¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Jueves 08 De Octubre
Imaginemos 1979 y la música joven argentina. El Horror. Mientras algunos grupos emprenden un apresurado retorno, Almendra y Manal, otros escapan del horror cotidiano a Brasil para criticar la grasa de las capitales, Serú Girán. En ese cuadro ominoso un muchacho, que la venía tratando de pegar desde los sesenta, publica un funky disco con la tapa de la calle Corrientes de fondo, el Obelisco siempre fálico, y "minitas" disfrazadas en el Once. Nacía en ese pedazo de petróleo uno de los mayores mitos del rock argentino bajo el nombre de Néstor Briyo. Briyo con igriega, claro, bien porteño, hermano de secta de uno de sus primeros admiradores, Cacho Castaña. Solo el primero, luego vendrían nuevas olas de rockeros como Pappo, y club de fans en las redes de los dos mil, que intentarían encontrar al hombre, Néstor Moraski, detrás del personaje. Que tuvo un historia menos de briyo y muchas brumas, nada más.
Los comienzos de Moraski coinciden con el primer rock vernáculo que se incubaba en La Cueva y los sótanos beat de la avenida Pueyrredón. Su primera banda fue la segunda época del conjunto paraguayo beat Los Blue Caps, que llegaron a tener un éxito menor con "Déjame mirarte". Aparecería en alguna película popular de mediados de los setenta junto a Susana Giménez mientras entraba y salía de la industria musical con el alias Jimmy Paraiso. También lo conocían como Sasha Bravo, la imitación conurbanense de Sandro, en su barrio de Bella Vista del partido de San Miguel, aunque su fama era otra. Dealer. Aquellos que lo conocieron del barrio de Quilmes, a Néstor y la hermana Isabel, refieren constantes problemas con la ley por estupefacientes, incluyendo largos periodos de cárcel donde lo iba a visitar otro amigo famoso, el actor Alberto Fernández de Rosa.
El gran y único momento del rebautizado Néstor Briyo llegaría en 1979 con la oportunidad de editar en la poderosa RCA, que capeaba a duras penas las listas de censuras a los artistas. "SuperLunfaRock" traía diez canciones, entre ellas "Pato de pilchas voy de milonga", "Ella se banca sin bailar", "La cheno de Briyo", "Salí con los chochamus", "La vieja me dejó todo planchado", además del muy reversionado en los noventa "Qué te sapa loquita", un tema que hoy sería cancelado por el machismo retrógrado y el acoso explícito. Casi lo mismo que el resto de las canciones que muestran una aproximación misógina a la cultura del lunfardo y de la música disco. A su favor digamos alienada a los parámetros de "Fiebre de sábado por la noche" y al ambiente impuesto por la dictadura.
En la única entrevista realizada, en la revista Pelo que se había encargado de destrozar el disco, el músico intenta explicar "SuperLunfaRock" : “Queríamos hacer música de los Bee Gees en castellano, pero con palabras chetas y lunfardas (…)Yo me llamo Néstor Anillo así como Cacho Trompada es Cacho Castaña. El álbum vendió dos mil copias sin difusión en la radio. Este negocio lo pensé para hacer un palo verde. Yo tengo hijos y una casaquinta en Bella Vista que hay que mantener. Soy un hombre de rock, toda la vida hice rock, sino fijate en Los Blue Caps (...) En la Argentina hay mucho campo para trabajar con el lunfarock. El lunfardo es muy rico. En un principio iba a llamarme Néstor Taxi, a mí me parecía más internacional que Briyo (…) Tengo un espectáculo montado que puede llegar a matar. No va a ser como esos recitales de Charly García donde van los rockeros y no las minitas que van al baile todos los sábados. Lo mío es muy distinto”, cierra en la cita de una de las pocas notas con datos biográficos, autoría de Hernán Firpo para el diario Clarín en 2020. Un poco de joda era entonces el espíritu de una placa que hace chocar a la milonga y la discoteca.
Poco se sabe de la vida posterior de Moraski salvo algún accidente, la muerte de un hijo y nuevas estancias en cárceles. La investigación de Firpo llega a confirmar su muerte en 2018, algo que muchos seguidores se niegan a dar por cierta, y pagan fortunas por pedacitos de Néstor. Muchos esperan toparse con el único Travolta argento, inventor de un género difícil de imitar, y esperan el "tubeo" de Briyo para "matar cien mil" en la noche porteña.
Imagen: Vinilo y Sustancia
Fecha de Publicación: 28/03/2025
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