clima-header

Buenos Aires - - Viernes 24 De Mayo

Home Argentina Editorial La Democracia según Yrigoyen

La Democracia según Yrigoyen

Una carta de Hipólito Yrigoyen de 1915 a los correligionarios en Santa Fe, impugnando la restricción a la opinión pública y el uso de empleados estatales en campaña, en otro documento esencial por los 40 años de Democracia.

Editorial
Yrigoyen

Era el hombre y la hora de la República. Hipólito Yrigoyen sentía en 1915 que se podría alcanzar “un alto grado de perfección democrática y republicana, de donde podemos volver la vista al punto genésico de la nacionalidad”, los caminos e ideales de Mayo,  una vez que conquistó por el radicalismo combativo, bajo su liderazgo, la Ley Sáenz Peña en 1912, el voto universal -masculino-, obligatorio y secreto. Un año después asumiría la presidencia afrontando “los problemas y conflictos que planteaba la pavorosa situación engendrada, a lo largo del tiempo, por la prepotencia, la ilegalidad, el privilegio, la injusticia, el desquicio y el desconcepto”. Un proceso de “Reparación Nacional”, venido expresión genuina de las fuerzas democráticas de los pueblos en el concepto de Yrigoyen, que se había anticipado en la gobernación de Santa Fe con la gobernación de Manuel Menchaca en 1912, el primer magistrado provincial del sufragio popular. La Reparación Nacional que era una “política liberadora que no fue parcial ni partidaria ni excluyente”, explicaba Yrigoyen en “Mi vida y mi doctrina”, y que, a pesar de sus críticos, tuvo ejemplos democráticos y republicanos muy concretos del Peludo.

El radicalismo santafesino contenía una rica e intensa historia de resistencia activa al declinante roquismo, cabeza de las revoluciones radicales de 1893, en profunda conexión con anticipar la necesidad de apertura democrática, el agotamiento del modelo agroexportador y el uso rentístico de la tierra. El Grito de Alcorta de 1912, rebelión de pequeños y medianos chacareros y estancieros, una consecuencia del clima en Santa Fe de armas tomar contra las injusticias.

Desde principios del 900 la reorganización de la Unión Cívica Radical, en ala abstencionista  de Yrigoyen,  ganaba espacios entre el pueblo llano, en competencia con viejos autonomistas, conciliadores,  imberbes socialistas y los gérmenes del Partido Demócrata Progresista de Lisandro de la Torre. Y esto ocurría cuando en el seno del mismo partido ocurrían agrias disputas como las de Pedro Molina, que exigía en 1909 un programa concreto -liberal/republicano- al partido, y la férrea tesitura de Don Hipólito, “Mi programa del partido es la Carta Magna”; que además daría un perfil transideológico movimientista de larga influencia en los partidos argentinos de masas, digamos el partido justicialista. Estas discusiones estaban en el seno de la Unión Cívica Radical de Santa Fe, que termina elidiéndose de la dirección nacional de la UCR, pese a que en 1912 Ignacio Iturraspe, Domingo Frugoni Zabala, Rodolfo Lehmann, Ricardo Caballero, Ricardo Núñez viajan a Buenos Aires a concordar con el líder la fórmula que ganaría la gobernación, Menchaca–Caballero. Esta Unión Cívica Radical de Santa Fe, por otra parte, que cuatro años después estuvo a punto de votar en contra de Yrigoyen en el colegio electoral para presidente.

El radicalismo santafesino: de revolucionarios a conservadores

Durante la segunda década el rebelde radicalismo santafesino, con muchos lazos con los terratenientes y las familias notables provinciales, resultaría un dolor de cabeza para la Convención Nacional, que prácticamente se instalaba en Rosario y Santa Fe durante las elecciones por las diferencias irreconciliables. Divididas entre las tendencias llamadas gubernativas, más cuadradas al partido en la figura del gobernador, “Ciudadanos: la Unión Cívica Radical no ha sido, ni será jamás, una fracción; es el pueblo mismo, en cuyo espíritu su dogma es sentimiento innato”, instaba Menchaca, ante una legislatura hostil. Ésta básicamente compuesta por correligionarios, pero de la otra rama, denominados disidente, más cercana a los intereses de los grandes estancieros. De hecho, su principal dirigente, luego el gobernador Lehmann, era un importante propietario de tierras del departamento Castellanos, de lo que algunos radicales denominaban “gringos con plata” despectivamente debido a sus posturas muchas veces reñidas con los principios democráticos y republicanos del radicalismo histórico.

