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José Balseiro. Mejor hacer las cosas que no hacerlas

El mayor físico argentino del siglo XX, propulsor del uso civil de la energía nuclear y la investigación básica , y que fundó un instituto faro en Hispanoamérica desde Bariloche. 

Conocimiento
José Balseiro

Rápida y trascendente fue la vida de José Antonio BalseiroEn poco más de cuarenta años estudió con maestros de la ciencias en La Plata y Manchester, fue el primer físico argentino dedicado en exclusiva a la investigación y educación superior, prácticamente fundó la era atómica en Latinoamérica con el instituto de Bariloche, defendió pionero el uso pacífico de los recursos nucleares en plena Guerra Fría, y formó a los profesionales que diseñaron las centrales de energía que alimentan a la Nación y asombraron a los más exigentes centros científicos del mundo. Prematuramente fallecido, en la senda de los premios nobel Houssay o Leloir,  trabajó abnegado por el adelanto de la ciencia en Argentina, con el convencimiento de que “siempre es más agradable reventar tratando de hacer las cosas que reventar por no poder hacerlas”, escribía a su mentor Guido Beck en 1949. Balseiro encarna la ciencia a escala humana, un saber solidario, comprometido y responsable. 

“Era exigente, enormemente trabajador y sacrificado. Tenía un sentido del humor un poco cáustico. Como ya se sabe, él murió muy joven, a los 42 años -de leucemia-, y los últimos tres años, enfermo como estaba, seguía dando clases de varios cursos. Era increíble su capacidad de trabajo y de sacrificio. Algo que no me voy a olvidar es algo que dijo Balseiro en su discurso de 1958 sobre el respeto por el trabajo ajeno. El respeto por el que hasta hace la cosa más chiquitita, y eso es muy importante. Valorar el esfuerzo de los demás”, comentaba la científica y profesora Verónica Grunfeld, la primera graduada mujer del Instituto de Física de San Carlos de Bariloche, en la actualidad merecidamente denominado Instituto Balseiro. 

Pepe, como decían los amigos, había nacido en Córdoba el 29 de marzo de 1919. Hijo del matrimonio entre un español de Lugo y una hija de franceses, Balseiro asiste el Colegio Monserrat y completa la formación universitaria en La Plata en 1944, debido a que en la Docta no existía la carrera de física. Fue uno de los últimos alumnos de Ernesto Sábato, antes de que el autor de “El túnel” se dedicara a la literatura. Desistió del tradicional camino de los científicos de la época, que era la enseñanza media, y volvió a Córdoba para una formación postdoctoral, con el físico austríaco Beck, en el Observatorio de Córdoba. Allí aprendería las últimas novedades de la física cuántica y nuclear con este refugiado del nazismo, casi desconocidas en nuestro medio, y cuando regresa a los pocos años a La Plata, fundamentalmente para contraer enlace con María Mercedes, provoca una revolución en el conservador ambiente platense académico. Luego de varios intentos frustrados, el brillante Balseiro consigue en 1950 una beca para la Universidad de Manchester, donde trabajaría con León Rosenfeld, uno de los padres de la mecánica cuántica. En Europa vive nuestro científico todo tipo de privaciones por el magro estipendio, que apenas alcanza para sostener a la familia en la Argentina. 

 

“Enseñar para ser físico significa enseñar a ser investigadores”

Vuelve Balseiro a pedido del gobierno en 1952. Los hombres cercanos a Perón, primeros presidentes de la flamante Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), sabían del renombre internacional del científico y deseaban un informe sobre el polémico Proyecto Huemul (1948-1952), manejado por el no menos polémico Ronald Richter. El alemán prometía la fusión nuclear controlada o sea, aún hoy, la promesa de energía ilimitada. “Las experiencias presenciadas no muestran en ninguna forma que se haya logrado realizar una reacción termonuclear controlada, tal como lo afirma el Dr. Richter. Todos los fenómenos que allí se observan no tienen ninguna relación con fenómenos de origen nuclear. Es de importancia señalar también, que la forma de operar del Dr. Richter, deja mucho que desear del punto de vista del método científico…Mi experiencia de trato con personas de formación científica y de criterios académicos me sugiere que actitudes tomadas por el Dr. Richter están lejos de poder ser interpretadas como las divulgadas excentricidades atribuidas a los hombres de ciencia. A esto debo añadir que en conversaciones mantenidas con el Dr. Ricther sobre diversos temas de física ha mostrado, o un desconocimiento sorprendente en una persona que emprende una tarea de tal magnitud, o ideas muy personales sobre hechos y fenómenos bien fundados y conocidos”, fueron las lapidarias notas personales de Balseiro dirigidas a la CNEA y, particularmente a Perón. Inmediatamente fue cancelado el proyecto en la Isla Huemul, en el lago Nahuel Huapi, provincia de Río NegroDe las cenizas de uno de los fraudes más grandes de la historia argentina nacería uno de los proyectos más grandes de la ciencias americanas. 

