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Ir a la secciónBuenos Aires - - Jueves 08 De Octubre
Allá por 1915, aún no había ocurrido la terrible inundación que barrería buena parte de la villa miseria de Las Ranas, actual Parque Patricios, existía un barrio al cual le temían los más malevos, los más compadres, los más maulas. Era Villa Bochinche. Pero no se crea que era por las trifulcas, los tiros, o los cuchillazos. No. Era porque las que imponían las reglas y la ley eran las mujeres. Hembras que habían trabajado en los Viejos Corrales, de llevar el facón anudado al vestido, o que ya se habían tiroteado en los viejos comités conservadores del novecientos. Bravas que no aceptaban la dominación masculina y disponían de sus vidas como ellas querían. Y la de los demás.
Por casi una década Villa Bochinche fue un oasis entre las lagunas y los yuyales con calles, árboles y prolijas casillas de madera, sin hambre ni delitos. No fue magia, fueron las mujeres.
Esta inédita experiencia en Buenos Aires tiene sus raíces en el desplazamiento que sufrió un barrio entero, con la aparición del Mercado de Haciendo de Mataderos hacia 1900, como por la difícil situación de gran parte de la población en el Centenario. Con hombres que debían partir a la cercana Quema, o cualquier basural, a buscar el sustento diario, los botelleros antecesores de los cartoneros, y las persecutorias leyes de residencia para inmigrantes, este barrio marginal empezó a quedarse sin varones.
Así que las mujeres, varias con una multitud de hijos, tuvo que hacerse cargo de varias tareas, como la vigilancia del barrio, y salían con la faca en la liga. Y cuando veían algún “caco”, ladrón, a rebencazos dicen los corrían sin bajar de los caballos. Varias habían sido diestras jinetes de arreo, y “eran morochas, reviradas como tauras y dispuestas a basurear al más guapo”, registran las asombradas crónicas de la época.
De esta memoria queda poco, salvo algún relato aislado, y que recomponemos a través de la lente de José González Carbalho. Este poeta y profesor, hijo de inmigrantes gallegos, fue amigo de Alfonsina Storni y Federico García Lorca -a quien dedicó un libro-, entre otros, pero especialmente fue un enamorado del barrio porteño y sus mitologías. Fallecido en 1958 dejó varias anécdotas en la prensa como este recuerdo de Villa Bochinche. Y de la historia de ¿amor? de Josefina y Assalam.
Parece ser que Assalam, el próspero turco almacenero del barrio, andaba por los cuarenta. Y las mujeres decidieron que debía casarse con alguna de ellas, faltaban candidatos, o ¡irse del barrio! Así que formaron una comisión que apuró al “azorado” inmigrante para que formalice con Josefina, “hecha a batallas”.
Antes que “lo molieran a palos” el hombre optó por la libreta. Vivieron felices, acota González Carbalho, hasta que el citado temporal “los rumbeó para otros infiernos”. Así dejaron este “paraíso mujeril” que los abuelos tildaron de Villa Bochinche, barrio de Parque Patricios.
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Fecha de Publicación: 28/03/2025
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