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Ver, mirar y observar.

Cuantas más veces el usuario se detuvo a observar una operación arquitectónica, más logrado esta el diseño.
Arquitectura
| 12 abril, 2019 |

Nueve de cada diez personas usan estas tres palabras como sinónimos. Analicémoslo.

VER es usar la vista y quizá derive en sensaciones percibidas o elaboradas por otros sentidos. No implica prestar atención, es solo captar lo que esta delante nuestro.

MIRAR, es dirigir la vista hacia un punto fijo, enfocar, hasta contemplar.

OBSERVAR es examinar, elaborar un juicio, generar información al cerebro y que éste la procese analizando en base a experiencias previas en relación a lo observado. Para observar, antes miré, y antes de mirar, vi.

Para simplificar y ejemplificar, hagamos de cuenta que estás sacando una foto. Ves una situación, mirás un objeto o situación -posicionas tu cámara-,  y por último observas -buscas el mejor punto de vista de lo retratado, manejando la luz y el enfoque que le queres dar en base a tus conceptos de fotografía, luz , y concepciones previas acerca de cómo fotografiar y del objeto en cuestión.

Para complejizar y ejemplificar, la luz es algo escencial en la arquitectura.

A la hora de disfrutar la arquitectura, habitando o visitándola, cuando uno se encuentra con el sitio, ve determinada morfología desde el angulo solar en el que está situado casual o intencionalmente el acceso.

Ahora bien, cuando uno avanza en la relacción proyecto-usuario, estudiando y recorriendo sus espacios,  va mirando situaciones que llaman la atención por ingreso de luz y sombras que se generan. Parte del éxito arquitectónico de un proyecto, es captar la atención y generar la observación del usuario a partir de mirar estas operaciones. Si durante el recorrido no pasó de ver a observar -de que la luz te moleste a que te genere sensaciones positivas- el arquitecto ha fallado. Cuantas más veces el usuario se detuvo a observar una operación arquitectónica, más logrado esta el diseño.

“Lo bueno si es breve, dos veces  bueno” dijo Baltasar Gracian, y citó Le Corbusier. Exigiendo un poco más al termino, y citando “menos es más” de Mies Van der Rohe, entre estas dos frases conlcuimos en que cuanto menos operaciones complejas tenga la obra arquitectónica, pero más tiempo de observación le generen al usuario, más exitoso va a ser el proyecto. La arquitectura tiene que ser tan buena como poco empalagante. El cerebro está preparado para observar y disfrutar determinada cantidad de operaciones sin agotarse ni perderse.

El éxito es encontrar el equilibrio de la observación. 

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