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Humor: el poronga cordobés

Tenía que ser un cordobés! Nuestro humor es reconocido internacionalmente. Si corrigiéramos cuando lastima, sería perfecto.

Yo no se si hay un pueblo que genere más humor que el cordobés. Quizá haya alguno gracioso, por su forma de ser o sus ocurrencias. Quizá los españoles. De algún lado nos vienen la creatividad y el ingenio que tenemos a lo largo y a lo ancho del país. Pero por sobre todo, las ganas de ponerla en práctica; las de hinchar las pelotas.

Somos los número uno para el humor. También somos los número uno para la nostalgia. Imagino que ambas cosas nos vienen de los inmigrantes que forjaron el país. Quizá, el espíritu bromista nos venga desde antes; desde los indios. Porque, digo: los indios locales mucho que no hicieron por la humanidad. Ni una pirámide, ni un gran avance en agricultura. Claro, los tipos tenían de todo al alcance de la mano. Agua, comida… No queda otra que se la pasaran de  joda.

"Mr Poronga"

Somos tan pero tan predispuestos, que hasta aplicamos el humor para disfrutar solo nosotros mismos. El paradigma es ese señor cordobés que hace como veinte años vive en Estados Unidos y le puso a su boliche de plomería “MisterPoronga”. Y hace unos avisos de radio con doble intención, que son geniales. Solo un argentino. Se lo puso por joder, claramente. Y lo que más lo divierte es cómo lo pronuncian los yankies; no solo que no saben qué moco quiere decir el término.

Un crack el cordobés. El lado oscuro es que en cierta forma, se está burlando del otro. Sí: no le hace mal a nadie. De acuerdo. Pero a veces nos pasamos con nuestras bromas y jodemos, causamos daño. Eso no está bueno. Si corrigiéramos eso, nuestro humor sería perfecto. En las antípodas de la sutileza británica; pero quién dijo que la sutileza es más efectiva a la hora de reír?

Creo que con la lucha contra el bullying, se les hace notar a las generaciones nuevas que todo vale, hasta que uno lastima. De ahí a aplicarlo en el humor y en la vida cotidiana, hay un solo y pequeño paso. Y viste que, después, nosotros aprendemos de ellos. Qué bueno.

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