Animal de teatro. El compromiso con la formación del actor. La toma valiente de postura ante la realidad. La verdad. Introductor del sistema Stanislavski en los sesenta, en un medio artístico que aún hacía de la falta de preparación una virtud, y que todavía lo hace, Alezzo es un faro que profesionalizó definitivamente el trabajo del actor y el director, junto a Alejandra Boero y Onofre Lovero. Y que llevó a las mejores performances de los monstruos sagrados de la escena, Alfredo Alcón, Alicia Bruzzo, Julio Chávez y Norma Aleandro, solamente alguno de los artistas que modelaron su instrumento en las manos de Agustín. Alguna vez los argentinos y argentinas superaremos la chicana del día y concordaremos en las que nos debería importar. E instituir el 15 de agosto, día del nacimiento de Alezzo, día nacional del director de teatro argentino. Porque Agustín hizo el teatro argentino, arriba y abajo del escenario.
La actriz Patricia Echegoyen, el dramaturgo Roberto Perinelli, la periodista Nora Lafón y, como representantes de la escuela de formación actoral, Federico Tombetti y Nicolás Dominici, en la conducción de Gabriela Rádice, compartieron anécdotas y recuerdos de Alezzo. Leonor Manso, Jorge Marrale y Alejandra Darín, a través de un video con decenas de testimonios y una cronología de la trayectoria del director, ampliaron un vibrante fresco de la innegable importancia de Agustín en la cultura nacional, iniciado él a mediados de los cincuenta con las enseñanzas de su maestra Hedy Crilla. “Varios podemos decir que dimos los primeros pasos empujados por Alezzo”, señalaba Tombetti, y se recorrían las primeras experiencias en Nuevo Teatro de Boero y Pedro Asquini, los éxitos de actor en Latinoamérica compañero de Pepe Novoa, y los inicios en la formación de actores y la dirección, con el mojón generacional de “Ejecución” (1969). Alcón al ver esta puesta lo convocó para dirigirlo en el éxito de 1972, “Las Brujas de Salem”. Suceso aquel en el mismo teatro que en 2022 se realizaba esta iniciativa, que contó en el comité organizador con Manso, Novoa, Santiago Doria, Julio Ordano (fallecido), Héctor Calmet y Néstor Sabatini. Lamentablemente el reconocimiento no pudo ser en vida, la pretensión original de los organizadores, por el fallecimiento de Alezzo debido a un cuadro agravado por COVID 19, el 9 de julio de 2020.
“Son tantas horas de clase que no me puedo desprender”
“En 1980 me enseñó a armar una cooperativa de teatro”, abría la noche el empresario Carlos Rottemberg, anfitrión de la velada que contó de calidez y emoción, aunque ralo de los centenares de artistas y críticos que se formaron con Alezzo. Tenue fue también el mensaje de adhesión de los organismos oficiales, inexplicable pensando que Alezzo tuvo una influyente gestión en la función pública dentro del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, y los Teatros San Martín y Cervantes. “Una emoción tan tremenda de contar con Agustín, en la tercera fila, cada año en los Premios ACE -Asociación de Críticos del Espectáculo- A mí se me partía el corazón no verlo en 2022. Era el gran maestro. Pero sobre todo era una persona maravillosa. Conocerlo fue una de las mejores cosas que me pasó en la vida”, se emocionó la decana periodista Lafón.
“Para mí Alezzo estaba en un lugar inaccesible en 1969”, confesaba Perinelli, que sostuvo admiró el trabajo del director con el grupo Repertorio, una bocanada de aire en los violentos setenta, y que le costarían a Agustín integrar la listas negras en la dictadura, “Yo no me atrevía ni acercarle una página. Luego en Teatro Abierto del 83 había que formar equipo porque todos querían estar en Teatro Abierto. Eran Alezzo, Sergio Renán y Néstor Romero, directores; Ricardo Halac, Eduardo Rovner y yo, autores. Alezzo eligió mi obra. Ahí me dí cuenta de su calidez, y que esa cosa que me impedía acercarme, no era tal. Y que era un sabio del teatro”, subrayaba el autor de “Nada más triste que un payaso muerto” en ese 1983. Y sumó en un perfil del director de “Romance con lobos” y “Master Class”, “”Son tantas horas de clase que no me puedo desprender”, decía. “Y me tomo el colectivo, y veo cómo maneja el chofer, por qué pone el cambio, por qué la señora que entra, lleva el bolso en ese hombro”, confiaba de algo que me causaba gracia y denotaba la pasión que tenía Alezzo por el teatro”, puntualizó del responsable en la dirección de 70 piezas, y que mereció los más importantes premios del arte dramático argentino.
Pasaron por su escuela Chávez, Marrale, Bruzzo, Muriel Santa Ana, Leonardo Sbaraglia, Paola Krum, Oscar Martínez, entre varios más; y solamente citando actores, sin contar a los directores, Alezzo un pionero en perfeccionarlos desde 1972. “Yo me escapé de Mar del Plata para estudiar con Alezzo. Todos me dijieron que no, mi papá, mi mamá, mis hermanos. Por suerte quedé y volví a buscar mi ropita. A partir de ahí Alezzo fue mi papá, mi terapeuta, mi todo. Y el taller de Córdoba y Jean Jaures, mi casa. Estuve ocho años estudiando con él, y debuté en tevé con su dirección, en un especial con Norma Aleandro y Miguel Ligero. Me acuerdo que me sentó en el bar y preguntó, “¿usted fuma?”. Obvio, trataba a todos de usted. No, fue mi respuesta. “Bueno -dijo- empiece a fumar”. Así que fumé un atado de golpe. Tengo cuarenta años de profesión y siempre que actúo vienen a mi mente las palabras del maestro”, esbozaba Echegoyen sobre su relación con la prestigiosa institución que recientemente se mudó a Palermo, junto al teatro “El Duende”. Cada vez que se enciendan las luces en una sala del país, y se hable de nosotros, Alezzo vendrá a nosotros con la Verdad.
Agradecimiento: Grandes de la Escena Nacional
Imagenes: Télam / Grandes de la Escena Nacional
Periodista y productor especializado en cultura y espectáculos. Colabora desde hace más de 25 años con medios nacionales en gráfica, audiovisuales e internet. Además trabaja produciendo Contenidos en áreas de cultura nacionales y municipales. Ha dictado talleres y cursos de periodismo cultural en instituciones públicas y privadas.