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Cuestión de ética

Tenemos que dejar de votar con el bolsillo. Votar con ética. Y a los argentinos, la ética no nos importa. No se la exijamos al Gobierno de turno, entonces.
Editorial
21 octubre, 2019

Los argentinos somos geniales. Creemos que podemos construir un país viable sin tener la más mínima ética.

Criticamos sin conocer. Tenemos una opinión formada de todo; hasta de lo que no tenemos una miserable idea. Nuestras seguridades se basan, la mayoría de las veces, en dichos de otros; versiones, rumores de tevé. Así nos va, claro. Podríamos ser una potencia y somos un país tercermundista. No me canso de decirlo. No es una pena. Es tremendo. Nos perjudicamos nosotros y a nuestros hijos.

Los gobiernos no peronistas han terminado en el fracaso. Todos antes de tiempo, salvo, por ahora, el de Mauricio Macri. Frondizi e Illia, por golpes de estado. Alfonsín y De la Rúa, por golpes del peronismo propio. Cualquier distraído diría que los peronistas no dejan gobernar a los demás. Pero ellos tampoco lo hacen bien; si no, la democracia que ellos atropellaban no los habría sacado con el voto.

Los gobernantes no peronistas son malos? Tontos? Incapaces? Ladrones?

Repasemos. Quizá han tenido un poco de todo. Peeeero… cómo era la composición del Congreso durante los mandatos? Tenían mayoría absoluta? No.

Los sindicalistas apoyaron los procesos o los dificultaron? Sabías que en la Argentina hay 3.500 sindicatos para 13 millones de trabajadores, y en EEUU 350 para 250 millones? Claro que la desmesura local no es lo único increíble. Acá los sindicalistas son multimillonarios (y los obreros, pobres), mientras que en EEUU son trabajadores comunes.

Hasta acá, situaciones que marcaron a los gobernantes no peronistas anteriores.

Macri “tuvo la desgracia” de recibir una Justicia absolutamente dependiente. Parcial. Tergiversada. En donde se protege al corrupto. Y el victimario es la víctima. Una Justicia cuya lentitud solo se explica con una hipótesis de corrupción gigante. No queda otra.

“Tuvo la desgracia” de recibir fuerzas de seguridad en estado de abandono. Repudiadas. Tan corruptas como la Justicia. En donde policías de divisiones de narcotráfico traficaban drogas. El colmo. Parece chiste. Fuerzas de seguridad que, obvio, no combatían contra los narcotraficantes (que hasta políticos eran). Fronteras abiertas. Zonas liberadas.

“Tuvo la desgracia” de recibir un país con casi 30% de pobres. En donde los planes sociales (que no deberían existir, en un país rico) eran distribuidos no por el Estado, sino por punteros políticos. Barra bravas. O manzaneras.

Cómo se puede transformar un país?

Si no tenés mayoría en el Senado. Y la mayoría te vota todo en contra. Hasta leyes éticas, como la de extensión de dominio.

Con la Justicia tremendamente corrompida. En donde los jueces, además de todo lo que hacen mal, se fijan sus propios salarios (se acaban de aumentar un 70%). Y la policía y algunos políticos cómplices del narcotráfico. Comisarios millonarios, que se roban la nafta de los patrulleros y sus policías tienen armas peores que las de los delincuentes.

Si tenés 12 millones de empleados estatales, 5 de jubilados y 2 que reciben planes. 19 millones de personas que no trabajan y viven de los impuestos de 13 millones. Un país en donde hay más pensiones por invalidez que en Alemania (que vivió 2 guerras mundiales y tiene más habitantes.

Y el Estado?

Cómo se puede ser eficiente con empleados estatales a los que, por ley, no se los puede echar? Que toman licencias médicas de años. A los que no podés obligar a capacitarse ni cambiar de tareas sin su consentimiento? Que son tantos, que obvio, ganan dos pesos. Y no tienen ningún incentivo para mejorar. Será por eso, que cuando no “se les cae el sistema”, te atienden como si fueras una basura? Empleos no tomados por concurso de los mejores, si no por acomodo o vínculo familiar.

Un país que dificulta las cosas a la gente. Sobre todo, a los empresarios PYME. Que son el 80% de la fuerza productiva del país. Con millones de trámites que aun se hacen en papel, por triplicado. Potenciando la inoperancia del Estado.

Una economía con impuestos perversos de tan distorsivos. Fomentando la evasión. Evadir. Cosa que no nos cuesta mucho hacer. En un país con balanza comercial negativa. Y déficit fiscal. Es decir: compramos más de lo que vendemos y gastamos más de lo que tenemos. Si en tu casa hicieras lo mismo, vas a la indigencia en un año.

Un Estado que estaba peleado con los dos mayores productores de riquezas del país: el campo y Vaca Muerta.

Entonces?

Macri quizá no supo solucionar muchos problemas. Con un panorama así, la pregunta es quién podría. Y pretendíamos que lo hiciera en 3 años…

El futuro Presidente, tendrá los mismos problemas. Quizá encuentre un Estado un poco más eficiente desde los trámites (ahora hay una Secretaría dedicada a eso). Obras públicas que resolvieron inundaciones en la Provincia de Buenos Aires y Santa Fe. El sistema ferroviario de cargas funcionando e impactando sobre las exportaciones. signaciones familiares distribuidas por el ministerio y no por punteros. Fuerzas armadas operativas. Narcotráfico en combate.

Pero los problemas económicos, que son el gran desafío, serán los mismos. salvo por la balanza comercial, que la econtrará en equilibrio. Y con este valor de dólar, con grandes posibilidades de crecer. El campo a pleno. Y Vaca Muerta creciendo fuertemente (dejamos de importar gas, y lo estamos exportando). no es poco. Pero falta mucho.

Si es Alberto, tendrá la gran ventaja de un Congreso en mayoría. Excelente. Lo sindicatos a favor. Gran apoyo. No es poco. Si es Alberto, espero que sea el mejor Presidente de la historia hasta acá. Por el bien de todos. De nuestros hijos. Las posibilidades, las tiene. solo tiene que bajar la inflación y generar empleo y pobreza casi cero. Deberíamos exigirle mucho, si es Alberto. Ojo: no el primer año. Va a llevar algo más de un año corregir la economía.

Pero antes de exigirle, debemos cambiar nosotros. Pensando en 2023

El país atrasa en el marco internacional. El mundo avanza vertiginosamente, mientras nosotros retrocedemos a paso de gigante.

En 2023, una vez que el país esté arreglado, tenemos que pensar en un modelo sustentable para el mundo. Un país que tenga algo que ofrecer. O tendremos otra Venezuela.

Pensarlo y ponernos de acuerdo en cómo será. Y avanzar. Eso no lo puede hacer un Presidente, ni una fuerza política sola. Tenemos que entender que tenemos que estar todos de acuerdo. Porque son nuestras vidas las que están en juego.

Claro: para eso, tenemos que dejar de votar con el bolsillo. Votar con ética. Y a los argentinos, la ética no nos importa. Nos importa ser los más vivos. Valoramos más el gol con la mano, que el que eludió a 6. Creemos que el atajo siempre es mejor. Cómo es ese atajo, no importa. Porque no tenemos ética. O nuestra ética es una porquería.

Como siempre, si no cambiamos nosotros, no podemos exigirle nada al Gobierno de turno. Nada. Menos aún, ética.

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