Está claro que a Luis Ortega le gusta contar historias sobre el mundo de la marginalidad, ya sea por el lado de la pobreza o simplemente desde aquellos que deciden ir por la banquina de la vida y salirse de los márgenes de la ley. “Lulu” y “Caja Negra” en cine, “Historia de un Clan” y “El Marginal” en TV son algunos de sus trabajos en ese mundo donde en sus personajes suele haber algo roto y difícilmente tenga arreglo. Ahí esta Luis, en este caso acompañado por su hermano Sebastian en la producción, para retratarlos y contarnos alguna historia. “El Angel” no es parte de la biografía de Carlos Robledo Puch, el mayor asesino serial de la historia Argentina, sino que toma su visión (actitud) frente a la vida. A partir de allí y con el protagónico de Lorenzo Ferro, un debutante notable, construye la historia de un personaje que bien lo representa y con casos y situaciones similares a la parte más intensa de su vida y asesinatos, entre 1971 y 1972, cuando tenía solo 20 años. Con una reconstrucción de época notable y actuaciones sólidas, donde destacaría a Daniel Fanego, Chino Darín, Mercedes Moran y Peter Lanzani, la peli alterna entre situaciones de familia tipo armoniosa a muertes histéricas, siempre dentro del marco “sé cómo debería comportarme, pero soy libre y no me importa”. Lorenzo Ferro, en una gran construcción de Ortega, que lo descubrió en el casting y lo moldeó tal como lo imaginaba, hace honor al título del film, su carita de “yo no fui” más su caradurismo, son una mezcla explosiva; tal que hace ya mucho tiempo le costó la vida a once personas. Quizás el guión, a mi gusto y criterio, daba para más. Si bien tiene frases y escenas tragicómicas muy bien logradas, así como también sus situaciones de ambivalencia sexual, varios de los diálogos y personajes me resultaron poco creíbles. Alguien me diría “es una historia, no tiene porque ser todo real”; ya lo sé, pero yo necesito creerme las historias y algunas partes de esta no me cerraron. Ya lo dice el título, los asesinos son populares y “El Angel” no será la excepción, buena noticia para el buen cine argento.
Tengo 54 años y de chico me gustaba ir al cine, después descubrí que mas que ir, lo que me gustaba era el cine en todos sus géneros.
De grande, ademas de verlo lo estudié un poco, lo que fué casi tan divertido como ver una buena película.
Hablar sobre si una peli es buena o no es casi un acto de injusticia, y a veces una falta de respeto al trabajo ajeno. Para mi el cine como consigna básica debe entretener y a partir de alli podemos analizar un poco como se cuenta la historia.
En la foto estoy con José Martinez Suarez, amigo, gran director, maestro de maestros y en la actualidad Presidente del Festival de Mar del Plata.