¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Jueves 08 De Octubre
"Almanaque del 'Mosquito' - Ayer ha zumbado por primera vez el Almanaque del 'Mosquito', destinado á picar durante el año 1882. Trae siete retratos de otros tantos personajes políticos, si hemos de contar en el número de estos al Ministro del Culto -Manuel Pizarro, obligado a renunciar por el masón Sarmiento debido al intento de este ministro de establecer relaciones con el Vaticano-. Trae, además, numerosos picotazos litográficos, algunos de ellos suficientemente agudos para que haya quedado la trompa del insecto en la carne del picado, levantándole roncha. El almanaque zumba por 5$ en todas las librerías del país, y aunque no tiene más de 32 páginas, ofrece numerosos avisos de todo formato", anunciaba este número especial de la revista satírica de Henri Stein, medio que haría entrar a la modernidad al periodismo argentino antes de Caras y Caretas. Distinto a lo que nosotros conocemos como almanaque, la sucesión de los doce meses con sus feriados y días no laborables, ofrecía más bien una edición extra a los lectores regulares, cumplía sin embargo una enorme tarea de alfabetización visual nacional de una población carente de más iconografía que la religiosa. Medio siglo más tarde, los almanaques de Alpargatas fueron en las mismas rutas: popularizar la imagen de la argentinidad. El gaucho con Florencio Molina Campos y Mario Zavattaro, y la vida cotidiana de la clase media, con Luis Medrano.
Sherman Ackerman, ejecutivo de la empresa Alpargatas, tuvo la brillante idea de crear un producto que popularice aún más las alpargatas, lonas y productos derivados textiles que reinaban en el mercado local a principios de los treinta desde la planta de Barracas en avenida Patricios -aún en pie, fundada en 1890, y kilómetro cero de la imparable empresa creadora, entre más de 70 marcas, de Pampero y Topper, y filiales en Latinoamérica-. Sería un almanaque, cuyo primero es de 1931, y los ilustraría un artista de renombre, ya famoso con su serie para la Sociedad Rural Argentina en 1927, Florencio Molina Campos.
Con un pata en la publicidad y otra en el arte, Molina Campos empezaba a desarrollar una picaresca gauchesca, un Fausto criollo dibujado, que volaba la imaginación a un campo inexistente de fines del siglo XIX. Tiléforo Areco será su Virgilio -aunque recién en 1934 fue la estrella indiscutible- y lo imprimirá para la posteridad hasta 1936, volvería de 1941 a 1945, y póstumo, aparecería en 1961 y 1962. Con Molina Campos empieza este clásico de los argentinos, presente en casas, bares, paradores, talleres y cualquier esquina y objeto imaginable. Alpargatas, en originales y reimpresiones, en total distribuyó en menos de cuarenta años, cada diciembre, 18 millones de almanaques. Si tiene uno, guárdelo, en este milenio valen un dinerillo.
Otro de los productos de Alpargatas eran las tarjetas, aún más codiciadas por los coleccionistas, que presentaban ilustración y texto de Molina Campos. Acá de 1933 -reproducido en infobae.com- :
Apresiado amigo
con motibo del Añio Nuebo juí a el pueblo i no allé nada como paserle un osebqio de paso dentré ha la barbería ande me pelaron el pelo meafaitaron me painaron con perjume de Agua Florida y de yapa me encajaron una rrifa de un armuadon. Como salí echo un manate juí asta la fotrogarfía i el artisto con su maqinaria sescundió con un trapo negro pa mirar espiando po rel ojetibo.
El picazito jué del finao mi Padrino (Q. D. P.) lindo no? me Dijo el Patrón q. ai q. tener confiza en el Pais pues la crise va pasar. Felicitasión por el Añio Nuebo. Lo saludo S. S. S.
Tiléforo Areco
Pero en 1937 las exigencias internacionales, que lo pondrían en el ojo de Walt Disney gracias a una beca del estado argentino para exponer en América del Norte, elevaron los pedidos en la mesa de trabajo de Molina Campos, que ilustró almanaques en Estados Unidos también. En un giro nacionalista, Alpargatas decide convocar entre 1937 y 1939 a Mario Zavattaro. Y éste eximio dibujante genovés, y de los primeros campeones de lucha libre en el país, legó una interpretación del Martín Fierro que elevaba al poema nacional a la altura de La Eneida y La Divina Comedia. Fallecido en 1932, Don Mario quizá se sintió satisfecho del inmenso regalo que hizo a su patria adoptiva, ilustrando la versión más acabada del gaucho Martín Fierro que quedaría en la memoria popular y en el talento de los artistas venideros.
“Zavattaro, dibujante establecido en el país, ilustró el poema Martín Fierro con su estética neorrealista típica de la época (años 1920-1930) sustituyendo los almanaques de Molina Campos cuyas viñetas, calificadas “naif”, los habían popularizado. Es muy conocida la historia de Alpargatas que fabricaba el calzado rústico de campo, de los peones, hacía esos calendarios que con las ilustraciones Molina Campos se transformaron en la gran comunicación del imaginario rural, campesino o gaucho, con la virtud de que era la primera oportunidad que tenían las personas del ámbito popular, los pobres de las ciudades y del campo, de poseer la reproducción de una obra de arte en su casa”, contextualizaba Guillermo David, de la Coordinación Cultural de la Biblioteca Nacional, y curador de la exposición el año pasado en Recoleta, a los 180 del nacimiento del poeta, periodista y político José Hernández.
En 1946 el país había cambiado para siempre. Y Alpargatas entiende el cambio de rumbo, el campo empieza a entrar en el pasado para los 14 millones de argentinos que ingresan a una desigual modernidad, y contrata a Luis Medrano, el mejor cronista visual del irresistible ascenso de la clase media argentina.
Por dos años entonces (1946 y 1947) aparecen nuevos escenarios urbanos, como el bar, la cancha de fútbol, la playa, el casino, la oficina, el patio del conventillo, la pareja obrera que vacaciona en Mar del Plata (¡Por primera vez!), y la familia reunida en un almuerzo de domingo. Y mientras sus notables predecesores impregnaron mística gaucha, Medrano dibujaba el presente de los que viajaban en colectivos, el ciudadano a pie que gozaba con la Década Dorada del Tango.
Y como cuenta el dramaturgo Mauricio Kartun repetidamente, que tenía algunos enmarcados en sus talleres de escritura, y que varias veces los utilizaba de disparador para dramaturgia de sus alumnos, algunos que serían de los mejores contemporáneos. “Un buen poema dicen es aquel que impulsa a escribir otro”, reflexionaba Kartun en el ensayo “Medrano Poeta”, “Un creador es siempre un poeta. Aunque no escriba jamás una palabra. Medrano es un vate suburbano que ha superado en su sutileza cualquier límite costumbrista. Un verdadero artista”. Colgado y abrazado Luis a las piezas de los humildes y los trabajadores de alpargatas, los cabecitas negras que ascendian a la clase media.
Fecha de Publicación: 13/04/2025
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