Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Argentinos ignorantes

Viaje al desconocimiento del ser.

Decirle a alguien ignorante, puede resultar hiriente o denostador, pues estamos develando la falta de instrucción, desconocimiento de alguien sobre algo y por defecto, a nadie le gusta quedar vulnerable o socialmente expuesto.  

Al anteponer la palabra argentino, me incorpora y hasta podría entender que me increpa, hasta hacerme sentir incomodo, mucho más si se generaliza…

¿Cómo van a ponernos a todos en la misma bolsa?

Lejos de ir por la senda peyorativa, procuraré abordar el tema con información relativamente cierta, mucho cuidado, respeto y si me lo permiten, con algo de fantasía a fin de hacer llevadera la nota…

 

Filosofemos

Imaginemos un encuentro con el “viejo” Sócrates, sentados en un banco de la plaza San Martín, mirando hacia la puerta de la terminal Retiro, lo primero que le diría es:

Quitate el reloj, guardá el teléfono y cuidado con los regalos de las palomas que pueden caer sobre tu blanca cabeza. ¡Te juro, que eso si lo sé!

Imagino su capacidad de observación, un hombre de pocas palabras, y ¿por qué no? la posibilidad de compartir algunos mates para generar un clima más ameno.

Como buen periodista, antes de preguntar y repreguntar, procuré contextualizar el tema y contarle acerca de la evolución, la idiosincrasia y la cultura del mundo, vaya a saber por donde anduvo todos estos últimos años.

Le conté que en el mundo ya existe el país del nunca jamás, el país de las maravillas, el país más rico, el más feliz, que los estados no están unidos, aunque están los Estados Unidos, el Reino Unido y además, en el sur del continente americano, Argentina, el más grande y austral del mundo.

Justo al decir “el más grande” pude notar un importante gesto de desagrado y me detuve... su mirada dejó de contemplar el horizonte y apuntó al mate recién cebado…

Entendiendo que el problema era la amargura de la yerba o quizás el agua algo caliente y no la expresión sobre la grandeza de nuestro país, dicho esto, fui a la pregunta concreta:

La palabra argentino e ignorante utiliza la misma cantidad de letras, pero se ordenan de diferente forma… - Don Sócrates, ¿Ud. cree en la casualidad o más bien en la causalidad?

Se tomó su tiempo, miró hacia arriba, respiró hondo y con voz ronca dijo:

- Ud. sabe, que yo solo sé, que no se nada.

- Y Ud. sabe, que ustedes son el país, que se la saben todas.

Y recalcó, luego del orden divino hay acciones que nada tienen que ver con la casualidad, más bien con los efectos de causas humanas.

Nos inundó el silencio y cuando la yerba comenzaba a lavarse, finalizó, ¿cuándo no?

con una pregunta:

¿Ahora entiende la razón del ser y estar?

¿Por qué cree que estoy aquí?

 

La sabiduría de Sócrates, es inversamente proporcional a la de Ser Argentino, mientras él reconocía su ignorancia como una virtud del ser, los argentinos padecemos el síndrome de la arrogancia, como símbolo de una sociedad déspota, creída y con necedad de aprender y mejorar.

Causa y efecto

Los argentinos somos muy capaces, pero no para todo.

Tenemos una inteligencia emocional muy desarrollada, nos distingue la individualidad y el poder de subsistencia, pero somos engreídos y soberbios.

Podría citar el origen como un gran karma, el cruce de culturas migratorias, la aduana como emblema de poder y corrupción, las últimas décadas de decadencia educacional o la casta política, esta nueva forma de definir a nuestros representantes del modelo de país que hemos elegido.

No es casual que no logremos unirnos en un himno, en las normas y en la convivencia. Tampoco que no logremos administrarnos de forma independiente o que las normas de convivencia, la justicia y el respeto no formen parte esencial de nuestra vida cotidiana, procurando mejorar la calidad de vida.

La ignorancia podría hablar del desconocimiento, pero en este caso es distinto y para ir cerrando, no puedo evitar asociar a una de las notas más leídas de nuestro medio “cabeza de termo” que más allá de la definición, refiere a la necedad de aprender y el deseo de mejorar…La cual recomiendo leer y que concluye diciendo: Así que ya sabemos, la próxima vez, en lugar de decirle a alguien “no seas cabeza de termo”, podemos decirle “no te niegues a aceptar el cambio, es la única forma de mejorar en la vida”.

 

Imagen: El Español

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