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Arquitectura privada / pública

El arquitecto que tiene la responsabilidad enorme de proyectar para todos, no tiene que dejar pasar la oportunidad de hacer las cosas bien.
Arquitectura
| 06 enero, 2020 |

Nos preparan para la primera, no para la segunda. Pero si por casualidad de la vida te toca hacer arquitectura pública, tenés que estar listo. Tu título te abala, está dentro de tus incumbencias y tenés que dar el máximo, ya que vos mismo te estás pagando el sueldo, con tus impuestos, y los de todos.

Esas palabras le diría a un colega que tiene el desafio de trabajar en la obra pública. El pensamiento arquitectónico mantiene su eje, que es el usuario, pero aumenta la escala de su pensamiento, y con ésta su complejidad e influencia.

Los trabajos se proyectan en base a un tiempo estimado de la influencia de la gestión política de turno. Cuanto más a largo plazo sea el mismo, mayor escala probablemente posea, y perdure más en el tiempo, debido a la intención de legado o marketing de gobierno que posea. Esa es la mirada pesimista de la arquitectura pública, sin contar, lidiar con corrupción, intereses políticos, tiempos acelerados, proyectos sacados como si fueran «grandes de muzzarela», etc. Lo ideal sería que cada persona comprometida con la obra pública, tenga conocimiento y conciencia de que lo que está pensando y ejecutando nos queda a todos, y es con plata del pueblo.

La argentina superficial, estética, la ciudad que vamos a ver dentro de 10/20/50 años, es la que pensamos y proyectamos hoy, ayer, recién. Ser argentino es sentir al de al lado como familia, por lo cual el arquitecto que tiene la responsabilidad, el beneficio enorme de proyectar para todos, tiene que ser como un padre. No dejar pasar esa oportunidad de hacer las cosas bien.

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