“El Instituto de Bariloche ha gozado desde hace algún tiempo de cierto prestigio nacional e internacional. Se puede asegurar que hemos sido afortunados de que nos dieran ese prestigio a crédito, en el sentido de que la labor desarrollada hasta hace poco tiempo era únicamente una labor docente, pero un instituto de esta naturaleza no se justifica solamente porque enseña; enseñar para ser físico significa enseñar a ser investigadores y no se puede enseñar a ser investigadores si no se investiga. La investigación es una disciplina que se aprende al lado de aquel que sabe hacerlo. Éramos muy conscientes cuando el Instituto de Bariloche inició sus actividades de que íbamos a tener dificultades, de que se necesitaba una programación muy cuidadosa y de qué es lo que se esperaba" sostenía Balseiro a la Sociedad Científica Argentina en 1961, resumiendo el primer lustro de vida iniciado un primero de agosto de 1955 a las ocho de la mañana en Bariloche. Que por supuesto no era el centro turístico de la actualidad sino un remoto pueblo de 19 mil habitantes, con serias dificultades logísticas, habitacionales y de comunicación. Allí Balseiro, que renunció a sus cómodas cátedras en la Universidad de Buenos Aires por esta quijotada, junto a profesores de amplio bagaje europeo y unas primeras camadas de hijos de primera generación de inmigrantes, sacrificaron horas y horas para una experiencia de campus universitario, inédita en el país. El Instituto de Física funcionaba en el marco de la Planta Experimental de Altas Temperaturas, que incluía un Departamento de Investigaciones, dependientes de la Universidad de Cuyo, y en los pabellones inadecuados del fiasco del Proyecto Huemul, que fueron reformados en modernos laboratorios, aulas y biblioteca bajo el estricto control de Balseiro. “Era un hombre culto que cuidaba el respeto pero con severidad, la calidad de la Institución de la que era responsable. En los intervalos de las clases solía descansar en algunos de los sillones de la antesala de las aulas y compartía con los alumnos opiniones y posiciones de carácter general, no necesariamente compartidas por todos, pero todo ello basado en respeto mutuo, profundidad y gran conocimiento por su parte. Tenía un fino sentido del humor”, acota el investigador Francisco De la Cruz a Laura García Oviedo en Ib.edu.ar, quien graficaba los exigentes planes de estudios fundacionales, y que obligaban a los estudiantes un esfuerzo superlativo. Condiciones que ayudaron a formar el “espíritu Balseiro”, sello de alta preparación científica que distingue mundialmente a los físicos salidos de este rincón de la Patagonia.

 

“Sigue enseñándonos, guiándonos e inspirándonos”

A partir de 1958 Balseiro tomó a su cargo la dirección de la institución, que para entonces ya se denominaba Centro Atómico Bariloche. Durante los seis años de gestión, además de hacerse cargo de todos los cursos de física teórica por sucesivos alejamientos de los primeros docentes, se ocupó del diseño de proyectos de investigación, y dedicó largas horas a gestionar el apoyo de organismos nacionales e internacionales a fin de concretar estadías de profesores invitados y expertos nacionales. Además defendió el uso de la energía nuclear pacífico en foros mundiales. Esto no le impidió realizar aportes originales en la física teórica, que abarcan la física nuclear, la electrodinámica clásica y cuántica, la física molecular y la teoría de la difusión. Fallecería el 26 de marzo de 1962 en Bariloche. “Es imposible imaginar al Balseiro de 72 años”, señalaba en 1992 otro de los discípulos, Leo Foscov, “Pero el Balseiro real, aquel para quien ningún sueño era irrealizable, sigue enseñándonos, guiándonos e inspirándonos”.  Balseiro, un compatriota esencial, dijo en la colación de la primera camada de físicos de su querido Instituto, en 1958, “En el silencio de los gabinetes, en el recogimiento de los laboratorios y aulas, sin ostentaciones ni ampulosidades, ocuparán una posición preeminente en la sociedad. Que para eso tienen la inteligencia que Dios les ha dado, y para eso tienen la oportunidad que la Patria les ha brindado”, estampó para los científicos hechos en Argentina por siempre, el maestro de maestros José Antonio Balseiro. 

 

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Fuentes: López Dávalos, A. Badino, N. Recordando en Balseiro en revista Todo es Historia. Nro. 456 Julio 2005. Buenos Aires; Biografía de José Antonio Balseiro y Antecedentes IB en www.ib.edu.ar;  García Oviedo, L. “José Antonio Balseiro era exigente, trabajador y sacrificado” en Agenciacyta.org.ar.

ImagenInstituto Balseiro

Fecha de Publicación: 29/03/2022

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