“La Unión Cívica Radical no ha sido, ni será jamás, una fracción”

Y esto ocurrió en las decisivas elecciones legislativas regionales de 1915. Lehmann, en ese entonces funcionario de Menchaca pero enfrentado al gobernador, propone la movilización del aparato estatal para lograr la concurrencia al acto eleccionario previsto, a través de la policía y los empleados públicos. Esta vieja práctica de la política criolla de los tiempos de Mitre y Roca que mantenían los radicales santafesinos. Para la ira de Yrigoyen:

“Es tan inconcebible la suposición de usted respecto de que la Dirección haya resuelto que los empleados públicos pueden intervenir en la reorganización de la Unión Cívica Radical en esa provincia, que no puede menos que decirles, que aún en la hipótesis de que el gobierno y ustedes a la vez hubieran tenido semejante pretensión, de la misma manera les habría contestado desautorizándolos.

¿Qué sería de los resguardos de la moral política que ha demandado a la República tan magnos sacrificios y esfuerzos de todo género…¡No! La dirección ha resuelto todo lo contrario de tal suposición…que los funcionarios públicos, no debieran intervenir para nada, ni la acción oficial participar en las representaciones cívicas…estas instrucciones lo autorizan a descalificar y desconocer cualquier acción o representación que se ejerciera o realizara en su carácter”

Cerraba en palabras el presidente Yrigoyen al futuro, intuyendo un poco de colectivos regados de planes y timbreros contratos municipales.

Las verdades yrigoyeneanas

“Ahora, en cuanto a las restricciones a la opinión pública para concurrir a alistarse bajo la bandera de la Unión Cívica Radical, eso sí que la Dirección no podrá consentir en ella, porque son contrarias a los fundamentos de la obra histórica que realizamos, a las actitudes asumidas por todos los demás pueblos de la República y porque no sería siquiera pensar con probidad llamarla por un lado y cerrarle la franca entrada por otro…”, rubrica furibundo Yrigoyen a Lehmann el 31 de julio de 1915, un año antes que se alié este enorme estanciero con otro, menos rutilante, para obtener el estrado ejecutivo contra su propio partido. El otro se llamaba Lisandro de la Torre.

En una “época de tendencias funestas”, acota Yrigoyen en ¡1923!, es vital que los hombres en el poder con “honor y patriotismo, ajenos a intereses perversos”, comprendan que “Para que las facultades políticas de los pueblos no sean ilusorias y deleznables en su ejercicio, deben tener como base primordial e irrevocable, los principios democráticos que estructuran las instituciones nacionales” A cien años, una advertencia y un desafío a la Democracia Argentina.  

 

Fuentes: Yrigoyen, H. Mi vida y mi doctrina. Buenos Aires: Leviatán. 1987; Del Mazo, G. El radicalismo. Ensayo sobre su historia y doctrina. Tomo II.Córdoba: Salmo Editorial. 1976; Carrizo, B. (2013) ¿Gobernar con el enemigo? los radicales santafesinos en los inicios de la democracia electoral: Santa Fe, 1912-1916 en repositoriosdigitales.mincyt.gob.ar

Imagen: Ministerio de Cultura

Fecha de Publicación: 11/06/2023

Compartir
Califica este artículo
5.00/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

Raúl Alfonsín La Democracia según Alfonsín
 democracia argentina 1983: año cero de la democracia argentina

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Historia
Argentinos de hace 13.000 años. Argentinos de hace 13.000 años

Estudios arqueológicos realizados en la Patagonia determinaron que los primeros pobladores de nuestr...

Nostálgicos
El Barrio

El Barrio

Nostálgicos
Las canciones que no están de moda

1 de febrero de 1930: Nacimiento de María Elena Walsh.

Historia
fundacion de buenos aires Ni fuerte ni ciudad

3 de Febrero de 1536: Primera fundación de la Ciudad de Buenos Aires.

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades