¡Escribí! Notas de Lector
Ir a la secciónBuenos Aires - - Martes 06 De Octubre
Durante medio siglo los niños argentinos estudiaron con “Anagnosia”, el libro de primera lectura de Marcos Sastre. Este prócer que es mucho más que aquella figura fundadora del Salón Literario, opacada por Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría. O era solamente el autor de “El Tempe Argentino”, que con sus delicados matices a las orillas del río Paraná, era una carta de ciudadanía nacional para todos los niños de las escuelas primarias de fines del siglo XIX. “Siempre he tenido la convicción de que todo libro que ofrezca sus páginas a la niñez, aún el primero en el que se le enseña a leer, debe ser un libro de educación” aparecía en aquel manual de primeras letras que superó las cincuenta ediciones desde 1847, y que fue el primer método oficial rioplatense de educación elemental. Sastre no solamente hizo manuales de lectura sino que avanzó en obras de ciencias naturales y educación cívica. Y supo trabajar con gobiernos de todas las banderías, en Argentina y Uruguay, el verdadero Primer Maestro de la Patria.
Por supuesto que por concretar noble tarea fue varias veces cuestionado y así pasó muchas temporadas autoexiliado en San Fernando, zona bonaerense donde además es un adelantado en la agricultura, escribiendo también varios artículos al respecto. Nacido Marcos Sastre en Montevideo el 2 de octubre de 1808 cursó estudios en Córdoba, con una asombrosa variedad de intereses que incluían la educación, la jurisprudencia, la filosofía y las artes plásticas. Participó de los primeros gobiernos patrios uruguayos, como funcionario y periodista, hasta que el clima agitación política de 1833 lo arrojó a estas costas.
En Buenos Aires inició un proyecto cultural inédito en la Librería Argentina, la primera biblioteca circulante del país, y que derivó en 1837 en el famoso Salón Literario, que congregaba a rosistas y antirrosistas por igual. Una módica suscripción permitía el estudio, la lectura y el debate. En la primera velada, Sastre brindó un fervoroso discurso contrario a los unitarios, en especial a Rivadavia, y defendió la postura federal y nacionalista de Rosas. Sin embargo el gobernador de Buenos Aires desconfiaba de éste ambiente de libre circulación de ideas y clausuraría el espacio, obligando a Sartre a desprenderse de una increíble biblioteca de más de 5000 mil ejemplares.
Recluido en San Fernando, ensañando gratis a los niños y niñas e innovando con la plantación de cítricos, Sastre de todos modos sería convocado en 1842 por Rosas para encargarse del Colegio Republicano Federal. Por aquel tiempo empieza la escritura, una vez que pone en práctica su método de primera lectura que retomaba los métodos de lancastereanos que había traído James Thompson de Inglaterra, y lo llamaría “Anagnosia o arte de enseñar y aprender a leer” -del griego, lectura-. Un discurso sobre la educación pública lo vuelve a enemistar con Rosas y en 1850 parte a trabajar con la prensa de Urquiza en Paraná. Sería en Entre Ríos donde redacta los primeros reglamentos provisionales de las escuelas que luego se aplicarían en todos los colegios normales del país.
Brevemente director de la Biblioteca Nacional después de Caseros, las intrigas políticas lo expulsan de Buenos Aires y retorna a refugiarse en San Fernando, con su amplia prole, y las escuelas que funda a su paso. Tal experiencia, que resultaba de décadas ya que venía dando clases desde antes de los veinte de manera contínua en Buenos Aires y el Litoral, hace que Sastre no solamente piense en el material escolar, en forma de libros, sino también en todo el mobiliario, y es el primero que propone un banco y pupitre que sería la norma en las escuelas del naciente Estado Nacional.
Durante las décadas del cincuenta y el sesenta, alternando a funciones públicas como la jefatura del Departamento de Escuelas en la gobernación de Alsina, o el Departamento de Primeras Letras en la presidencia de Sarmiento, completa el educador una impresionante lista de libros dedicados a la gramática, la aritmética, la educación popular, la educación agrícola-ganadera -Sastre fue el primero que propuso un colonia agrícola en Baradero en 1858 como modelo para los argentinos, mucho antes que Sarmiento en Chivilcoy-, y la educación cívico-religiosa. El giro liberal de mediados de los setenta, con el ascenso del Zorro Roca tras el Desierto, irían alejando a este católico convencido, y sumiéndolo en la miseria, la cual paliaba vendiendo su menguada biblioteca. Antes de fallecer el 15 de febrero de 1887 en su quinta de Belgrano publica dos libros más destinados a los escuelas primarias, generalmente por la Imprenta de Coní, uno sobre geografía y otro sobre la instrucción de la familia.
Fernando A. Coní Bazán reflexionaba en mayo de 1960, en la revista Mayo Año 1 Nro. 2, éste nieto del editor de Marcos Sastre, comentado las tiradas de “Anagnosia” que superaban los 50 mil ejemplares, “Marcos Sastre evidencia meridianamente cuánto ha superado su labor didáctica a la de todos sus contemporáneos que en esta tierra argentina se dedicaron a esta actividad. La mayor y real gloria a Marcos Sastre, el prototipo del maestro argentino”
Imagen: AGN
Fecha de Publicación: 02/10/2025
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