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Ir a la secciónBuenos Aires - - Martes 06 De Octubre
Hablar de José Omar Pastoriza, “El Pato”, sin dudas es adentrarse firme sin temores en la historia de aquellas personas que dejan una huella destacada en lo que hacen, en cualquier contexto profesional. El rosarino nacido el 23 de mayo de 1942 estaba destinado por esos designios del destino a lograr importantes logros, sin perder por ello la humildad y seguir la cotidianeidad de sus actos fuera de sus éxitos profesionales. “El Pato” jugó al fútbol 13 años entre 1962 y 1976, con un destacado arranque en Colón de Santa Fé, ubicado con garra y sapiencia en la posición de mediocampista central. Pastoriza fue de esos valiosos marcadores en mitad de cancha que sabían robarle el balón al rival, encontrando apenas le sacaba la pelota al contrario el compañero a quien habilitar. Medía un metro 85 pero eso no lo convertía en un lungo atascado a la hora del pase fino, porque muchas de sus bellas maniobras siempre tenían su firma con la vista previa del futuro receptor del esférico.
José había iniciado su derrotero futbolístico en las inferiores de Rosario Central, antes de concretar una gran temporada en Colón, donde los sabaleros tenían un mediocampo firme y batallador para hacerse respetar frente a sus rivales. Tan bueno fue su desempeño que la dirigencia de Racing habló con los directivos santafesinos, logrando un rutilante traspaso del volante central al club de Avellaneda. En la “Academia” el desempeño del esforzado mediocampista fue bueno, pero no encajó dentro de un equipo que estaba buscando otra forma de pararse en una cancha, curiosamente poco antes de esbozar ese equipo que se llevaría la Intercontinental meses después, momento donde para sorpresa general Racing aceptó transferir al destacado volante nada menos que a Independiente. Los avatares del destino forjaron que el éxito que no se había dado jugando con los académicos, explotase a borbotones al vestir la casaca roja del clásico rival. En los “diablos rojos”, Pastoriza fue campeón argentino tres veces, además de levantar una Libertadores, manteniendo dentro del club un elogiado historial que lo halló en 1971 proclamado como el mejor futbolista argentino del año.
Acostumbrado a defender sus convicciones, en tiempos donde los deportistas se hacían valer dentro y fuera de una cancha, luego de siete temporadas con Independiente, José Pastoriza encabezó una huelga sindical, siendo forzado a dejar Avellaneda, un polémico episodio que derivó en su pase al AS Monaco, equipo francés donde luego de aportar su talento se retiró tras cuatro temporadas ubicado en su rol de volante central. Paralelo a su tarea en los equipos profesionales, “El Pato” fue convocado entre 1966 y 1972 para portar la celeste y blanca en varias oportunidades. En “Inglaterra 1966” no disputó ningún match pero ya desde 1970 jugo un total de 18 encuentros, anotando un gol. Mientras jugaba apasionado y pleno en los campos, luego de abandonar el juego oficial estudio para se técnico durante finales de 1975, debutando como entrenador pocos meses después en el club donde se consagró como un indiscutido ídolo. Hasta el 2004, José Omar dirigió al rojo cinco veces, sacándolo campeón local en varias ocasiones, pero sus éxitos más inolvidables con ese conjunto fue la obtención de la Libertadores y la Intercontinental en aquella etapa con el buzo de técnico.
Además de dirigir a los rojos, Pastoriza desarrolló esa función en Talleres de Córdoba (en cuatro ocasiones), Racing Club, Boca Juniors, Chacarita Juniors y Argentinos Juniors, un tiempo donde ejerció ese hábil rol en Millonarios en Colombia, Grémio de Porto Alegre, Fluminense en Brasil, Atlético de Madrid y Bolívar de Bolivia. Apreciado como valioso entrenador fue seleccionador en El Salvador y Venezuela. En 2003, regresó al banco de Independiente, lugar ocupado hasta el 2 de agosto de 2004, cuando un sorpresivo paro cardíaco truncó a los 62 años su existencia. “El Pato” fue enterrado en el cementerio de Funes, Rosario, mientras la multitud lo despedía. Para honrar su carrera con el rojo, el vestuario del “Estadio Libertadores de América Ricardo Bochini”, lleva su nombre y también una calle aledaña al predio del estadio.
Lo que nadie recuerda de “El Pato” Pastoriza era su enorme pasión por la gastronomía, algo que lo llevó a abrir una enorme pizzería en la Avenida Santa Fe al 2000 con planta baja y primer piso, lugar donde funcionó durante varios años “La Gata Alegría”, lugar donde era difícil conseguir mesa con la opción de comprar para llevar. La sorpresa era que quien atendía la caja, saludaba y repartía sonrisas era nada menos que el legendario DT de los “diablos rojos”, aconsejando a los comensales sobre las especialidades o la pizza que podría gustarle a todos por igual. Ubicada al lado del ya también desaparecido complejo de cines “Santa Fe 1 y 2”, la chance de ver una buena película y cerrar la noche cenando cerca de una leyenda deportiva era una tentación irresistible, no solo para los vecinos de la zona sino también aquellos fanáticos de Independiente que se venían de Avellaneda a buscar varias cajas y un autógrafo de un entrenador muy querido dentro y fuera de la cancha.
Imagen: El Gráfico
Fecha de Publicación: 23/05/2025
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