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La Democracia según Perón

El pensamiento de Juan Perón resulta una fuente de primer orden en cuanto a los destinos del país en estos últimos 80 años. Nuevo rescate de las ideas sobre la Democracia por Ser Argentino.

Editorial
Juan Perón

Un aspecto poco conocido del tres veces presidente Juan Perón constituye su dimensión intelectual. Desde los tempranos treinta escribió una sólida obra conceptual repartida entre libros; y artículos periodísticos que solía firmar como Descartes. Si bien primeros libros fueron ficcionales, “Silvino Abrojo” (1915) una comedia teatral, bajo el seudónimo de José M. Casais, luego Perón escribiría varios sobre estrategia e historia militar que desembocarían en las célebres “La Comunidad Organizada” y “Descartes. No ataco, critico” de los cincuenta. En este derrotero intelectual el líder justicialista perfilaría la doctrina peronista retomando elementos del catolicismo social y del antiliberalismo, presente desde Italia a Estados Unidos en su época. En este punto sería sensible para sus críticos las concepciones sobre la democracia, que en el dirigente tendrían una característica diferente a cómo lo entendía el liberalismo clásico, asentado éste en el individualismo, y pivotearía en el colectivismo no marxista y el nacionalismo desarrollista. Porque lo que hizo Perón para definir su idea de democracia no fue tanto leer a  J. S. Mills o Benjamin Franklin, sino comprender los procesos históricos profundos de la argentinidad. Aquel de los Cabildos Abiertos, montoneras y puebladas que dieron origen a una Nación. Y perpetuar institucionalmente la democracia directa y social que se habían impuesto en el continente americano desde mucho antes de 1810.

“Los asuntos argentinos deben ser decididos siempre por la mayoría, porque así deben ser en una democracia real y efectiva. La mayoría surgida del Pueblo es la que mejor decide los asuntos de gobierno”, comentaba Perón ante dirigentes gremiales, en febrero de 1949.Uno de los aportes del peronismo, tampoco muy reconocido, fue haber alejado por siempre a la sistemática del fraude oligárgico, consolidando el sistema democrático entre los argentinos; y ampliar al fin el sufragio de manera universal, no solamente con el voto femenino, sino con la preocupación del Estado para que todos los argentinos puedan elegir sus representantes. En este sentido el caudillo justicialista completa la prerrogativa por elecciones universales del  yrigoyenismo, en cuanto “la solución ha estado en que el Pueblo decida quiénes quieren que lo represente y quién es quiere que lo gobierne”.

Juan D Perón

Esta ideología de las instituciones republicanas atadas a lo que el “Pueblo haga” entronca con el mismo populismo que exigía la retroversión de los poderes en el Cabildo Abierto de 1810, o salía a las calles a pelear contra el conservadurismo de 1890. O irrumpía en las calles en 2001. Como bien explica Carlos Piñeiro Iñíguez, “no se trata de romper lanzas contra la modernidad y sus criaturas diabólicas como la democracia -tal como lo entendía la mayoría de los nacionalistas argentinos-, sino de buscar las formas propias de lo moderno y lo democrático. Pero para ello era necesario restaurar un curso histórico -muchas veces interrumpido, y otras tantas recuperado-, el curso de los que habían perdido la batalla por el progreso, o la evolución, en gran medida por que no se les había permitido ser consecuentes con su propia historia”. No estamos lejos de la “Reparación” que proclamó Hipólito Yrigoyen en 1916 al asumir por primera vez la presidencia de Todos los Argentinos, en las primeras elecciones modernas y democráticas.

Democracia popular

En marzo de 1951 se inaugura en la porteña calle San Martín al 600 la Escuela Superior Peronista. Perón sostenía que era necesario “organizar una fuerza que intelectual, espiritual y materialmente, así una garantía para el pueblo argentino”. Con ese fin abrió un centro formativo que impartía conocimientos sobre la doctrina peronista a hombres y mujeres, en una actividad docente validada en “Las Veinte Verdades del Peronismo”, que el presidente había presentado un año atrás el 17 de octubre. El mismo Perón dictaba una clase magistral en el curso de conducción política. A Eva Perón, a pesar de su enfermedad, tocó impartir algunas clases sobre historia del peronismo. No quedaban temas de filosofía, sociología o política dentro de la óptica justicialista; y tampoco cuestiones ligadas al adoctrinamiento bajo la denominada “técnica peronista”.

