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Amor solidario: en los últimos nueve años hicieron y regalaron más de 9 mil juguetes

Victor y Rita construyen camiones, rompecabezas y arman muñecas para regalarles a chicos en hogares y comedores.
Huella solidaria
26 enero, 2020

El amor entre Rita (82) y Víctor (84) es tan grande que decidieron compartirlo con un montón de niños cada año. Ambos regalaron alrededor de 9 mil juguetes en los últimos nueve años y esperan que cada vez más niños puedan tener su juguete propio.
Ambos están juntos desde hace 61 años y hace una década convirtieron su casa en un taller y un depósito, donde fabrican, refaccionan y pintan los juguetes. Una vez listos, los embalan y envuelven para llevar a comedores y hogares de todo el país.
Pero este matrimonio solidario tiene una particularidad: cuando llevan los regalos no quieren entregarlos en mano, porque les gusta generar ilusión a los chicos que los reciben. A pesar de esto, muchas veces, algunos de los pequeños los ven irse y se acercan corriendo a abrazarlos.
Rita cuenta que ninguno de los dos sabía cómo hacer juguetes, pero que con amor y mucha paciencia comenzaron a diseñar los modelos.

Un proyecto lleno de amor

«El que empezó fue mi marido que colaboraba con el Banco de Alimentos de Vicente López clasificando la comida que después los voluntarios llevaban a los comedores, y vio que muchos chicos no tenían con que jugar y se le ocurrió hacerles juguetes», relata Rita y sigue: «Él me decía que hacía cosas para los varones y que faltaban para las chicas, así que le respondí que yo me iba a encargar de hacer las cosas para las nenas: no solo muñecas, sino también títeres de manos, de dedos o pizarrones de tela para que ellos pudieran dibujar».
Los regalitos los hacen con madera que reciclan, telas que les regalaban y objetos en desuso. Pero el deseo de ayudar iba en aumento por lo que en 2009 crearon la ONG UPA: Unidos Para Ayudar. Desde entonces, cuentan con voluntarios con los que se reparten las tareas.
«Mi señora primero me miró para ver qué iba a hacer. El objetivo siempre fue que un chico tenga un juguete de él, no heredado, no prestado, aunque sea modesto, que sea suyo», explica Víctor.
Los años pasan, pero el anhelo de ayudar permanece y desean que cada vez más gente se contagie, que tengan más voluntarios que hagan algo para ayudar a otros.
La clave tanto para Rita como para Víctor es entender que la solidaridad tiene que existir durante todo el año. «Para los chicos tendría que ser todo el año Navidad, porque quizás en las fiestas les llegan a algunos grupos regalos, pero hay otros a los que no. Si se sumara más gente, si pensaran cinco minutos cada día en que puede hacer algo por el otro, el mundo estaría mejor».

Fuente: La Voz

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