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Rejas si, rejas no

En general, si se tratara de nuestra casa, todos diríamos sí. Necesitamos aislar lo privado de lo público.

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rejas si, rejas no

En general, si se tratara de nuestra casa, todos diríamos sí. Necesitamos aislar lo privado de lo público. Pero ¿qué pasa cuando necesitamos aislar lo público de lo público, poniendo rejas en las plazas? ¿Es la solución para preservarlas? Se ve que sí, porque cada vez hay más. ¿Es la mejor solución? No.

Todos coincidimos en que el espacio verde –parques y plazas- es público y es de todos. La solución al vandalismo y a que duerma gente si no la cerramos, debiera ser social política y no “arquitectónica” o bien material.

Si “extendemos” todas las rejas de espacio verde en la ciudad, sumamos 35km. Pasan de ser un espacio público a un espacio semi público o semi privado, tienen  desde un horario de uso, hasta un borde visual y material. Pasa a ser mejor caminar en una vereda que tiene negocios, que en una que tiene una plaza a través de una reja metálica de 2 metros de altura.

El ideal, subjetivamente, se entiende al espacio verde como espacio público, con un borde transitivo e imperceptible con la vereda, como prolongación de la misma, de uso libre, ocio, atajo, reunión; el que fuera, pero simbolizando el respeto del hombre por la naturaleza, concibiendo a la ciudad como parte de la misma, o muestra de que queda algo de respeto por ésta. No envolviéndola como una pecera, diciéndole a la persona, "Tenés que usar este espacio en este horario, entrando por acá y saliendo por allá.”

No obstante, la arquitectura como herramienta urbana, debe ser previsible desde las situaciones socialmente complejas que se pueden generar a partir de la creación o decisiones a la hora de poner en valor un espacio verde, trabajando en conjunto de manera multidisciplinar.

Las personas vamos a una plaza a sentirnos libres, en contacto con la naturaleza, la original, la que estuvo antes que nosotros y no tenía límites ni horarios. Hay que ser conscientes que primero modelás la ciudad, y después ésta te modela a vos. Las costumbres y las sensaciones afectan estados de ánimo y costumbres diarias. Hay que aprender a tomarle el pulso a estas situaciones, preveerlas y descolocarlas.

¿Rejas para proteger o para limitar?

Durante los años ’90 comenzaron a instalarse enrejados en las plazas y parques debido al aumento de la inseguridad y el vandalismo. Uno de los primeros espacios verdes en lucir enrejado fue el Parque Thays, en Recoleta, inaugurado en los ’90 donde funcionaba el Italpark. Otro de los primeros, para esa misma época, fue el Jardín Botánico, en Palermo.

Hoy se dice que 80 de los 250 parques y plazas de la Ciudad de Buenos Aires fueron enrejados para evitar el vandalismo. Algunas veces fue por pedido de los vecinos tal como sucedió con la Plaza de la Misericordia, en Directorio al 2000, en Flores. 

En cambio, en Plaza Irlanda, también en el barrio de Flores, sucedió lo contrario. En 2006, en medio del proceso de restauración de los juegos y otros espacios, los vecinos se negaron a que la plaza apareciera "enjaulada" y su pedido fue respetado. Sin embargo, a los pocos días de su inauguración se robaron dos aros de básquet y los juegos infantiles aparecieron rotos. Entonces se colocó un cerco perimetral.

En 2008, cuando se proyectó la recuperación del Parque Lezama, se libró una larga batalla entre parte de los vecinos y el Gobierno de la Ciudad. El planteo del gobierno era que el enrejado era indispensable para recuperar "su carácter intimista" y evitar gastos de mantenimiento y reparaciones ante el vandalismo. El paisajista Jorge Baya Casal opinó en 2013 que las rejas ayudarían a preservar el parque, mientras que la Asamblea Parque Lezama acordó con la Ciudad que no habría cercos. Los mismos vecinos impidieron que se colocaran las rejas y en mayo de 2015 el parque reabrió sin vallados.  

Al momento, el Gobierno de la Ciudad está optando por dejar las plazas libres de enrejados a menos que éstos sean pedidos por los propios vecinos.

Es necesario abandonar la idea de que si se sacan las rejas los espacios serán vandalizados. Hay que pensarlo al revés: cuando más se vincula un lugar con su comunidad, más se lo cuida y más se lo respeta

Fecha de Publicación: 15/05/2018

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