Entre los textos se encuentra un capítulo entero dedicado a la democracia, que por la importancia y polémica que contiene dentro del discurso de Perón, posiblemente hayan sido revisados por el estadista. Citamos el apartado “La democracia peronista”:

“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés: el del Pueblo” (17.10.1949) esta afirmación fundamental de Perón constituye la primera verdad del peronismo.

Perón

Claramente, señala Perón, que la democracia no comienza a existir por el solo hecho de que así se declare en uno o en muchos documentos, en una o en muchas declaraciones; y el carácter democrático en un régimen político no surge de las teorías o de la literatura política, sino de la realidad; es el examen de lo que el gobierno hace y el análisis de los intereses que el gobierno defiende lo que nos dará la pauta de la vigencia real del sistema democrático.

Política: Por la salud o por la ruina

“Por consiguiente, pese a todo el impresionismo de las formas exteriores, no es democrática una nación, cuyo gobierno está el servicio una minoría -por más poderosa que sea-  de ciudadanos.

En la democracia peronista creemos que “la acción del gobierno, cualquiera sea el ángulo de la cual se la mire, de nuestro gobierno, tal cual interpretamos hoy y tal cual lo cumplimos como un sagrado postulado impuesto por la doctrina revolucionaria debe converger siempre sobre un objetivo que es el objetivo sustantivo de la revolución: accionar, gobernar y construir, solamente para que el beneficio se pueda distribuir entre los 14 millones de argentinos” (7.10.1946).

Tampoco es democrática una nación cuando el gobierno sólo se acuerda del pueblo para exigirle tributos o imponerle obligaciones. En la democracia peronista, “el pueblo no está para servir al gobierno, sino el gobierno para servir al pueblo”. (9.12.1944)

….

De ella ha podido decir Eva Perón que la unidad entre pueblo y gobierno -porque éste se sabe plenamente apoyado por aquél y aquél totalmente representado por sus elegidos- no sólo es un hecho nuevo a la historia política de la nación, sino que encarna la palanca específica para todas las superaciones”, remata Perón afirmando que “la gran diferencia entre la Argentina que recibimos y la que vamos a entregar a las generaciones futuras es muy simple, pero muy honda: en la nueva Argentina, el Pueblo decide sus propios destinos… siguiendo el consejo de San Martín, distinguiendo entre los que trabajan por su salud y los que meditan en su ruina”, finaliza “La democracia peronista”.

“Para nosotros la elección es solamente un acto intermedio

Uno de los puntos álgidos del gobierno peronista fue la reforma electoral en 1947, que los liberales objetarían como una temprana forma de censura política. En medio de la persecución política y cárcel a los opositores de la década siguiente, estas presunciones acabaron siendo corroboradas. La justificación de Perón era liquidar el “Estado politiquero”, que según él era otra manifestación que impedía la democracia efectiva:

“”Una cosa es la política electoralística como medio para llegar al poder e imponer desde allí una orientación que es propia de una fracción del pueblo de Argentina, y otra cosa en la política nacional que el país no puede dejar de seguir si quiere ser un pueblo libre, soberano y grande” (3.12.1948)

“Para nosotros la elección es solamente un acto intermedio. El acto final es la obra; es el trabajo; ese sacrificio que debemos realizar los peronistas con la más alta dosis de abnegación” (25.7.1949)

No se trata, pues, de reducir la importancia de la política electoral; la tiene, y grande, desde el momento que todo el régimen democrático descansa sobre el régimen electoral, pero se trata así de evitar que lo electoral absorba todo lo político, al punto de impedir, como sucedía con anterioridad a Perón, la realización de una auténtica y fecunda obra de gobierno”, cerraba el texto de a Escuela Superior Peronista, inspirado en la obra teórica de Juan Perón, y reforzaba “ningún ciudadano tiene derecho de evadir la grave responsabilidad de emitir su voto y contribuir así a la elección de autoridades del Estado” En la ideología peronista, la realidad democrática de comer, educarse y curarse, es una realidad de la Comunidad Organizada en el Estado. Tal cual pensaban los primeros estadistas criollos y argentinos con el Sol del 25 asomando.

 

Imágenes: Télam

Fecha de Publicación: 16/10/2023

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