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Buenos Aires - - Domingo 13 De Septiembre

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Boca en el Monumental ¡Somos locales otra vez!

En el desastroso 1984 Boca no pegaba una. A punto de descender, sin camiseta, endeudado, sin jugadores y humillado al jugar de local el Clásico de los Clásicos en la cancha de River.

Cambalache
boca local en river

Todo empezó tras la vuelta olímpica de 1981 con Diego Armando Maradona. El día después. La gran inversión que hizo Boca para traer a D10s terminaría en un desastre financiero, institucional y futbolístico solamente tres años después. Sumados a pésimos negocios, horribles campañas y el manejo poco claro de los dirigentes, el club de La Ribera colgaba la bandera de liquidación. Aquejado por agujeros en todos los frentes, en el mes que tuvo que salir a la cancha con el equipo de cuarta y camisetas con el número escrito en fibra, la inminencia del Clásico, con un estadio inhabilitado, hizo que recurra a lo impensado. Y Domingo Corigliano, presidente del xeineze, levantó el teléfono y preguntó al presidente de River, Hugo Santilli, ¿me alquilás la cancha para el Boca-River?

Y Don Hugo, dudó. Sonrió, también. Ya que sabía que para esa fecha del 24 de junio de 1984 su eterno rival había paseado por los otros grandes, que fueron negando los estadios diligentemente, y hasta el Bohemio, Atlanta, y el Verdolaga, Ferro, negaron la posibilidad. No se la hizo fácil Santilli a Corigliano pero finalmente aceptó las insólitas condiciones de que sus propios socios abonen las entradas en River, que los alcanzapelotas luzcan la camiseta de Boca y que la voz del estadio sea la misma que la Bombonera. Ante el Monumental vacío, algo también insólito en los últimos tiempos, se disputó este extraño partido, en un día espantoso. Y humillante para Boca en su temporada orwelliana, quizá tanto como aquella de 2018 en Madrid.

Sale Boca, tiren papelitos

River con la dirección Luis Cubillas salió, antes increíble que su clásico contrincante, con Pumpido; Saporiti, De los Santos, Karabín, Jorge García; Francescoli, Olarticoechea, Héctor Enrique, Tapia; Alonso y Teglia. Un equipazo que pocos meses antes había perdido la final del Nacional pero que tampoco andaba de maravillas y estaba lejos de la versión campeona de cualquier torneo de 1986. Pero los de enfrente, que alinearon ordenados por Dino Sani –un técnico que una vez eligió el mejor gol de la fecha a uno en contra…-, a  Balerio en el arco; Matabós, Mouzo, Hugo Alves, Segovia; Alberto, Krasouski, Vázquez; Viera, Gareca y Mendoza, habitaban en el peor de los mundos. Meses sin cobrar por lo que irían a una inédita huelga, entrenando en un predio de Camino de Cintura –la Candela y Casa Amarilla con orden de remate, al igual que la destruida y clausurada cancha de Boca- y el recuerdo de los nueve goles adentro que se llevaron de Barcelona, y así, por lo que el ánimo de la muchachada boquense estaría por el piso. Imaginen que a Ricardo Gareca, que dos años antes la rompió en esa misma cancha en el histórico triunfo bostero 5 a 1, la hinchada cantaba “Gareca de cáncer se tiene que morir”. Fue para tanto la caída del club más popular de la Argentina en 1984 que el presidente Raúl Ricardo Alfonsín, fana de Independiente, más de una vez meditó intervenir Brandsen 805.  

Para cerrar esta historia negra de Boca en la década del ochenta, la institución solo ganaría dos títulos en fútbol, el de Maradona, Mouzo, Pernía, Escudero, Brindisi y Perotti, y una Supercopa en 1988, por penales.   

Fibra, fibra, fibra, Boca, Boca, Boca

Hubo un partido de fútbol en ese crudo invierno entre los dos más grandes. Bastante discreto y trabado que se abrió con un fuerte cabezazo del uruguayo Ariel Krasouski, justamente uno de los motivos de las inhibiciones ya que se debían muchos dólares a Wanderers. En el segundo tiempo el No Local en Núñez –en verdad la cancha se halla en Belgrano-, River, levantó el nivel con semejantes futbolistas, y un zurdo que sería luego ídolo de Boca y campeón del mundo 1986, Carlos "Chino" Tapia, empató gracias al desvío en otro apellido recordado de la parcialidad xeneize, Stafuza.

El Millo siguió insistiendo al final, tuvo algunas claras, y el silbato salvó a Boca, que recién ganaría su primer partido ese campeonato en la fecha nueve y se salvó raspando del descenso. A puro fibronazo.

 

Imagen: Chomi Ar, en X

Fecha de Publicación: 24/06/2025

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