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Decorar con estanterías

Las estanterías son muebles funcionales que, a su vez, aportan valor estético al ambiente. Te contamos cómo utilizarlas.

Si hay algo que nunca falta en los hogares son libros, elementos decorativos o simplemente de uso habitual. Para el guardado de los mismos, el mueble más funcional suelen ser las estanterías. Ahora bien, el diseño y su ubicación dentro de un ambiente deberán llevarse con gracia y sentido estético. De esta manera conseguiremos una pieza no solo utilitaria sino también decorativa.

La estantería como pieza de interiorismo tiene muchas vertientes: según el material, presupuesto y estilo que se pretenda. En los espacios modernos y contemporáneos lo esencial es la pureza de las líneas. En estos casos suele optarse por grandes estantes horizontales y paralelos del mismo color o similar tono que la pared. También por estanterías colgantes que no lleguen hasta el suelo para potenciar la sensación de ligereza.

Si se piensa en lofts o construcciones con techos muy altos, una alternativa interesante es optar por una estantería a medida, de suelo a techo. En estos casos se recomienda que la zona de cajones cerrados se coloque en la parte inferior.

El secreto radica en restarle peso visual y, para ello, nada mejor que proporcionarle un acabado en tonos claros. El espesor otorgará sensación de calidad. Desde los 2,5 cm hasta los 6 cm se conseguirá desde un contenedor homogéneo a algo tan variable como las formas y colores de libros y objetos.

Los más atrevidos e innovadores pueden optar por colocar estanterías de madera y pintarlas de colores, jugar con las formas (estanterías con motivos geométricos o con costados inclinados) o bien utilizar otros elementos no pensados para este fin como escaleras de mano, cajones de frutas, pallets y hasta tuberías. Cualquier elemento puede ser susceptible de actuar como aparador.

Por supuesto, existen estanterías originales y curiosas que vienen así de fábrica. Pueden conseguirse las flexibles, que se adaptan a la forma que se quiera, las invisibles, que pasan desapercibidas cuando se colocan los libros (parece que estos flotan) y aquellas con forma circular, cónica o hexagonal. Esto ya depende del presupuesto con el que se cuente.

Lo cierto es que con algunos trucos estanterías insulsas o comunes pueden convertirse en un atractivo mobiliario. Pintarlas de colores, en algún tono vivo, o bien utilizar contrastes es una gran alternativa. Otra opción es disponer varios cajones con forma de cubo o rectángulo enmarcando una puerta, un respaldo de cama o bien ubicarlos unos sobre otros sin ningún tipo de orden.

Fuente: Revista Deck

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