la Plata.

Veamos. A las dos horas de conocido el hecho, y sin ninguna información más que un responsable “Está desaparecida la avioneta”, familiares y vecinos de las víctimas hubieran cortado veinte cuadras de tránsito, realizando una marcha para reclamar justicia. Dos días más tarde se repetiría frente al Congreso de la Nación, aunque el Congreso, en ésta, quede afuera.

Comprendo que la justicia local es lenta (tenemos un juez federal apodado “Tortuga”, mirá si será lenta!) y corrupta, pero los tiempos de la verdad nunca son los deseados por el dolor. No se por qué me acordé de Nisman…

En Inglaterra, a los tres días del hecho, suspendieron la búsqueda

Analizando las posibilidades de sobrevida en ese mar gélido e islas cercanas, llegaron a la conclusión de que ni van a aparecer con vida ni van a hallar los cuerpos, y  de que continuar con la misma es solo tirar el dinero público.

Acá hubieran incendiado algún ministerio. El día 4, sin esperar ningún tipo de pericias. Los mapuches hubieran dicho que uno vio cómo la avioneta era derribada por Gendarmería. La oposición pediría la renuncia de Macri. Y ya lo del Congreso pasaría a ser un acampe del gremio de Baradel. Victoria Donda diría que el piloto los tiró al río. El colectivo de actrices tildaría al jugador de abusador y las feminazis defecarían en la Catedral. Si se encontraran los restos, los familiares exigirían que el Estado gastara millones para rescatar los no restos. Maradona volvería a decir que se va del país (pero volvería para atenderse en algún sanatorio, aunque la medicina cubana es genial). Posverdad.

Nada va a devolverle la vida a Emiliano. Esa es la verdadera tragedia

Pero lo que tenemos que analizar es por qué lo primero que hacemos ante estos hechos, es salir a putear a quién sea, por lo que sea. La verdad no importa ni tiene lugar. Entiendo que lo hagan los familiares y amigos, movilizados por un dolor insoportable. Pero los demás? Por qué queremos usar políticamente la desgracia irreparable de alguien, que normalmente es más indefenso? Es como que necesitamos ensuciar todo. O sacar rédito de donde no hay. Por qué la posverdad (término pelotudo, sinónimo de “mentira”) es más fuerte que la verdad? Por qué no nos decicimos a crecer de una vez?

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